Alexia se quedó allí plantada en silencio, viendo la espalda de Aoshi mientras se iba, apretando con fuerza sus puños ante su propia frustración.
Diez minutos después, las chicas avisaron de que la comida estaba terminada y se dividieron en grupos para repartirse en las mesas que había. Todo transcurrió normal con alguna que otra broma por parte de Asaba, para no hacer tan pesada la comida.
Cuando acabaron y recogieron todo, a alguien se le ocurrió la idea de irse a bañar al lago y todos la compartieron encantados. Así que se fueron a cambiar.
Por encima del lago reconocieron un puente por el que habían pasado con el coche al llegar, y desde donde la caída hacia el mismo sería aproximadamente de unos ocho metros, pero no se percatarían de ello hasta mucho después. Por el momento, dejaron las toallas cerca de la orilla y se lanzaron al agua.
—¡Ahh! ¡Qué fría está! —exclamó Sayo, que empezó a nadar para no entumecerse y coger algo de calor. En una de sus brazadas, sintió que alguien la detenía por detrás, agarrándole por la cintura, y asiéndole para sí. El objetivo de conseguir entrar en calor fue todo un éxito.
—Te tengo. Ya no te escaparás —dijo bromeando, acompañado de un guiño, Sanosuke.
—No me sueltes; el agua está helada.
—Oye Tsubasa... podrías bajarte de mi espalda y nadar tú sola, ¿no? —dijo Kazuma. Ella ignoró el comentario, pero al ver pasar a Alexia se soltó de su novio y se dirigió hacia su nueva amiga, colocándose detrás de ella.
Kazuma se sacudió la cabeza ante la reacción de la chica y lo dejó pasar.
Las demás estaban nadando más adentro, jugando y haciéndose ahogadillas entre sí. Sin embargo, las risas se fueron apagando cuando notaron bajo sus pies un extraño y sospechoso movimiento. Al distinguir una sombra en el agua, se paralizaron y encresparon el pelo, activando por instinto sus músculos, y nadando de allí a toda velocidad, soltando algún grito por el camino.
—¿Qué pasa? —preguntó Asaba.
—A...allí había algo —respondió Kano, señalando el lugar.
—Deben ser renacuajos —dijo Kai—. Estas aguas son naturales.
Asaba se puso azul y salió del agua, reuniéndose con Kano.
—Ja... ja... Llevamos mucho en remojo, ¿qué os parece si vamos a jugar un rato? Se aceptan apuestas.
Aoshi estaba en lo alto del puente, viendo y oyendo todo desde allí.
—Esta vez no apostaré por ti.
Y dicho esto, se lanzó de cabeza al agua con un movimiento elegante y grácil. Como tardaba en salir, Misao se asomó un poco preocupada, y en ese instante fue salpicada por Aoshi, que salía tras haber buceado todo ese tramo. Sus miradas se encontraron, pero Misao rápidamente la apartó y se alejó con las demás. Aoshi, tras recoger su toalla y calzarse, no tardo en seguirles, con un suspiro.
A mitad de camino, Alexia se dio cuenta de que se había dejado olvidada su toalla, por lo que dejó a Tsubasa con las demás, mientras ella regresaba al lago a recuperarla. Cuando llegó y se agachó para cogerla, algo le llamó la atención. Una voz tan dulce como la de un ángel sonaba por todo el lugar. Alexia intentó seguirla para conocer su procedencia y descubrió bajo el puente a Kazuma cantando. Aquello la dejó muy impresionada, pero sonrió al escuchar la letra. Estaba claro que hablaba de Tsubasa pero, ¿la habría oído ella? Si así fuera, sería imposible que ella pensara así. Alexia se dirigió junto a las demás con paso apresurado, mientras pensaba en lo que acababa de presenciar. Recogió de su tienda un pareo liso y se lo ató a la cintura, dejándolo caer como si fuera una falda. Por otra parte, Kano se puso unos pantalones cortos por encima y sus zapatillas de deporte.
—Se te ve muy dispuesta —comentó Miyu que estaba allí, como las otras chicas, pidiéndole ropa a Kano.
—Hoy será definitivo.
Las presentes se miraron con una mirada intrigada, pero no añadieron nada más.
Se dirigieron a la pista donde ya les esperaban los demás. Asaba estaba impaciente por el desafío pendiente, y lo demostraba botando el balón
—Hagamos los equipos. A ver, ¿quién quiere jugar?
Algunos amigos de Sano se apuntaron, seguidos de Kai y Aoshi. De chicas, únicamente Miyu y Kano se animaron. Esta última, junto a Asaba, fueron eligiendo a los miembros de sus respectivos equipos. El resultado quedó así: En el primer equipo estaban Kano, Kai, Miyu y dos de los amigos de Sanosuke. Y en el segundo equipo, los que quedaban.
El partido comenzó y el equipo de Asaba llevaba el control. La combinación entre este y Aoshi era letal y ayudaba al resto a desmarcarse para anotar. Kano se puso seria y decidió remontar aprovechando un pase que Miyu le lanzó. El tiempo iba pasando y el equipo de Asaba iba ganando. Los jugadores empezaban a sudar y concentrarse más, siendo ajenos a los ánimos de los espectadores. En una jugada, Kano provocó una falta sobre Asaba, cayendo sobre él al suelo. El tiempo pareció detenerse para ellos. Se miraron a escasos centímetros y se perdieron en sus miradas sin ser conscientes de nada a su alrededor. Algo había aparecido en ese período entre ambos. El tiempo volvió y Kano se levantó, dejando a Asaba hacer lo mismo. Se colocó en la línea de tiros libres para lanzarlos, y anotó los dos puntos. De esa forma dieron por finalizado el partido y decidieron volver al campamento a merendar.
Mientras todos se alejaban, Asaba retuvo a Kano de la muñeca.
—Quedémonosun rato. Aún tenemos pendiente un cara a cara... a solas.
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Vacaciones de verano
ספרות נוערEl último curso se acaba y es hora de despedirse a lo grande de todo aquello que conoces: instituto, profesores... amigas. Por ello, seis chicas deciden hacer el viaje de sus vidas y pasar el verano juntas para crear recuerdos que poder atesorar en...