Acción y reacción.

3K 285 18
                                        

Estaba enfadada

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Estaba enfadada. Esa mañana todo me estaba saliendo mal y no me sentía capaz de levantarme de la cama.
Había oído a mi padre y a Zayra discutir, y el motivo era yo. Me estaba encerrando en mi misma y al parecer, ellos pensaban que era su culpa, pero no podía decirles que todo se debía a que me sentía abandonada. No podía decirme que me cuidara y simplemente desaparecer, ¡no podía hacerlo!

Y tal fue mi sorpresa cuando al salir de mi casa, su coche estaba allí. Había pasado un mes, ¡un maldito mes! Y se presentaba allí como si nada hubiera ocurrido, como si no me hubiera hecho falta en un momento critico para mí.

Decidí que subir a su coche no era una opción, por lo que seguí mi camino, ignorando por completo que él venía detrás de mí.

—Déjame en paz, Kyle. —Espeté cuando sentí sus pasos detrás de mí.

—¿Qué pasa, Elena? —Preguntó él, deteniéndose enfrente de mí, impidiéndome continuar mi camino.

–Déjame tranquila, es lo mejor que puedes hacer por mí. —Le respondí, molesta.

Intenté apartarle pero al rozar su piel, sentí como se erizaba por completo la mía; estaba mucho más frío que de costumbre. Retrocedí unos cuantos pasos, no era normal.

No encajaba.

—Por favor, solo dime que pasa. —Suplicó acercándose a mí.

—¿Me estás ocultando algo, Kyle?

Su rostro se ensombreció y cerró los ojos con fuerza, como si algo le doliera demasiado. Me acerqué a él, ¿estaba enfermo?

—Eh, ¿qué te pasa? —Pregunté, acercandome a él. Él retrocedió unos cuantos pasos negando con la cabeza.

—No soy bueno para ti, Elena. Pero es muy tarde para decirlo, no puedo alejarme de ti. —Susurró y sentí como mi corazón se detenía. —No podrías sobrevivir.

— No soy idiota, Kyle. No soy una cría con la que puedas jugar, esa es la peor excusa, si quieres que te deje en paz, bien, ¡lo haré!

—No, no quiero que me dejes en paz, sería incapaz de pedirte algo como eso, porque no sabría como llevar que te alejaras de mí. Pero si en algún momento me lo pides...

—¿Sabes qué, Kyle? —le interrumpí, ignorando su breve discurso—No necesito que compliques más mi vida ahora mismo, cuando estés dispuesto a hablar en condiciones, entonces buscame.

—Esta tarde. —Espetó él después de unos largos segundos.—Ven a mi casa a comer después del instituto.

Dudé pero finalmente cedí, al fin y al cabo, no tenía la suficiente fuerza como para resistirme a Kyle en ninguno de los sentidos.

La posibilidad de que me gustara Kyle era cada vez más real; y eso me atemorizaba. Me daba miedo anclarme a un barco inestable que pronto se hundiría.

Pero le miraba y podía comprender que me llamaba la atención de él, algo que iba mucho más allá de su físico, algo que se resguardaba en el poder de sus palabras, de su mirada...

No quería sentir esto, y no sabía por cuanto tiempo lo sentiría, deseaba que todo aquello fuera algo pasajero, una tontería momentánea, a pesar de que sabía que no era así.

—Vamos al coche. —Susurró y asentí lentamente. ¿Mi enfado? Había desaparecido cuando había comenzado a decir frases que solo causaban en mí aún más curiosidad por saber que escondía.

Ingenua.

Durante el trayecto me dejé llevar por el sonido de las gotas golpeando los cristales y por la suavidad con la que conducía. Sentía que volaba y que no podría hacer nada por anclarme a la tierra otra vez.

Llegamos al instituto en completo silencio, ni me molesté en agradecerle que me llevara la mochila ya que era algo que me resultaba complicado en mi estado. Podía acostumbrarme a esto, si es que no lo había hecho ya.

¿Qué rumbo está tomando mi vida..?

Llegamos a clase y ambos nos sentamos en nuestros respectivos puestos, dejando al profesor de filosofía algo sorprendido. Pero que, sin embargo, no dijo nada al respecto.

—Vamos a ver una película, nada de usar las chivas —como llamaba el a los móviles— ni dormirse. Advertidos estáis.—Dijo esto último señalandonos.

Una breve y suave risa salió de mi garganta, sabía que él siempre bromeaba, era su forma de ser y después de tanto tiempo en este centro había aprendido el comportamiento de cada profesor en diversas situaciones.

—¿Estás segura de que no te vas a dormir? —susurró mi compañero, yo negué con la cabeza y de reojo pude comprobar que estaba sonriendo.—Ya lo veremos.

Minutos más tarde me debatía entre si dormirme o no, y posiblemente lo único que me mantuviera despierta era que Kyle se reía cada vez que mis ojos comenzaban a cerrarse involuntariamente.

No sabía ni de que trataba la película, y agradecí eternamente cuando el profesor encendió las luces y antes de que dijera nada, yo ya me había levantado y salido de clase.

Cómo cada miércoles a segunda, tenía teatro. La única clase con la que me complementaba a la perfección y que de un modo me hacía sentir completa.
Pero también era la única clase que no compartía con él, y de una pequeña —casi inexistente— parte de mí, lo agradecía. Nunca estaba de más tener un poco de tiempo para evaluar la situación.

— Buenos días, clase. —Saludó la profesora, con una gran sonrisa en su rostro que me permitía ver toda su dentadura. — He estado pensando en cientos de obras que podríamos representar... Pero he decidido que por primera vez en mi vida me quiero arriesgar, así que, durante este trimestre vamos a trabajar sobre una obra que yo misma he escrito —todos aplaudimos y celebramos su decisión— Gracias, gracias. —Dijo ella entre risas mientras hacía una pequeña reverencia. Cosas de pasar más tiempo en el teatro que en su casa. —La historia tratará sobre las acciones y las reacciones. Más adelante les pasaré el guíon.

Acción y reacción...

Soy mala JAJAJA os dejo la mitad de la maratón y la otra en un rato laaargo. Que conste que en la otra mitad está la acción.

So,yes.

Dulce asesinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora