Septuagésimo Octavo: ¿últimas palabras?

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SNAPE

-pequeña, debes ir despertando para que te alistes y vayamos con tu padre –besé su cara para despertarla.

-pero primero ven aquí –con cara de sueño y pocas fuerzas estiro sus brazos para dejar que me acomodara en su pecho.

-todo estará bien pequeña, no tienes que preocuparte por nada –hable para tranquilizarnos a ambos, por la forma en que acariciaba mi pelo y había actuado las ultimas horas era obvio que estaba nerviosa.

-sé que no te ocurrirá nada, estoy segura –suspiro y murmuro algo que no alcance a oír, se puso de pie y se fue a poner algo cómodo.

-¿dijiste algo? –pregunté.

-que te amo –respondió -¿en cuánto más tendremos que estar con mi padre? –

-aproximadamente 20 minutos –respondí cuando vi la hora en el reloj que me había dado –tenemos tiempo para comer algo antes de que empiece todo –

-¿de verdad piensas en comer? –

-primero necesitas alimentarte por el bien de nuestro hijo y el tuyo, segundo es probable que no podamos comer en bastantes horas y tercero necesito disfrutar de estos momentos a tu lado –

-entiendo, ¿quieres que prepare algo? –

-ya tengo todo listo –la conduje al comedor –lo hice mientras dormías –hable para agregar.

-entonces vamos –

La cena estuvo cargada de sentimientos no dichos, la pena, el miedo, la angustia, el amor, ansiedad, desesperación, no podía dejar que nada les ocurriera a mi esposa e hijos.

-ya es hora pequeña –me puse de pie cuando terminamos de comer y estire mi mano esperando la suya.

-entonces vamos –se puso de pie y me besó, nos dirigimos a la chimenea y desaparecimos entre llamas verdes.

-solo faltaban ustedes –Voldemort se acercó a Daniela dejándome a un lado–mi querida Daniela y tú Severus –me miro con desprecio.

-que gusto de verlo padre –ella se sentó a su derecha y yo en la silla continua.

-qué bueno que se encuentran reunidos aquí –paseo la mirada por sobre todos –espero que se encuentren preparados para luchar y cooperar con nuestra causa, hoy con la caída de Hogwarts demostraremos al mundo mágico quien manda –grito –y junto a mí, mi querida hija y heredero –levanto el brazo de mi mujer y apunto su vientre –alístense mis súbditos, preparen todo para la guerra –mostro su tétrica sonrisa –traigan con ustedes sus mejores bestias y aliados nos divertiremos matando a todo aquel que este en mi contra –

Deje de escucharlo y me puse a mirar a cada desquiciado enfermo que apoyaba al bastardo de mi suegro ¿en qué estaba pensando cuando me uní a los mortífagos? Entre Lucius y Cissy se encontraba Draco que me miraba con miedo y desesperación, teníamos que salir pronto de aquí y prepararnos para la guerra, necesitaba mantenerlos lejos de este lugar.

-... y así es como acabaremos con cada chispa de felicidad, rebeldía y sangre sucias del mundo –todos gritaban y se reían por algo que acababa de decir Voldemort –ya pueden retirarse los espero a todos aquí en media hora –dijo esto y todos comenzaron a salir, cuando íbamos a cruzar el umbral llamo a Daniela –te quiero cerca hija, igual que a tu mocosa al momento de la batalla, puede sernos útil –me hirvió la sangre por la forma en que se refirió a mi hija, pero el bastardo a penas termino de hablar se fue dejándonos solos en el salón.

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora