-. Jugando con mi hermanito ¿verdad? –suelta una carcajada y se acerca a mí.
“Lo más bonito es despertar cada mañana con la idea de que algo maravilloso está a punto de suceder…”
-. ¿Qué? No no, para nada, sólo dormía. –contesto nerviosa.
-. ¿Sí? Pues fíjate que casualidad, pero el coche de Max está aparcado fuera. –agarra mis muñecas y me pega a él.
-. Pues no sé pero él no está aquí. –comienzo a temblar.
-. Más le vale, sino te arrepentirás angelito. –comienza a besarme de forma salvaje.
-. Diego. –grito su nombre como puedo, intento soltarme de sus manos pero sólo consigo hacerme daño.
-. Será mejor que vayamos a tu habitación. –dice tras despegar su boca de la mía.
-. ¡NO! –grito y le retengo como puedo.
-. ¿Por qué? ¿Escondes a alguien allí cielo? –sonríe divertido.
-. No, pero prefiero ver una película aquí, ¿te apetece? –trago saliva.
-. No.
Acto seguido me coge en brazos y camina hasta mi habitación, ¿dónde estaba Lana? Juraría haber gritado lo suficientemente alto para que pudiera escucharme.
Me temblaba el cuerpo, Max estaba allí dentro y Diego lo iba a ver.
Diego abrió la puerta y encendió la luz, allí no había nadie.
-. ¿Ves? No hay nadie. –toso con las manos sudorosas.
-. ¿Y por qué huele a colonia de hombre? –se gira para mirarme y cierra la puerta.
-. Vino Pat a verme hace un rato. –contesto pensando dónde se había podido meter Max.
-. ¡Te dije que no quiero que te relaciones con él! –me coge fuertemente de las muñecas.
-. ¿Y qué iba a hacer? No podía negarle la entrada. –contesto furiosa.
-. ¡Bájate los humos estúpida! –me empuja y caigo en la cama.
Diego se coloca sobre mí, aplastándome y llenándome de besos babosos que tanto me repugnaban.
-. Diego por favor, para. No me encuentro bien. –suplico intentando zafarme de sus brazos.
-. No me importa cómo te encuentres, te voy a follar aquí y ahora.
Rompe mi camiseta de tiranta en dos, y comienza a lamer mis pechos sobre el sujetador.
-. ¡Para! –suplico a punto de llorar.
-. Cada vez que me supliques, más fuerte te lo haré. –ríe mordiendo mi clávicula.
De pronto un estruendo hace que Diego levante su cabeza y puedo observar a Max a punto de golpearle. Pero Diego es más rápido y se levanta de la cama quedando a su lado, golpeándole un costado.
-. ¡Sabía que estabas aquí! –grita Diego furioso.
-. ¡Y yo sabría que vendrías! –grita Max.
Max comienza a lanzar puñetazos en el rostro de Diego, haciendo que éste se tumbe en el suelo.
-. ¡Voy a golpearte por cada lágrima que ha derramado Helen por tu culpa! Maldito desgraciado. –gritaba furioso Max sobre Diego.
-. ¡Max! Para por favor. –suplico después de ver la boca ensangrentada de Diego y los nudillos rojos y llenos de sangre de Max.
-. Hazle caso a tu zorra o no vas a poder contar esto niñato. –grita Diego consiguiendo tumbar a Max de un puñetazo en la barbilla.
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No Pretendo Enamorarte
Romance"Yo no pretendo enamorarte, no quiero que le pongas nombre a lo que hacemos por placer." Helen Celotti, hija única de padres millonarios con poco tiempo libre para su única hija. Tan sólo dieciocho años recién cumplidos, con un cuerpo envidiable par...