Septuagésimo Segundo: todo o nada

2.3K 187 16
                                        

Volví a aparecer en la cueva, y me senté para que pasaran unos minutos, ¿qué le diré a Daniela o a Hermione si algo sale mal? No ha sido mi culpa yo les dije que no, más le vale volver bien a los dos. Había pasado bastante rato desde que los deje, así que lo mejor era ir a ver como andaban las cosas y me aparecí en la puerta de la mansión.

-Draco que bueno que estas aquí hay un ataque de parte de Crabbe y Goyle, no sabemos porque pero estamos confundidos, hemos llamado al Lord para que él decida que hacer –dijo mi padre cuando me vio entrando.

-¿Crabbe y Goyle? Eso me suena difícil de creer, ellos son completamente devotos al Lord ¿Por qué harían algo así? –camine junto a mi padre hasta el salón.

-¿Qué hacen chicos? –Trate de que se notara mi desconcierto -¿les ha picado algo o les han hecho algún hechizo? –

-ya estamos aburridos Draco –Ron con la apariencia de Crabbe se me acerco –no estuviste aquí cuando estos comenzaron a planear que harían con Hermione y las demás hijas de muggles que capturaran –se acercó un poco más para susurrar algo –no intervengas pase lo que pase -

-vaya, vaya ¿pero qué ha pasado aquí? –Voldemort se hizo presente –no esperaba una traición por parte de ustedes chicos –

-tampoco esperabas algo como esto –hablo Harry ya tomando su forma normal.

-¡expulso! –me tiro lejos.

-¡desmaius! –

-¡protego! –

-¿Quién lo pensaría? –Voldemort se reía mientras caminaba por el lugar evitando los hechizos que volaban por todos lados hacia los chicos –el gran Harry Potter y su amigo traidor a la sangre Ronald Weasley –

-Ela nos ha tendido una trampa –Ron hablo fuerte seguramente para que todos escucháramos –nos dijo que estaría aquí para ayudarnos a escapar y mira con qué nos ha salido –

-brillante ha sido mi hija al enviarlos aquí, aunque explícame Harry ¿Cómo pudieron conseguir algo de mis seguidores para su poción? –

-no son para nada listos, ¡petrificus totalus! –lanzo contra mi padre que no paraba de atacarlos.

-además no es difícil burlar su seguridad –sonrió la comadreja.

-no estoy hablando contigo –lo lanzo al piso.

-es hora de destruirlo Harry, no permitas que siga abusando de las personas de esa manera –Ron trataba de caminar hacia el cara rajada –hay que luchar –

Ellos lo sabían, no saldrían con vida de este lugar, era ahora o nunca.

-¡Avada Kedavra! –el rayo impacto sobre el cuerpo de Ronald lanzándolo hacia atrás, quería acercarme y socorrerlos pero no podía delatarme –tu amigo no sabía cuándo callarse –rio.

-¡eres un maldito demente! –lagrimas caían por el rostro de Harry –Ron no tenía nada que hacer aquí, a él no debiste lastimarlo –el chico gritaba desesperado por la pérdida de su amigo.

-pero ya está hecho Harry –se reía el Lord por ver a su enemigo en ese estado –llegó tu hora Potter, por fin podré poner término a tu vida –

-no importa si me matas Voldemort, mi vida es lo de menos, siempre quedará alguien que quiera destruirte –se hizo el silencio en la habitación y ambos comenzaron a lanzarse hechizos y a esquivarlos -¡Avada Ked... -fue interrumpido por su varita que voló hasta el final de la habitación.

-muy lento Harry –grito Voldemort y reía del fallo del azabache, se acercó a él y poso su varita muy cerca de su pecho, Harry iba a lanzarle un puñetazo pero fue demasiado lento Voldemort acababa de quitarle la vida, sus ojos perdieron esa chispa y cayó al suelo de golpe.

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora