Capítulo 7

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Al darme la vuelta me encontré con sus azulados ojos como el hielo, los cuales estaban tan oscuros como esta mañana. Su camiseta sin mangas dejaba ver sus ejercitados músculos. Negué con mi cabeza para apartar tales pensamientos.

El volumen de la música subió, y eso me hizo salir del trance.

— ¿Qué disculpas ni que mierdas? — fruncí el ceño.

— Las hostias de hoy, me debes una disculpa —sonrió con cierta picardía, a la vez que las personas del lugar se iban aglomerando cada vez más alrededor de nosotros. Ahora entiendo a Liam sobre lo del término zorrear, aquí las tías solo hacen restregar sus dichosos culos.

— No que va, te las merecías — sonreí lo más que pude y me di de nuevo la vuelta, pero Niall tenía otros planes y repitió su acción, acercándome más a él. Me incomodaba tenerlo cerca.

Demasiado.

— ¿Por qué no me temes? — su gélida y ronca voz azotó mi oído, para volver a mirarme a los ojos.

— No me has dado motivos para hacerlo.

— Eres muy valiente — se carcajea, pero algo en su tono me indica que realmente siente esas palabras, y tal contradicción me aturde. Me quedo callada ante su sonrisa como fachada, nuestros ojos parecen querer provocar una guerra mundial en los segundos donde la música es lo único que consigue escucharse, aunque por poco tiempo ya que gesticulo un tosco:

— ¿Me sueltas? — enarqué una ceja mirando el fuerte agarre de sus manos en mi brazo.

— No — dijo obvio —. Por lo visto te llevas con Liam, y sus amiguitas — volvió a carcajearse y me estaba cabreando... Era tan arrogante.

— ¿Qué tiene de malo?

— Que estarías mejor conmigo — amplió su sonrisa egocéntrica, haciéndome recordar el asco que ese gesto cínico en su rostro me provocaba.

Lo fulminé con la mirada —. Déjame en paz, ¿no te apetece seguir entreteniéndote con la zorra de antes? —Instruí para salir de su agarre, sin embargo únicamente conseguí que intensificara la fuerza de este.

— ¿Me espiabas gatita? — susurró acercando sus labios a mi oído, se acercamiento hizo que mi vista se empezaráña a nublar de improvisto. El aire parecía ser inexistente, cuando conseguí sacar algunas palabras de mi garganta:

— Es que la mierda no suele pasar desapercibida — le guiñé un ojo antes de salir de su agarre y dirigirme hacia por la bebida.

[...]

Dolor de cabeza, eso es lo único que siento ahora. Me encontraba dándome una ducha de agua caliente, el vapor del agua acariciaba mis poros haciéndome entrar en una sensación de relajación irremplazable.

— ¡Roxanna tienes instituto! — la voz de Brad retumbó en toda la casa, y sobretodo en mi cabeza, haciendo que esta doliera más si era posible.

— ¡Que ya lo sé!

Seco mi cuerpo con suaves pasadas con una toalla que me resulta extremadamente suave. Me visto con unos shorts vaqueros y una camisa con el logotipo de Nirvana. Amaba ese grupo.

— ¿No desayunas hoy? — pregunta Brad al verme llegar a la cocina.

— Emm... no, sólo quiero un vaso de leche fría — contesto mientras cumplo con lo dicho, sirviérdome un buen vaso de leche fría, buena para la resaca que tenía.

Me termino el vaso de leche bajo la atenta mirada de mi padre, dejo el vaso dentro del fregadero y le sonrío falsamente.

— Me voy a la cárcel —canturreé antes de cerrar la puerta de casa y de una carrerilla acercarme a mi querido coche.

[...]

Como ayer, se repiten la mismas miradas y susurros, los cuales decido omitir. Entro en el centro y me dirijo de nuevo al mismo aula, hoy mi querido amigo Niall se ha adelantado y cogido sitio, mi sitio. Idiota.

La clase esta totalmente vacía, a excepción de nosotros dos y sin ninguna duda sé que ha llegado temprano para coger asiento. Le resto importancia y me siento en primera fila.

— ¿No tienes resaca gatita? — preguntó, su voz áspera y ronca desveló que anoche para él la fiesta se habría alargado.

— La que me das tú, y no me llames gatita — dije mientras apoyaba mi cuaderno sobre el pupitre con brusquedad.

Miré mi reloj, bien, sólo cinco minutos para que toque el timbre y la clase empiece.

— Vengo a hacerte compañía, allá atrás me siento sólo —volteé mi mirada y allí estaba el rubio, sentándose a mi lado. Su perfume varonil enmudeció mi habla, olía jodidamente bien. Pero ese no era el punto, el punto era que iba a pasar toda la jodida hora aguantándolo.

— ¿Y conmigo no te sientes solo igual? — cuestioné con pesadez.

— Para nada, las mascotas son una buena compañía — contestó con esa dichosa sonrisa en sus labios. No pude evitar poner mis ojos en blanco.

— Entonces esto será mutuo, Toby — reí tras ver su mueca.

— ¿Toby? — se carcajeó —, qué original.

— Mi anterior vecina tenía un chihuahua que se llamaba Toby, y tú te me pareces a ese bicho, ojos saltones, orejas largas, cuerpo diminuto...

— No sé donde ves el parecido gatita — rechistó burlón.

— Otras vez con ese jodido mote de mierda — susurré con fuerza —. ¿En serio no quieres ir a sentarte con otra persona?

— Para nada, estoy bien aquí. Contigo.

Enarqué una ceja, era idiota y estaba más que confirmado. El timbre sonó y la clase se abarrotó. Cincuenta minutos con Niall, en clase de sociales, que guay.

Reckless - nh au #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora