Décimo Quinto Capítulo: mía

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Besaba su cuello escuchando como su respiración se aceleraba, ella comenzaba a desabrochar mi camisa, poco a poco la ropa iba desapareciendo, la mire encandilado la ropa interior se le veía de infarto.

-te amo Severus- nos dejamos caer en la cama.

-y yo a ti pequeña- estaba encima de ella, dejando un rastro de besos desde la clavícula hasta el ombligo. Puse una de mis manos en su espalda y desabroche esa molesta prenda, me puse de pie y la observe –eres preciosa pequeña- frotaba mi erección contra su húmeda cavidad, solamente dos pequeñas y delicadas prendas nos detenían.

-es mi primera vez Severus- confesó y se puso colorada.- no te hagas esperanzas de que seré buena-

-no te preocupes cariño iremos de a poco y esperaré si no te sientes lista- bese su frente.

-estoy lista pero me da miedo-

-no tienes nada que temer, seré cuidadoso y si no lo soportas simplemente me detendré, solo dímelo pequeña- asintió y comenzamos la batalla por quien dominaba en este acto, su beso era salvaje, me necesitaba, besaba su cuerpo llegue al triangulo entre sus piernas, la mire.

-adelante cariño- hice caso a su petición y quite la pequeña prenda.

Ya no había obstáculos, no sabía dónde empezaba ella o donde terminaba yo, nuestros cuerpos juntos era una sensación alucinante, besaba cada centímetro de su cuerpo, trataba de memorizarlo al máximo, ella gimoteaba y se apretaba contra mí eso me puso a mil, supe en ese instante que ese era el sonido que quería escuchar todas las noches, de apoco y muy lento entre en ella, inundándola por completo, ¡Merlín esto era la gloria! ¡desde ahora ella era mía! A medida que se suavizaba la expresión en su rostro comencé a incrementar el ritmo de mis envestidas, su espalda se arqueaba, gemía muy cerca de mi oído y rasguñaba mi espalda.

-por-fa...favor- hablo entre gemidos.

-¿por favor que pequeña?-

-más-rápido-Seve...Severus- hice caso a su petición, hasta que ambos caímos en un devastador orgasmo. Me tendí a su lado y acariciaba su cabello.

-gracias pequeña, por darme esta oportunidad, y hacerme tan feliz-

-eres tu quien me ha hecho feliz, me has apoyado en todo, me proteges y además serás mío para siempre- se puso de pie y se dirigió al baño.

-¿Dónde vas querida? aún tengo mucha energía- le dije en tono perverso.

-necesito darme una ducha Severus-

-entonces te acompaño, porque también lo necesito y aparte puedo ayudar a pasar la esponja por tu espalda- me reí.

DANIELA

A penas salimos del baño y tocamos la cama Severus se durmió, se veía tan tranquilo y no me soltaba para nada, pobre debe de haber estado agotado por todo lo ocurrido hoy, aguanto dos rondas y compartir con gente que detesta ¡increíble! ¿Qué haremos estos días para pasar nuestra luna de miel? ¿Tendrá él algo planeado? Bueno no importa demasiado con estar cerca de él me basta. Pensar en una vida juntos es emocionante, compartir, tener hijos e imaginarlo a él cuidándolos y amándolos me hace desear que pase pronto, como deseo poder tener una vida tranquila a su lado.

-llegó tu hora Potter, por fin podre poner término a tu vida-

-no importa si me matas Voldemort, siempre quedará alguien que quiera destruirte- Harry grito Avada Kedavra pero Voldemort había tirado su varita y reía de que él fallara, se acercó a él posó su varita en el pecho de Harry y susurro aquellas palabras que acabaron con su vida, corrí tratando de socorrerlo pero en vez de poder tomarlo mis manos traspasaron su cuerpo, me giré para mirar a mi padre pero ahora estaba en otra habitación él hablaba sobre la varita de Sauco y que no funcionaba bien en su poder, Severus respondía que no había problema con ella, me deslizaba para poder sorprenderlos por la espalda pero la serpiente me vio y se acercó a mí, sin siquiera pensarlo había lanzado la espada de Gryffindor y la criatura estaba despedazada, Voldemort me miraba afectado y Severus aprovechaba el momento para matarlo, por fin Voldemort había muerto.

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora