Capítulo 23

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Soy amiga del monstruo,

Que habita bajo mi cama,

Me llevo bien con las voces dentro de mi cabeza,

Intentas salvarme,

Te pido, no te esfuerces,

Y piensas que estoy loca,

¡Sí, piensas que estoy loca!

|The monster - Eminem ft.Rihanna|

Cuando por fin conseguí separarme de la anatomía de Liam entre jadeos, fue inevitable no encontrarme con sus ojos marrones, brillosos, lujuriosos. No reconocía a Liam, no a este.

Aparté mi mirada y la enfoqué hacia donde estaba el causante de mi arrebato. Ojos como la oscuridad del fondo del océano, su piel es tan pálida como la de un mismísimo cuerpo antes de perder la última pizca de calor, de vida. Nuestras miradas se encontraron y lo quise retar. Lo hice. Ya que estaba en su mierda, y no tenía nada que perder. Así que, ¿Por qué no?

Apartó a la californiana con un empujón brusco, para luego agarrarla fuertemente de la muñeca y desaparecer entre la gente. Sonreí presa del apogeo de la victoria.

— Quiero más vodka — escuché arrastrar palabra a Liam. El cual estiraba su mano intentando alcanzar una botella cercana. Yo aún estaba sobre su regazo.

— ¡No, no, no! — exclamé —. Tienes que conducir hasta casa.

— ¿Oh, desde cuándo te importa la gente? — su voz era puro berreo, casi resultaba gracioso.

— Hace tiempo que dejaste de ser sólo gente ... — arrugué la náriz, él me miró incrédulo — ahora eres, mi compañero de juergas.

— Uuuh, me siento privilegiado... Roxanna — sus manos apretaron mi cintura —. Creo que me...  — empezó a reírse como un histérico.

Mis ojos se abrieron de golpe. Y unas ganas de carcajearme picaban en mi garganta, pero, me las tragué.

— Definitivamente Liam, la fiesta se acabó para ti -— salté de su regazo y lo ayudé a bajar del capó.

Él pasó su manos sobre mis hombros. Me endicó donde quedaba su coche y lo acompañé. El camino fue pasos torpes y descordianos. Joder, podía estar fuerte y todo lo que quiera, pero pesa un huevo.

Al llegar al coche lo ayudé a entrar y me aseguré de que tuviera puesto el cinturón. Él no dejaba de mirarme vagamente aturdido. Me puse en posición vertical y su mano agarró mi cuello.

— No te reconozco — admite — ... ugh... te quiero ¿sí? — el asentía con la cabeza, realmente convencido de ello. Parecía un niño pequeños abobado ante el televisor.

— ¿Cómo puedes quererme si no me reconoces? — reí, esto era absurdo —. Por favor, conduce con cuidado.

Cerré la puerta y esperé allí de pie hasta que lo vi desaparecer en la lejanía. Menos mal que en este  pueblo de mierda no hay tráfico y su casa queda cerca. Me giré ante la cantidad de gente que aún seguía con la fiesta. Encendí un cigarro y lo coloqué entre mis labios. Caminé hasta mi coche y me apoyé en la carrocería. Una risita que me sacó de quicio parloteaba a mi espalda, de reojo vi a la californiana de Horan. Se tambaleaba en sus plataformas, acompañada por otra jóven.

— Mira es ella — me señala con descaro y la observo acercarse. Respiro, cogo todo el aire que puedo y me subo al capó del coche, dejando mis piernas flotar en el aire. Una calada al cigarro mientras observo como la tía se acerca, pero, la cosa se pone más interesante.

Reckless - nh au #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora