Décimo Primer Capítulo: complacer al enemigo

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-siento haber interrumpido Severus, pero necesitaba hablar contigo y con la señorita aquí presente- nos miró a ambos –no creí que los encontraría juntos ¿estaban en algo privado?- subía y bajaba sus cejas con picardía.

-no te preocupes, ¿qué es lo que querías hablar?- me puse de pie y le indiqué que tomara asiento.

-se trataba sobre la madre de la pequeña, ¿estas al tanto de la situación?-

-hoy me he enterado, terminaba de contarle a Daniela cuando llegaste- el recuerdo de ese beso me tenía confundido ¿y si solo lo hizo por impulso? ¿Estará enamorada de mí?

-ohhh entonces no llegue en un buen momento, ¿cómo te encuentras pequeña?-

-confundida y totalmente devastada-

-¿supongo que abandonaras el plan original? ¿Piensas hacer algo pequeña?- era obvio pensar que ella no querría estar cerca de él después de lo que paso.

-no haré nada, me aferrare al plan original, es la única forma de la que puedo asegurarme de que pague por todo, en cuanto a cómo me siento no se preocupe, lo veía venir- no lo tomó tan mal, está reaccionando de forma bastante madura.

-me sorprende tu forma de reaccionar, pero en caso de cualquier cosa puedes confiar con nosotros- Albus la estaba abrazando, mi brazo quemaba.

-pequeña ven aquí, Voldemort nos está llamando, trata de calmarte por favor-

-ya voy, discúlpeme profesor Dumbledore, debo marchar ya- a pesar de su tristeza lograba sonreír, se aferró a mí y en instantes aparecimos en la mansión Malfoy. -¿usted cree que podré verla?-

-no lose pequeña todo depende de nuestro señor, por favor no desesperes-

-Daniela querida, quería verte, siento tanto nuestra pérdida, ella era muy importante para ambos- ¿Cómo podía decir eso?

-no lo sienta padre, ella se privó de la oportunidad de vernos triunfar- ni siquiera titubeo.

-lo mismo pensé, vaya que somos parecidos- Voldemort estaba feliz de que Daniela aceptara todo tan fácilmente.

-no pensemos más en ella padre, solo sería un estorbo para poder realizar nuestros propósitos-

-concuerdo contigo pequeña, ahora solo debemos pensar en el futuro, un futuro en el que tú reinaras conmigo-

-¿a qué se refiere con eso padre?-

-tu adorada hija- había maldad en su mirada, solo quería aprovechar sus poderes –sucederás mi reinado y continuaras dominando el mundo de la magia, aprenderás todo lo necesario, pero para que todo aquello suceda debes revalidar tu lealtad hacia mi casándote con mi más fiel seguidor- se giró para poder mirarme -dejar descendencia y quemarás el cuerpo de tu madre muggle- ninguno de los dos podíamos creer lo que estaba hablando.

-padre es mucho pedir que me case siendo tan joven sobre todo si es con un profesor que imparte clases donde yo estudio, que me casara no reafirmaría mi lealtad hacia usted- ella tenía miedo.

-pequeña, pequeña, pequeña... que unas tu vida a Severus me complacería mucho, y me confirmaría que eres capaz de sacrificar tu propia felicidad por mí, aparte estarías junto a la persona más leal, mi mejor seguidor y luchador, eso me daría a entender que seguirás pegada a mi hasta que mi vida acabe y claro hasta que la tuya te lo permita ¿no dices nada sobre mi deseo de quemar a tu madre?- él la estaba probando.

-quemaré el cuerpo de mi difunta madre ahora mismo si me lo permite, y si le hace feliz que me una eternamente a Severus cumpliré con la voluntad de mi padre, después de todo nada me haría más feliz que usted este satisfecho conmigo- no había que pensarlo más ella estaba decidida a satisfacer y ganarse la confianza de su padre.

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora