Noveno capítulo: la disculpa...

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-lo he hecho bien, ¿vio lo complacido que se mostró cuando termine mi frase?- Daniela estaba eufórica.

-lo has hecho perfecto, de ahora en adelante tienes que acceder a todo lo que él te ordene y mostrarte sumisa en todo momento-

-eso ya lose profesor, ¿Qué clase de "misión" cree que tiene para mí?-

Lo pensé un momento. –Probablemente te ordene espiar a Potter y su banda, también tratara de ocupar tus dotes al máximo- le aseguré.

-¿y ahora qué hacemos profesor?-

-¿te parece ir por unos helados? Te lo debo de hace tiempo- ahora solo podíamos relajarnos.

-me parece bien- aseguro ella. Mientras caminábamos ella iba muy callada.

-¿pasa algo pequeña?-

-la verdad es que si, dijeron casi todo lo que vi en mis sueños la otra vez, ¿por qué es que veo lo que pasará?-

-es uno de tus dotes pequeña, ver a través de sueños lo que sucederá, y ¿por qué dijiste casi todo?- creo que ya sé la respuesta.

-nada en realidad, ¿Qué sabor le gusta de helado?- estaba cambiando el tema a propósito.

-tomare el mismo que tú elijas pequeña-

DANIELA

Nueve días desde que vi a Voldemort, cuando lo tuve en frente solo quería destrozarlo y gritarle que devolviera a mi madre, pero seguí las órdenes de Snape, hice todo lo que me dijo que hiciera. Son las 3 y algo de la madrugada estoy vistiéndome a penas porque Snape vino a mi cuarto a decir que Voldemort quería vernos, quiero ver a mi madre, saber dónde está pero debo ganarme su confianza primeramente, me dirigí al dormitorio de Snape.

-pasa Daniela, estaba esperándote para partir, toma mi brazo y afírmate- apenas lo hice sentí un escalofrió en el cuerpo y todo comenzó a girar, de pronto estábamos frente a una mansión.

-¿Dónde estamos?-

-la mansión Malfoy, el escondite de Voldemort, vamos que no le gusta esperar-

-pequeña acércate, siéntete como en casa, ¿quieres algo de beber?-

Vaya se mostraba atento-no gracias no tengo sed, sino sueño- le aseguré.

-lo siento por la hora pequeña, pero siempre me siento mejor a estas alturas de la noche, siéntate junto a mí, Severus déjanos un momento a solas, ya te llamaré-

-está bien mi Lord-

-ahora que estamos solos pequeña podemos hablar con libertad- Voldemort se mostraba atento y cariñoso -¿te haces una idea de lo mucho que te he buscado?-

-no me lo puedo imaginar mi señor, pues solo conozco de la existencia de mí ansiado padre desde hace unas pocas semanas-

-a tu madre la quise mucho, pero cuando huyó yo no tenía idea de que estaba embarazada, hace más o menos un año me entere de tu existencia y desde entonces te he buscado, cuando estaba a punto de traerte, algún imbécil ataco a mis mortífagos, luego le encomendé a Severus que te cuidara y te trajera a mí-

-así me di cuenta señor, ¿podría hacerle una pregunta sin que usted se molestara señor?- asintió -¿usted ha sabido algo de mi madre últimamente?- trate de mostrarme lo más inocente posible.

-claro que si pequeña, ella está aquí viviendo conmigo muy felizmente, ¿quieres verla?- había hipocresía en sus palabras.

-eso me haría muy feliz mi señor- me guio a una habitación, cuando entré la vi, en una silla tan acabada y llena de heridas, dolía mirarla, ¿Cómo una mujer llena de vida podía verse así ahora? –ohhh madre- me acerque a ella –te he extrañado tanto-

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora