Una de cal y otra de arena

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Styles: Te juro que esa no es ella. Es otra mujer, me la han cambiado. De repente fue decirle eso y por poco se transforma en la niña del exorcista.

Randy resopló con los ojos bien abiertos.

Randy: Chungo chungo. En la cárcel o te dejas dominar o dominas tú. No hay punto medio.

Styles: ¿Y eso qué significa, que por dominar se ha quedado loca?

Randy: Ya estaba algo loca de fábrica... ahora al ver que todas le tienen miedo y es respetada, no te puedes esperar nada de ella.

Marlene jugaba con las ceras de colores y los folios que Becky le había dejado, y los mellizos Breffny y Randall practicaban volteretas en el ring lateral y de pequeñas dimensiones que Randy les había instalado; ambos querían ser luchadores y simular una reencarnación de los Hardy Boyz. Marlene los miraba entretenida y trataba de dibujarlos también. Pero sin que nadie se diera cuenta, dejó de lado los papeles y también dispersó sus dotes artísticas por la pared.

Styles: Estaba desbocada... se nota que fuma un montón, pero la saliva en la boca...

Randy: No jodas. ¿Se droga?

Styles: No sé... a ti te pasó con el hachís. Pues tenía la boca igual. En las comisuras, la saliva, y los labios rotos.

Randy: ... —la Víbora se quedó callado, mirándolo con determinación. No era muy halagador, pero las pruebas hablaban por sí solas. Suspiró y puso una mano en el hombro de su amigo.

Styles: Macho, no salgo de una y me meto en otra. Ella es el foco de los problemas.

Randy: No sé qué decirte... a veces hablo con Becky del tema, pero ella es incondicional de Charlotte. ¿Cuándo vuelves a verla?

Styles: Hoy. Pero después de lo de ayer me da hasta temor. Te lo juro. Es que esa de ahí no es mi mujer.

Randy: Intenta ahorrarte esas bromas y ya está, qué remedio. Yo sé lo que es estar en la cárcel comiéndote la cabeza las veinticuatro horas. Se pasa mal.

Styles: Lo intentaré, pero... —suspiró hondo, y al ver lo que hacía la niña abrió los ojos y alzó la voz— ¡Marlene, no! Jooooooooder. —Bufó cogiendo a la niña en brazos.

Randy: HOSTIAS. LA PARED.

Randall se reía junto a su amiguita al ver la de dibujos extraños en la pared, le hacía gracia ver a su padre frustrado.

Randy: Anda, pitad los dos de aquí —dijo a sus hijos yendo a por estropajo. AJ puso cara de circunstancias y fue silbando disimuladamente, poniéndose la chaqueta y cogiendo a Marlene en brazos.

Styles: Esto... tengo que ir a ver a Charlotte, luego hablamos.

Randy: Sí, mamón, huye.



Institución penitenciaria


Intentó esquivarlo, pero la maldita colombiana era peor que una rata de alcantarilla, flaca y muy veloz. Notó que todos sus nudillos se le clavaban en el ojo y cayó al suelo rápidamente, adolorida. Maika y las otras cuatro intervinieron hasta que como siempre, la pelea acababa de la misma manera. La policía las pillaba y las tenía que separar a base de porrazos, porque tenían tanta rabia que no eran capaces de hacerlo por sí mismas. Charlotte se llevó un segundo golpe en la cara y en el ojo, y notó que éste se le hinchaba rápidamente. Por suerte no daban todo lo fuerte que podían dar con aquellos artilugios.

Problemática ( III )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora