Trigésimo Cuarto Capítulo: ¿Cómo diablos llegamos?

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-mi señor Daniela está embarazada de tres semanas –

-que buena noticia ¡por fin lo han conseguido! Déjenme felicitarlos a ambos –nos dio un intento de abrazo -¿Por qué no han venido a decirme antes? –

-porque ayer nos enteramos padre y hoy fuimos a que nos lo confirmaran –

-perfecto, Severus espero que pongas todo de tu parte para que todo el embarazo resulte perfecto, debes cuidar a mi hija y a la criatura muy bien –

-téngalo por seguro mi Lord, estaré al pendiente de cualquier reacción –

-me gustaría bastante que fuera un varón así sería fuerte y cruel, pero una mujer no iría nada mal si llega a ser tan guapa como su madre sería fácil manipular y convencer a los demás con ella –sus rojos ojos se posaron en el vientre de Daniela -¿puedo tocar querida? –

-claro padre –Daniela se estremeció cuando sintió la mano de Voldemort sobre ella.

-no se imaginan la cantidad de planes que tengo para esta criatura – me miro – Severus necesitamos hablar sobre nuestro siguiente ataque, el que va hacia Hogwarts –se volteo hacia mi esposa –felicidades de nuevo querida, ahora déjanos solos ve a compartir parte de tu felicidad con Narcisa –

-como usted diga padre –y se fue.

-bien Severus la semana que viene enviaré a algunos de mis mortifagos a atacar Hogwarts, necesito deshacerme de Albus y ellos harán la tarea, lo que necesito de ti es que lo mantengas cerca del bosque prohibido –

-¿quiere que me asegure de que muere? –

-no hace falta Severus, solo asegúrate de que en ese momento este en el bosque y con su varita, la necesito si quiero destruir a Harry Potter –

-¿qué día será el ataque mi Lord? –

-el jueves Severus, primeramente atacaran la escuela esa será la señal para que lo lleves fuera ¿entendiste? –

-perfectamente mi señor –

-está bien pueden irse –

-hasta pronto mi señor –salí al pasillo y me puse a buscar a mi mujer.

-colagusano ¿Dónde está mi esposa? –

-se encuentra en el jardín con la señora Malfoy, señor Snape –

-bien gracias –camine al jardín pare en seco al ver como ambas mujeres reían a carcajadas, Cissy acariciaba el vientre de mi esposa y ella movía sus manos tratando de explicar algo, se veía tan irreal, no imagine que alguien fuera capaz de reír con el señor tenebroso cerca, me acerque despacio.

-¿están muy entretenidas? –

-hola Severus no te vi llegar, solo hablábamos de lo que haremos en la pieza del bebe, la ropa y esas cosas –

-ya veo ¿querida quieres que nos vayamos o prefieres quedarte un rato más aquí? –

-sería bueno que ya nos fuéramos, quiero ver como esta Draco con lo que le encargamos, pero podemos vernos otro día Cissy me envías una lechuza y nos juntamos en mi casa –ambas se pusieron de pie y comenzamos a caminar.

-sí, sería mucho mejor que aquí, estaremos hablando querida –se despidió de ambos y nos acompañó a la chimenea –adiós Severus –se acercó a besar mi mejilla –se acerca el cumpleaños de Daniela –susurro muy despacio –que estén bien y besen a Draco por mí –

Los profundos ojos de Severus SnapeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora