Cuadragésimo Capítulo: visita

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-sí que estaba cansada se durmió apenas toco la cama –comento mi mujer mientras se ponía su camisón.

-no está acostumbrada a estar despierta hasta tan tarde, además hoy a andado de un lado para otro emocionada –me acosté a su lado –muchas gracias por el regalo me ha encantado –

-gracias a ti también, sigo pensando que el collar es mucho para mí –

-Daniela ¿Cuántas veces te tendré que decir? Es una joya de la familia que pertenece a la mujer Snape –

-seguramente se entrega cuando se lo merecen –esta mujer sí que es terca.

-¿crees que no te lo mereces? Me aceptas sabiendo todo de mí, arriesgas tu vida al engañar al Lord sin decir que eres su hija, aceptaste a una pequeña sin que fuera de tu sangre, siempre estas ayudando a todos, eres bondadosa, cariñosa y desprendes felicidad y dulzura, tienes un sinfín de cualidades que te hacen merecedora del apellido Snape, deja de darle vueltas –

-¿de verdad lo crees? –

-si pequeña –la bese.

Ella devolvió el beso pero con ferocidad y deseo, tome sus manos y las puse por encima de su cabeza mientras me colocaba encima de ella.

-te necesito –hablo en mis labios.

-¿dónde? –pregunte.

-dentro de mí –eso basto para quitarle el camisón y comenzar a chupar sus pechos.

Baje mis besos hasta su clítoris y me dedique a chupar y mover.

-Sev-Severus –gimió, ella estaba a punto a tener un orgasmo.

La di vuelta, la puse en cuatro y entre mientras ella aún se quejaba de la sensación al principio lo hacía rápido y fuerte pero pensé que sufrir sería lo mejor en este momento, así que baje y el ritmo de mis envestidas, entrando y saliendo muy lento, se sentía muy bien pero desesperaba.

-no lo hagas –susurro.

-hacer qué –la bese.

-tan-tan lento, más rápido –seguí al mismo ritmo –te lo su-suplico –

Eso me basto para perder la batalla, comencé a subir la velocidad cada vez más, con una última envestida caí rendido a su lado.

-te amo Severus –miraba directo a mis ojos, sentí como si pudiera revelar y descubrir cada secreto.

-yo te amo aún más pequeña –

La mini-vacación llego a su fin y estábamos ordenando algunas cosas para volver al castillo.

-iré a la biblioteca pequeña –

-espera ya término –acomodo la última prenda en su bolso –yo también quiero ir a leer –

-vamos Eileen lleva tus muñecas abajo –cargue a la pequeña hasta que llegamos abajo y la acomode en el suelo a mi lado.

Habían pasado por lo menos 20 minutos desde que nos perdimos en la lectura, cuando escuchamos una voz desde la entrada y unos segundos después Voldemort entro por la puerta, nos quedamos quietos rogando porque no notara a Eileen.

-Hija querida, Severus, un gusto verlos esperaba que se aparecieran a verme –

-lo siento mucho padre hemos estado un poco ocupados y no me he sentido muy bien con lo del embarazo –

-justamente imagine que era por eso sus ausencia pero no se preocupen por eso he venido yo –se acercó más se iba a sentar pero miro fijamente la pequeña a mi lado -¿Qué es eso? La miro con odio.

-ella es Eileen nuestra hija mi señor –que no le haga nada por favor.

-¿y de donde ha salido? –

-yo me encontraba paseando cuando la encontré en medio de sus padres muertos –mintió.

-¿¡muggles!? –su grito provoco que la pequeña se protegiera tras mi capa.

-jamás haría tal cosa padre, sus progenitores eran magos pues tenían varitas –aseguro.

-¡y como te atreviste a conservarla y llamarla hija! –

-mi señor la pequeña puede ser de gran ayuda –desapareció el enojo en su cara y ahora solo había interés.

-habla Severus –sonrió a la pequeña, esta apretó mi pierna con fuerza.

-hemos descubierto que posee dos poderes –miro emocionado por la idea de tener un nuevo juguete –puede mostrarnos recuerdos o imágenes tocando nuestro rostro –dude un poco si contarle el siguiente pero era la única forma de que no matara a la pequeña –y puede crear una ilusión en nosotros de lo que quiera –

-explícame lo último –se acercó interesado.

-el otro día había conocido un campo de Quidditch por primera vez y cuando llegamos aquí quería salir otra vez pero no decía dónde así que ella en un ilusión de llevo a la mitad de la cancha, podía sentir hasta el viento, pero en un momento escuche la voz de Daniela pero yo no la veía sentí como me quitaba a Eileen y volví a la habitación –

-fantástico puede sernos de ayuda –se dirigió a Daniela –has hecho un buen trabajo al traerla –

-gracias padre –

-es tu responsabilidad el monstruo ese –apunto a la pequeña - por mientras enséñale con quien debe estar –

-claro que si padre –tomo en brazos a Eileen y se fueron.

-por fin nos deja solos, espero Severus que para la próxima vez te dignes a avisarme –lo decía por mi hija.

-le pido que me perdone mi Lord –

-por ahora –dio por terminado el tema y se sentó –ya no hay director en Hogwarts –

-no mi señor probablemente dejen a la profesora McGonagall en el puesto –

-tú tomaras el puesto Severus –me señalo con la varita –harás mi voluntad en el castillo –

-mi señor ¿Cómo será eso posible? –

-ahora que controlamos el ministerio de magia puedo dar órdenes y esa ya está dada –apareció una tétrica sonrisa –cualquiera que esté en nuestra contra o lleve sus propias ideas pagara con la muerte ¿me has oído? –

-si mi señor –

-solo venía a informarte sobre tu nuevo puesto nos vemos pronto Severus –se dirigió al balcón y desapareció.

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora