A diferencia de los días anteriores, las chicas se levantaron todas ellas temprano, sin agobios ni prisas, pudiendo hacer tranquilamente las tareas en sus habitaciones. Cuando bajaron al salón y vieron instalada allí la batería, sonrieron levemente recordando los sucesos ocurridos hasta entonces. Kazuma les había pedido dejar allí su instrumento, pues cargarlo una y otra vez resultaba muy pesado. Y así, ellas aceptaron.
A eso del mediodía, el móvil de Misao empezó a sonar y rápidamente se lanzó a él para contestar.
—¿Diga?
Estuvo un rato hablando bajo la mirada de curiosidad de sus amigas, hasta que por fin acabó y colgó.
—¿Quién era? —preguntó Sayo.
—Aoshi...
Todas se interesaron de repente y prestaron atención al escuchar ese nombre.
—¿Qué te ha dicho? —interrogó Miyu.
—Pues... que lo más probable es que no puedan venir hoy.
—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó Kano, decepcionada.
—No quiso entrar en detalles...
—¡Pues qué rollo! —exclamó Riku—. ¿Qué vamos a hacer? Nos aburriremos...
—¿Estrenamos la piscina después de comer? —sugirió Alexia que se había mantenido al margen hasta entonces.
La miraron brevemente y después se encogieron de hombros.
—¿Quién hace hoy la comida? —preguntó Sayo.
—Yo no sé cocinar —confesó Miyu.
—Ni yo... —admitió Riku.
—Alex y yo la hicimos el otro día —protestó Misao—, así que Sayo y Kano, ¡a la cocina!
Obedecieron a regañadientes y, sin ninguna excusa que poner, se adentraron a su objetivo. Las demás se sentaron a ver la tele mientras hacían tiempo.
—Añoro a Lexius —dijo en tono nostálgico Alexia—. Puede que me haya hecho sufrir incontables de veces, que me entren ganas de golpearlo o incluso de cargármelo, pero a pesar de todo eso es muy importante para mí. ¡Lo necesito!
Quienes la escuchaban la miraban escépticamente.
—Alex, no. Una de las condiciones de venir aquí era olvidarle.
—Pero... no puedo. ¡Me es imposible! —dijo dramáticamente—. Lo quiero...
—¿No crees que exageras un poco?
—¡No! Él es mi vida, necesito su dosis —empezaba a delirar.
—Lo tuyo es obsesión —declaró Riku
—También se lo conoce como amor —bromeó Misao.
Alexia se levantó.
—¡No aguanto! Me voy a buscarlo. Aunque sea un sustituto me conformo...
—¡Alex! —la sujetó Miyu—. Resiste.
—¡Buaaa! —berreó—. ¡Quiero mi ordenador!
—Eso es imposible.
—¿Por qué aceptaría esa condición? Es demasiado tiempo...
—Es tu rehabilitación. Debes superar un tiempo sin estar enganchada. (NOTA: No existían smartphones por aquella época, ¿vale? xD).
—Ya, pero... En momentos como este... —Se le ocurrió una idea y desapareció escaleras arriba.
—Miedo me da —dijo Riku—. ¿No se irá a viciar de nuevo a la PS2, no?
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Vacaciones de verano
Teen FictionEl último curso se acaba y es hora de despedirse a lo grande de todo aquello que conoces: instituto, profesores... amigas. Por ello, seis chicas deciden hacer el viaje de sus vidas y pasar el verano juntas para crear recuerdos que poder atesorar en...