Capitulo 25

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La luz de la mañana acarició el rostro de Diego haciendo que él despertara lentamente. Aún con los ojos cerrados pudo sentir a Roberta entre sus brazos. Lo abrazaba fuerte, como si no quisiese soltarse nunca. Enterró su cabeza en su pelo y aspiró su suave aroma. Le encantaba esa mujer. Y ahora le encantaba el doble por darle un hijo. Era cierto que él nunca se esperó ser padre tan pronto pero sentía que ya amaba a ese bebe que crecía en el vientre de ella.

Ellos dos eran lo único que tenía Diego. Su padre se fue y su madre... quién sabe dónde estaría ahora. Poco después de acabar la prepa Mabel había salido de viaje de nuevo desapareciendo totalmente del mapa.

Abrió los ojos lentamente, vio la melena roja de su amada esparcida en su pecho. Le acarició suavemente el pelo sin pensar en nada más que en esa belleza que estaba agarrada a él. Sintió los parpadeos de Roberta en su pecho desnudo.

Diego: Despertaste.

Roberta: Hm -asintió.

Diego: Voy a preparar el desayuno -fue a levantarse pero ella seguía abrazada- Roberta...

Roberta: No -se abrazó más a él obligándolo a tumbarse de nuevo. Se posicionó encima suya y besó su pecho, hasta llegar a su cuello y esconder la cabeza ahí- Lo siento...

Diego: Ya... -acarició su cabello- No pasa nada... es sólo que... me duele tu desconfianza...

Roberta: -levantó su cara y lo miró llorosa- Yo... es que.... pensé... ps... -titubeó.

Diego: Bueno ya... tranquila. Sólo quiero que confíes más en mí.... por favor. Es importante para mí. Tú eres lo único que tengo... -dijo acariciando su mejilla.

Roberta: No

Diego: -confundido- No qué?

Roberta: -cogió la mano que él tenía en su mejilla y la puso en su vientre- También tienes al bebe -sonrió mientras una lágrima rodaba por su rostro- nuestro bebe.

Diego: Sí.... es cierto. Te amo... y amo a nuestro bebe -dicho esto la besó apasionadamente mientras por sus caras rodaban lágrimas de emoción y alegría.

Ese día hicieron el amor hasta desfallecer uno al lado del otro abrazados. Llegó la tarde y Diego recordó su cita. Se vistió adecuadamente y salió a la sala para despedirse de Roberta.

Roberta: Y a dónde vas? -dijo inquisitiva.

Diego: He quedado:cara_burlon:

Roberta: Con quién -sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Diego: -se sentó al lado suya y cogió su cara entre sus manos- chiquita no llores. Ya sé! Ven conmigo, si?

Roberta: Pe pero...con con quien vaaas:cara_lloro:

Diego: Es una sorpresa. Vienes?

Roberta: Pero estoy en pijaaamaaaaaa:cara_lloro::cara_lloro::cara_lloro: -lloró más fuerte.

Diego: -confundido con su reacción- Chiquita cambiate...?

Roberta: No me entran mis pantaloooneees:cara_lloro::cara_lloro:

Diego: -intentando aguantar la risa- mi amor estás hermosa

Roberta: Tu bebe me hace gorda.

Diego: Ah. Ahora es mío sólo? -la agarró en brazos- Ven aca -la dejó en la cama y le sacó ropa de cómoda, después de un rato que Roberta calmó su berrinche, estaban listos- Vámonos, llego tarde.

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