Capítulo 8 (II)

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Me encontraba frente al espejo, revisando que mi pelo estuviera decente y retocando la raya negra de mi párpado superior. Asombrosamente, llevaba un vestido azul que me llegaba a medio muslo y unos tacones negros.

Aún seguía espectante por conocer la manera en la que Harry conseguiría mi número de teléfono, pues sólo faltaban veinte minutos para las nueve y no había recibido señales de él.

Bajé las escaleras haciendo crujir levemente la madera.

— ¿Adónde irás Roxanna? — pregunta monótono Brad.

Se encontraba sentado en el sofá viéndo un partido de fútbol. Después de que mi madre falleció, dejó de correr y sustituyó el volante de un potente clásico, por un mando de televisión.

— ¿Adonde iría vestida así?

—Te dije que...

—No me dijiste nada. Me prohibiste. Y que yo recuerde no dijiste nada de fiestas — rechisto.

— De todas maneras yo soy tu padre — dijo en tono autoritario —. Y harás lo que te diga.

— Oh venga, estos días me he portado adecuadamente, no has tenido quejas de mí... ¿qué más quieres?

— Roxanna, no soy tonto. Aquí todo el mundo me conoce — alardeó — al igual que a ti. Anoche estuviste en una carrera.

Mierda. ¿Cómo se había enterado?

— Ya bueno, acompañada por los hijos del señor Payne. Y no participé —. Mi móvil vibró en mis manos, un mensaje.

Desconocido:

Nena, ya estoy fuera. H x

Maldita sea, cómo lo habría conseguido. En este momento me sentía observada, vigilada, e incómoda. No creía que fuera capaz de conseguir mi número de teléfono, menos aún mi dirección, la verdad es que me esperaba que me dejara plantada y que yo terminara comiéndome un gran bocadillo mientras veía la televisión con mi padre. Pero, desde luego, esta puta mierda no.

— Buenas noches, no me esperes despierto.

— No quiero que bebas. Y por supuesto que lo haré — espeta Brad, antes de que saliera por la puerta de casa.

La brisa nocturna era algo tibia, como si estuviéramos en pleno verano. Los destellos de una camioneta llamaron mi atención. Harry. Me acerqué hasta la camioneta, en la cual se encontraba Harry apoyado.

— ¿Te pusiste guapa para mí? — muerde su labio inferior.

Hizo ademán de abrirme la puerta y antes de que lo hiciera apoyé mi mano en su pecho, apartándolo.

— No soy de esas — dije seca abriendo yo misma la puerta.

El negó con la cabeza, dio la vuelta al coche y se subió a la camioneta. Tenía un olor a porro increíble, que a su vez se fusionaba con el perfume de Harry.

— Eres irritante — me mira incrédulo.

— Lo sé, ¿cómo conseguiste mi número y dirección? — las palabras se escurren de mi boca sin permiso.

— Roxanna este pueblo es muy pequeño, y hay muchos ojos que te vigilan, sobre todo a ti — ronronea y eso hace que analice la situación.

Chico con antecedentes, en la misma camioneta que yo. Mal asunto. Unos hormiguillas hicieron presencia en mis pies.

— ¿Vigilarme... a mí? — Harry arranca la camioneta. Sus palabras suenan de ciencia ficción, y lo único capaz de superar eso es la realidad.

Reckless - nh au #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora