Décimo Sexto Capítulo: sola

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-¿qué es lo que has dicho? –la miré fijamente con la intención de que cambiara lo dicho anteriormente.

-pregunte si podías comprar un conjunto de ropita de bebé, ¿Qué hay de malo en eso Severus?-

-lo que está mal es que andes pensando en esa estupidez, si quieres aquello ve y cómpralo tú misma, no puedo creer que hayas dicho esa atrocidad- ¿cómo podía decir algo así y pensar que no era nada malo? ¿Tan tonta es? Le di la espalda y me aparecí en nuestra casa que raro sonaba aquello.

Estaba en mi salón leyendo el profeta, habían pasado aproximadamente tres horas desde que deje sola a Daniela, se me había pasado la mayor parte del enojo y comenzaba a preocuparme por ella y, ¿si está pérdida o no sabe cómo regresar o alguien le hizo algo?

-Meri ven aquí por favor –escuche un pop a mi lado.

-que desea el amo-

-voy a salir un momento queda al pendiente de la casa, iré a buscar a Daniela-

-como usted ordene amo-

Aparecí en el mismo lugar en que la deje, pero no había nadie pronto comenzaría a ponerse el sol y oscurecería eso no ayudaría en nada a mi búsqueda, trataba de pensar donde podía estar pero ningún lugar venía a mi mente, espera tal vez si hay uno, corrí a la tienda en que ella había visto la ropa, entre y recorrí todo el lugar pero nada.

-disculpe señora ¿usted trabaja aquí? –la mujer miraba mi ropa.

-si señor ¿en qué puedo ayudarle?-

-vera estoy buscand... -la mujer me interrumpió.

-buscando accesorios y ropa de bebe obviamente, ¿es hombre o mujer? –

-déjeme terminar por favor, estoy buscando a mi señora, una joven de pelo negro liso, ojos verdes, delgada y más o menos mi estatura, creo que debió venir hace algún rato ya que estaba interesada en aquel conjunto –me acerqué a la ropa que le había llamado la atención.

-creo que la recuerdo, ¿vestía un pantalón ajustado y polera gris? –Asentí –efectivamente ella estuvo aquí, pero eso fue hace por lo menos dos horas, compro aquella ropa y se fue-

-¿no habrá dicho algo más o usted no vio donde se dirigía?-

-no señor lo lamento –

-está bien muchas gracias-

Llevaba dos hora aproximadamente buscándola, había ido a todos los lugares donde se me había ocurrido, revise los parques, restaurantes, vi las calles y nada, se había esfumado, ¿y si alguien la secuestro? No eso no tenía sentido ¿por qué alguien haría eso? Tal vez haya vuelto a la casa.

-Meri ven acá-

-¿desea algo mi señor?-

-¿Daniela no ha regresado? ¿No ha venido?- ansiaba que respondiera afirmativamente.

-no amo, he estado atenta a todas las puertas y ventanas, y nadie ha aparecido por aquí ¿el amo desea de Meri algo más?-

-nada por ahora, retírate-

¡Por Merlín! ¿Qué hago ahora? Dumbledore él puede ayudarme a buscarla. Aparecí en mi salón de clases estaba igual que siempre, pero ahora no había tiempo para ponerse a mirar había algo más importante que hacer, camine rápido al despacho del anciano, cuando estuve frente a la puerta simplemente entre sin avisar, él estaba en su escritorio y al sentir que abrieron la puerta levanto la vista.

-Severus no esperaba verte por aquí, ¿cómo va la luna de miel? Déjame felicitarte primero que todo- se acercó a mí y me abrazo.

-Albus ahora no tengo tiempo para hablar necesito tu ayuda –

Los profundos ojos de Severus SnapeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora