Capítulo 12

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Las clases acaban y todos corren hacia la salida. Intento quedarme detrás de la estampida de alumnos mientras coloco mi pelo a un lado y chasqueo el piercing de mi lengua contra el paladar para sentir el frío del metal.

— ¡Roxanna! — grita una voz conocida, levanto mi mirada del suelo y me encuentro a Molly.

— Hola — saludo lo suficientemente alto como para que me escuche.

— Sky me lo ha contado zorra, ¿no pensabas decirmelo? — dice seria, yo la miro impasible.

¿Qué confianza se cree que tiene para llamarme zorra? Y segundo, ya me había quedado oficialmente confirmado que Sky era una persona de la que no podías confiar. Una menos en mi estrecho círculo social.

— Bueno, no solo Sky. Todo el mundo os vio muy juntitos en clase — encoge sus hombros.

— ¿Qué esperas que te diga? — pregunto mientras empezamos a caminar hasta la salida.

— ¿Qué si te has vuelto loca? No soy nadie para advertirte, pero, creo que ha quedado claro la clase de persona que son esos cuatro. Además, Niall tiene muchos secretos. Puede que esos secretos no sean buenos para ti. — odiaba su fina manera de hablar. ¿Tenía que ser tan protectora y correcta?

— ¿Qué estas insinuando Molly? Me tenéis harta, todo el mundo parece conocerme. Todos saben algo que yo no, parece que todo gira entorno a mi puta vida. Como un mismísimo show televisivo. ¿Qué sabes tú? ¿Qué no se yo? — dije asombrosamente con tranquilidad —. Sino vas a contestar, la conversación se acaba aquí — finalizo para seguir caminando.

Acelero el paso hasta llegar a la salida del campus, ahora me arrepiento de no haber venido en coche. Suelto un bufido y me dejo caer sobre la valla que separa el parking del jardín.

— Veo que hoy no has traído tu clásico — su voz, una extraña sensación invade mi pecho, odiaba su arrogancia, sin embargo también me gustaba. Era como si su presencia me repelara, pero a la vez me atrayera. Era jodidamente raro.

— Ves bien — sonrío de lado al verlo apoyado en su Audi mientras jugaba con las llaves de este entre sus manos.

— ¿Tengo que preguntártelo? — enarca una ceja.

Camino hasta la puerta del copiloto y entro, bajo la mirada y sonrisa victoriosa de Niall. El interior del coche huele a él y una sensación fría permanece en este. No era acogedor. Parecía que todo tenía que tener su orden y limpieza.

— Gracias por ahorrarme las formas — dice al arrancar el motor.

— De nada, yo también las odio — añado mientras miro por la ventana. Se carcajea a la vez que maniobra con el volante.

— Perfecto — alarga guasón. Sus gafas de sol reflejan la vista de la carretera, haciendo que los rayos de sol golpearan los cristales de ésta. Se veía bien.

— Otra cosa en común, deberíamos ir preparando la boda — comento sarcástica, mientras me hundo en el mullido asiento.

— ¿Es una indirecta? — murmura, mirándome de reojo, con una media sonrisa en su rostro.

— Por favor, no te hagas ilusiones — muerdo mi labio inferior para reprimir las fuertes carcajadas que picaban en mi paladar.

Niall empieza a mezclarnos con el tráfico y la duda de adónde me lleva crece. No tengo muchas ganas de llegar a casa, y menos sabiendo como estará el cerdo de Brad. Aún me duele la herida de la frente, y la espalda sigue estando dolorida... el muy cabrón. Nunca había llorado tanto como ese día, ni el día en que mi madre falleció, ya que sólo era una niña. Él se había pasado y eso que yo había hecho cosas peores que pasar la noche fuera de casa. ¿Acaso estar en este pueblo le suponía tener más cuidado conmigo? De ser así, ¿por qué? Últimamente no conseguía entender nada.

Reckless - nh au #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora