Capitulo 44

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Mientras Mia y su familia llegaban a casa de Alma para comer con Roberta y Lucía, en la habitación del hotel todo estaba patas arribas, la cama deshecha llena de las plumas que se habían salido de las almohadas y la ropa tiñendo el suelo de la habitación.

Diego: -mirando el destrozo- Era necesario revolver toda la habitación, Claudia?

Claudia: Hm... -un poco avergonzada- es que me dan mucho repelus los ratones

Diego: Si claro... por eso lo más normal es saltar por toda la habitación, tirar tu maleta al suelo y tirarte a mis brazos cuando entré a ver qué te pasaba, no? -preguntó sarcástico- Me voy a mi habitación -iba a salir cuando ella lo sujetó del brazo, volteó vagamente- Y ahora qué?

Claudia: Me deseas

Diego: Estás loca -volteó de nuevo para salir de la habitación, pero se detuvo al escuchar nuevamente su voz cálida y sensual.

Claudia: Vi cómo me mirabas en la reunión con los inversores. Estaba segura de que en México te reprimías porque estaba cerca la tipa esa que...

Diego: -quedó frente a ella- Respeta a Roberta -ordenó.

Claudia: Uy y ella sabe que trabajamos codo con codo? -mirándolo sensualmente de arriba a abajo- que nos deseamos? -paseó su dedo índice por el torso de él pero rápidamente él la apartó y ella bufó frustrada- Sólo dime una cosa, le has contado que ahora trabajas conmigo todo el santo día? :cara_burlon:

Diego no quiso meditar en esa respuesta delante de ella, así que, de nuevo, la dejó sola, como había venido haciendo durante todo el día. Estaba con ella durante las reuniones y ya se le hacía eterno. Lo que más le molestaba era que cada vez que reunía fuerzas y valor para llamar a Roberta, aparecía ella en la puerta de su habitación con cualquier excusa para entrar. Con suerte, esa noche firmarían el contrato y ni siquiera esperaría a que amaneciese, saldría esa misma noche de vuelta a México, y una vez allí...

....directo a Roberta. Y a su hijita preciosa -se le iluminó el rostro al pensar en ella-, por supuesto no se había olvidado de ella ni un instante, por eso más que nunca debía tragarse su orgullo y su miedo y tratar de arreglar las cosas con Roberta. Le contaría todo y si ella le pedía que dejase de trabajar allí, lo haría.

Faltaba una hora para la reunión. Se encontraba bastante cansado, tanto física como emocionalmente. Se duchó y se vistió. Los primeros botones desabrochados de su camisa blanca le daban un toque elegante pero desenfadado, no quería causar una impresión de superficialidad. Los inversores debían conocer la seguridad de invertir su dinero en las empresas Thomson&Rua, no fijarse en la etiqueta de su traje. Eso había aprendido de Jim.

Se puso una chaqueta de traje negra que contrastaba con los vaqueros oscuros que vestía. Salió al pasillo a esperar a Claudia y en cuanto la vio salir, supo que esa noche iba a marcar diferencia.

Mia: mi amuuurroochiiii preciioosoo -dijo con la voz que todos ponemos para hablar con un bebe, mientras lo apapachaba como sólo una madre sabe.

Roberta: -a Miguel- Cómo le dijo?:cara_bocacerrada:

Adrián: Shiiiii. Jugamoz a fut pa? -tenía la misma edad que Lucía y también tenía ciertas dificultades al hablar, pero todo es practicar.

Miguel: Vamos! -lo dejó en el suelo y fue a por una pelota pequeña para que no se lastimase.

Adrián: Le decimoz a Luci, papi?

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