Trigésimo Segundo Capítulo: Examen

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-¿estas embarazada? –sonreí ilusionado.

-vas a ser padre por segunda vez –

Pose mi mano sobre su abdomen.

-¿desde cuándo lo sabes? –

-un poco antes que tú solamente –se encogió de hombros - no me sentía bien anímicamente, me mareo bastante, quiero dormir siempre y tenía un atraso de una semana y media, quería salir de la duda y busque el test guardado que había comprado antes de venir a la escuela –explico.

-¿y por qué llorabas? –

-me da miedo lo que puede hacer Voldemort con él bebe que viene en camino, no quiero que sufra ni crezca cerca de él –

-quédate tranquila pequeña nada le pasara al o la bebé –trate de tranquilizarla –no te haces una idea de lo feliz que me haces –la bese.

-papi no beso –

-si Eileen beso si ¿sabes porque? –la pequeña me miro sin entender –porque vas a tener un hermanito –

-¿hemanito? –

-si pequeña y está aquí –Daniela tomo la mano de Eileen y la guio a su estómago.

-¿hemano ta qui? –apunto a pequeña.

-sí y está creciendo para poder jugar contigo pequeña –respondí.

-creo que tiene sueño, la iré a cambiar ya es tarde –Daniela se puso de pie.

-deja que lo haga yo, tú acomódate ya vengo –tome en brazos a mi pequeña y la lleve a su habitación para cambiarla.

-bien a descansar ya es tarde y tienes que dormir Eileen –

-yo dormir con papa –se quejaba mientras la cambiaba.

-hoy no Eileen estamos muy cansados, ven –la acomodé en la cama – toma tu leche –le entregue la mamadera.

-papi cuento –genial no me dejaría ir hasta que se durmiera.

-está bien –me senté a su lado y comencé a relatarle un cuento cuando termine se encontraba profundamente dormida, tome la mamadera vacía y salí a mi habitación.

-por fin terminaste, creí que demorarías más cariño –mire a mi esposa acostada con un simple camisón rojo.

-estaba cansada y le conté el cuento más corto que se me ocurrió –me cambie por la ropa de dormir y me acomode a su lado –tenemos que ir a San Mungo para que te revisen y saber el estado del bebe –acaricie su vientre –llamare para pedir una hora –

-eso mismo pensaba cuando estabas con Eileen ¿te parece ir mañana después de clases? Hay un partido de Quidditch y las clases terminaran antes, podríamos aprovechar –me miro inocente.

-me parece perfecto, lo que si nadie puede notar nuestra ausencia le diré a Albus para que nos cubra en caso de emergencia –

-está bien ¿Qué te gustaría que fuera? –

-hombre, aunque da igual si es una niña será perfecta de todos modos –

-Eileen se pondrá celosa ¿lo sabes no? –

-no tiene de que preocuparse ella es mi niñita y la quiero de la misma forma con la que quiero a este bebe –

-yo sé que no es lo mismo con ella cariño –puso cara de tristeza – no la sientes de igual forma porque no es tu sangre –

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora