El sonido de la alarma me despertó y no saben cuánto la odié. Me levanté y me fui directa a la ducha. Recordé lo de “secretaria sexy” y no pude evitar reírme, me coloqué una falda de tubo negra con una blusa en tono piel y unos tacones del mismo color que la blusa. Había visto a Anne dos veces en su puesto en la oficina y las dos veces la vi vestida con el mismo estilo.
Bajé y me encontré con Lana y mi mamá desayunando, me serví un té y una tostada.
-. Buenos días hija, ¿Dónde vas tan guapa? –dijo bebiendo su cappuccino.
-. Voy a trabajar. –mordí mi tostada.
Mi madre casi me escupe el cappuccino encima.
-. ¿A trabajar? ¿Dónde? ¿Para qué?
-. Si, a la oficina de los Brummer, para sentirme útil en mi vida.
Bebí un sorbo más de mi té y me marché de mala gana. Un taxi me llevó hasta la oficina, nuevamente frente al lujoso edificio. Mientras subía por el ascensor no pude evitar sentirme nerviosa, hacía días que no veía a Diego y hoy empezaba a trabajar para su hermano, estaba segura de que no se lo tomaría bien.
Salí del ascensor y me encontré con Anne sonriente, me dio dos besos.
-. Ya me informó Max de que llegarías, él está en su oficina.
-. ¿Y Diego? ¿Ha llegado?
-. Aún no, si quieres cuando llegue le digo que quieres verlo. – Anne me guiña un ojo y yo asiento con una sonrisa.
Caminé hasta la oficina de Max y toqué la puerta con mis nudillos, entré y cerré la puerta.
-. Buenos días señorita Helen, ¿qué tal ha dormido? – me dijo Max con una amplia sonrisa
-. Ayer vino un estúpido a molestarme por la noche, así que no me dejó dormir mucho. –me senté en la silla frente a él.
-. Vaya, al parecer además de secretaria sexy te has traído contigo el mal humor de anoche.
-. Tú me pones de mal humor.
-. Dime que te he dicho para ponerte de mal humor, ahora no tienes excusas Helen, te he hablado bien. –dejó caer sus codos en la mesa para sujetar su barbilla. -. además, estoy seguro de que no sólo te pongo de mal humor -sonrió triunfante-
Tenía razón, había sido educado y yo le contesté de malas formas pero su último comentario lo quise pasar por alto.
-. Está bien, tan sólo estoy nerviosa, lo siento. – agaché la cabeza avergonzada.
-. ¿Te pongo nerviosa pequeña Len? – sentí su mirada sobre mí.
-. ¡Claro que no! Estoy nerviosa por Diego, no he hablado aún con él.
-. Tranquila, lo he avisado esta mañana.
-. ¿Qué dijo?
-. Que te partirá las piernas si te ve aquí. – se rió al ver mi cara de espanto.- Es broma sólo me dijo que tuviera cuidado contigo, que no confiaba en mí.
Max me pasó el contrato y me explico cual sería mi sueldo y lo que tenía que hacer en mi puesto, le eché una ojeada por encima y lo firmé.
Suspiré y respiré hondo.
-. ¿Por qué no confía en ti?
-. Todas las secretarias que he tenido han acabado en mi cama, pero tranquila, eres la novia de mi hermano, no te voy a obligar a pasar por mi cama.
-. Gracias a dios. –Suspiré, este hombre estaba mal de la cabeza-
-. Pero te advierto que no soy capaz de controlarme, no me provoques o no me importará que seas la novia de mi hermano.
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No Pretendo Enamorarte
Romance"Yo no pretendo enamorarte, no quiero que le pongas nombre a lo que hacemos por placer." Helen Celotti, hija única de padres millonarios con poco tiempo libre para su única hija. Tan sólo dieciocho años recién cumplidos, con un cuerpo envidiable par...