Trigésimo Octavo Capítulo: disculpas

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-perdóname Daniela pero tenía tanta rabia y estaba tan preocupado que no medí mis palabras ni mi forma de reaccionar –

-claro yo tengo que entenderte pero tú no a mí, va a haber que trabajar en la empatía Severus –me puse de pie –mejor vete quiero estar sola –le señale la puerta.

-no puedes estar aquí Daniela –se puso de pie –no sin la autorización del jefe de casa o sea yo –

-no me había dado cuenta que tú eras el jefe de casa recién me vengo a enterar, gracias por avisarme –palmee su hombro –no quiero irme –

-es una lástima pero te castigare si no obedeces –me amenazo.

-bien si quieres que me vaya será como ordenes –tome mis cosas y ordene lo que había ocupado –pero déjame tranquila –salí de ahí a nuestra habitación con sus pasos tocándome los talones.

-no hagas una escena pequeña, solo entiéndeme un poco –

-hare lo que se me dé la gana ¡maldita sea! –Grite cuando entramos –tú puedes venir y hablarme como se te de la puta gana ¿pero yo no puedo estar sola un rato? –

-ya te pedí perdón pequeña ¿Qué más quieres? –

-que ¿Qué quiero? –Hice el gesto de estar pensando –quiero que te arrepientas de verdad y no porque te sientas obligado, ahora déjame sola –cerré la puerta en su nariz.

Creo que todo esto me está pasando la cuenta porque me empecé a marear, me acosté y espere a que se me pasara, tocaron la puerta.

-¿qué? –grite.

-soy yo pequeña –hablo Draco –abre la puerta por favor –no hice nada –juro que solamente te escuchare –me acerque a la puerta y abrí, allí estaba Severus frente a la puerta cuando vio que abrí se acercó pero cerré a penas entro Draco.

-no es necesario que seas grosera –indico Draco.

-dijiste que no me cuestionarías –me volví a acostar –aparte sabes lo mal que quede cuando me trato de esa forma y tengo que olvidarlo solamente porque me pidió perdón, mas encima ni siquiera lo hace de corazón lo hace porque se siente obligado –explique.

-Daniela si está molesto es porque hiciste algo sabiendo que no debías –

-ya pero ese algo que hice fue ayudarlo –

-tienes un punto –rio –me alegra que estés bien Ela, ayer te buscamos por todas partes, en el castillo, el bosque, Hogsmeade nadie te había visto desde que estuviste en la enfermería –

-quería estar sola, de hecho aún quiero pero sé que no me dejarías tranquila hasta que te abriera la puerta –

-tienes razón sí, pero si somos tan insistentes es porque nos preocupamos por ti por el bebé, Eileen no ha dejado de llamarte estos días, Severus no ha comido ni dormido y yo estoy por las mismas –

-¿cómo me encontraron? –

-no te lo diré pero fue simple casualidad, hubieras visto a Severus cuando me mando a buscar y me dijo que no estabas en la enfermería, ambos nos pusimos histéricos –

-De ti lo puedo creer pero ¿de él? –Tape mi rostro –como dice él puedo ser estúpida y loca pero jamás haría algo malo, así que no entiendo porque tanto alboroto –

-sigues sin entender Daniela él creía que te podían hacer algo o que podías colapsar como el otro día o qué harías cualquier barbaridad –suspiro pesadamente –mi padrino te ama Ela y estaba preocupado por la salud del bebe y la tuya –

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora