-¿te acaba de decir papi? –sonreí y tomándola en brazos la mire.
-eso creo –
-a ver Eileen ¿Cómo se llama él? –lo apunte.
-papá –metió sus manos a la boca –papá brazo –se estiro para que Severus la cargara.
-no puedo creer que te haya dicho papa y a mi aun no me llame por ningún nombre –le di a la bebe y me cruce de brazos.
-yo no puedo creer como es que quiere estar a cada momento conmigo –Severus la mecía y jugaba con su manito.
-no era tan difícil Severus –lo mire con orgullo.
-¿qué? –
-ser un buen ejemplo y aprender a ser padre –
-no soy para nada un buen ejemplo pequeña y si comienzo a ser bueno en esto es porque tú me has ayudado este último mes –me beso.
-vaya quien lo diría –nos separamos de golpe al oír a McGonagall –todo un hombre de familia Severus ¿cómo te encuentras querida? –
-muy bien y ¿usted profesora? –
-bien gracias por preguntar y dime Severus ¿Quién es la pequeña a la que cargas? –se acercó a hacerle gracias a la bebe.
-es nuestra hija profesora la hemos adoptado –respondió calmado.
-me parece bien es adorable, tengo la ligera sensación de que será la consentida de todos por acá –nos sonrió a ambos –les deseo lo mejor y ahora los dejo nos vemos mañana –se despidió.
-hasta entonces profesora –sacudí mi mano.
-dejemos de hacer espectáculo y vamos a nuestra habitación pequeñas –comenzamos a caminar a las mazmorras –
-debemos evitar las muestras de afecto fuera de la habitación Daniela trata de recordarlo –parecía molesto.
-lo tendré presente –comencé a ponerme mi pijama -¿Por qué de un momento a otro te comportas de esa manera? –
-no quiero que piensen que ahora por estar casado y tener a Eileen soy un debilucho y blandengue, así que trata de controlarte afuera –volvía a ser el mismo murciélago cruel indiferente y malhumorado.
-como digas –tome a Eileen entre mis brazos y la cambie –cuando quieras ir al baño me avisas –
-si –respondió la pequeña.
-bien toma tu leche y vamos a dormir, mañana comenzara un ajetreo enorme –la deje en su cama con su mamadera –buenas noche Severus –me envolví en las frazadas y le di la espalda.
-no te enojes Daniela, sabes que es necesario mantenerlo en secreto –espero una respuesta de mi parte pero me quede callada –bien si no quieres hablar, hasta mañana –
Pasaba de la medianoche Severus y Eileen dormían tranquilos y yo aún no conseguía dormir. Las vacaciones se pasaron tan rápido más todavía cuando mi pequeña llego, a los días de su llegada habíamos hecho todo el papeleo para que fuera Eileen Snape, sus padrinos Draco y Cissy pasaban en nuestra casa para poder estar con la pequeña. Había sido llamada tres veces más después de mi primera tarea para atacar muggles y buscar información, Voldemort cada vez que me veía preguntaba si había avances en su encargo, pero le respondía que aún no conseguía quedar embarazada en un principio me había preocupado bastante porque creí que a lo mejor no podría tener hijos pero me atendí en San Mungo y dijeron que todo estaba perfecto en mí, también aproveche de que vieran a Eileen la pequeña efectivamente tenía dos años justos recién cumplidos el día del ataque, me puso muy triste saber el regalo de cumpleaños que tubo, el día en que cumplía dos añitos había sido el mismo en que perdió a sus padres. El avance en Severus era notable se había acostumbrado a la pequeña y la cuidaba casi tanto como yo, al principio se mostraba distante pero la pequeña manifestaba tal interés por permanecer cerca que le tomo cariño, se preocupaba de que no se saltara las comidas y de que no se hiciera daño. Solo espero una cosa: que nada cambie demasiado al estar aquí.
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Los profundos ojos de Severus Snape
Fanfiction¿Cómo paso ésto? la verdad no me di ni cuenta, las constantes burlas de mi casa Slytherin, me llevaron a meterme en problemas, siendo castigada una y otra vez por el profesor Snape, poco a poco las cosas cambiaron, al igual que mi vida... ahora que...
