Trigésimo Primer Capítulo: y positivo

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-Severus no grites si, solo lo abrace y le di las gracias ¿Qué hay de malo en eso? –

-que no me gusta Daniela eso es lo malo, si no te casabas conmigo adivina quién sería tu marido en este momento –espero mi respuesta –si Draco, y me molesta que estuvieras así con él porque es joven –

-Severus –lo interrumpí.

-apuesto, carismático –

-Severus ya –

-inteligente, divertido y... -

-Severus escúchame –

-tienen mucho más en común que tú conmigo – término.

-listo ¿se acabó la pataleta? Lo mismo dijiste con Harry y lo mismo te voy a responder –me acerque para tomar sus manos –la persona que ocupa todo el espacio en mi corazón eres tú, la persona que yo amo la tengo frente a mí, no puedo creer que sigas pensando que podría cambiarte tú eres todo para mí y Draco... Draco es como el hermano que nunca tuve no tienes por qué reaccionar de esta manera –lo bese.

-me da inseguridad es todo –suspiro.

-no tienes nada que temer jamás te dejaré aunque me lo pidas –

Comencé a besarlo con fiereza y él me lo devolvía de la misma manera, enrede mis dedos en su cabello y lo tire despacio, él comenzó a bajar sus manos desde mi cintura hasta mis muslos y de un momento a otro me levanto del suelo, enrolle mis piernas alrededor de él mientras me depositaba delicadamente sobre la cama, comenzó a esparcir pequeños y suaves besos por mi cuello, la ropa comenzó a desaparecer y los ojos de Severus me escudriñaban sin pudor, sentí su mano deslizarse lentamente y tocar mi intimidad gemí al sentir sus dedos entrar en mí, separo bien mis piernas y entro lentamente, sentía su aliento mentolado en mi cara, su ritmo era despacio y castigador.

-más ra-rapido –pedí.

Me beso y comenzó a acelerar el ritmo de sus envestidas, gemí en su oído y aumento aún más la velocidad causando pequeñas descargas por todo mi cuerpo, arquee mi columna y ahogue un grito, sentía como iba alcanzando la cima del precipicio hasta que lo sentí todo mi cuerpo quebrarse por un orgasmo devastador, él dio unas envestidas más para culminar y cayo rendido en mi pecho.

-te amo pequeña –levanto la cabeza para mirarme.

-y yo a ti Severus –acaricie su pelo, estuvimos así un rato más -¿no crees que debemos ir a terminar de ordenar y ver a Eileen? –

-lo tengo presente pero no quiero levantarme, ahora que esta Eileen estos momentos son escasos –

-prometo que sucederán más seguido cariño –me senté y lo bese –ahora vamos –comenzamos a vestirnos.

-¿y hacías esto solo todos los años? –pregunte agotada de limpiar, ordenar y acomodar.

-esto no es nada, lo peor es tener que aguantar a mocosos idiotas –me miro –aleja a Eileen de allí Daniela hay ingredientes que son dañinos para ella en ese sector –apunto a la bebe.

-ven aquí pequeña –la tome y la deje cerca de Severus –quédate aquí y no te acerques a ese lugar –volví a hacer lo de antes.

-papi muñeca –apunto su muñeca.

-no te molestes yo se la acerco –le hable a Severus y deje la muñeca en las piernas de la pequeña con ayuda de mi mente.

-a veces es útil –

-lose –respondí -¿a qué hora debo bajar para encontrarme con todos? –

-en una media hora más aproximadamente, deberías ir a ponerte ya tu uniforme –

Los profundos ojos de Severus SnapeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora