Entreabro mis ojos perezosamente. Miro el reloj, ya me he perdido las dos primeras horas de clase. Sin prisas me levanto, no tengo sueño, pues ayer estuve haciendo el vago tras la resaca del Sábado. Sí, ya era Lunes, y no me agradaba nada.
Me ducho y me visto con unos jeans algo rotos y degastados, acompañados con una camiseta sin mangas negras y unas vans del mismo color. Me miro al espejo, y revuelvo mi pelo hasta que quedo conforme con el resultado. Cojo mi mochila, algo vieja ya, la cual muestra muchos dibujos y garabatos. La coloco sobre uno de mis hombros, llego a la cocina y sin mucho apetito agarro una manzana, tomándome el tiempo necesario para comerla.
[...]
Llego al campus justo cuando comienza el descanso, perfecto. Camino por los pasillos vacíos, hasta llegar a la cafetería donde se encuentran todos los estudiantes. Visualizo la cabellera de Sky y junto con ella a Molly y Liam.
— ¡Hey haciendo nobillos!— habla Liam cuando me ve colocar mi mochila con mala gana sobre la mesa.
No contesto, es obvio. La cafetería se queda en silencio cuando los gritos de una zorra se hacen escuchar. Oh Dios mío, pero si acabo de llegar.
— Ya te he dicho que solo me sirves en la cama, no seas melodramática — contesta Niall, que camina seguido por Katie con su particular taconeo.
— ¡¿Por qué?! Ya has encontrado a otra ¿cierto? — grita Katie haciendo que mis oídos piten.
— Puede — sonríe Niall pícaro, y sin quererlo su mirada se encuentra con la mía. Molly y Sky se dan cuenta de la conexión de miradas que intercambia el rubio conmigo, y puedo sentir como sus ojos se abren como platos.
— Oh venga, sabes que nadie te hace sentir como yo — alardea la irritante voz de Katie.
— Oye, ¿Tus padres no te han enseñado modales o qué? Deja de ser tan arrastrada. Ten un poco de dignidad — digo burlona pero, con toda la sinceridad del mundo mientras Katie se gira para mirarme.
— Sí me los ha dado — sonríe —, a diferencia que a ti. Tu madre se encuentra pudriéndose bajo tierra — enarca una ceja.
¿No se atrevió? Oh sí, sí lo hizo. Cierro mis manos en un puño, y siento como mi mirada se nubla. Miro de la peor manera que se a Katie, y capta la indirecta. Un contundente abucheo se hace escuchar en toda la cafetería por parte de todos los estudiantes. Esta zorra va aprender a no volver a meterse en temas que no le convienen.
Molly me agarra del brazo impidiendo que me levante. Me zarandeo y sin pensarlo me levanto, acercándome sin prisas a Katie, quien me está esperando con postura relajada en su sitio.
— Partele la cara — grita una voz entre el bullicio. Sonrío malévola. Levantando mi mirada hasta los ojos de la arpía de Katie.
Mi mano va a parar a su mandíbula con un puñetazo. Sonrío contenta con su mueca, no la dejo descansar ni asimilar el golpe, así que me acerco a ella cogiéndola de la nuca y estampándola contra la pared. Una de sus manos llega a mi cara, arañándome con sus uñas postizas. La ira me puede y le asisto un rodillazo en el estómago, haciéndola gemir de dolor.
Me agacho mientras la veo retorcerse en el suelo —. Que te quede claro una cosa — la agarro de un mechón de pelo y la dejo a la altura de mi cara —, la próxima vez que vuelva a salir de tu boca algo acerca de mi familia, ni vives para contarlo — y dicho esto la dejo caer al suelo.
Me levanto y observo a todo el mundo mirándo atónito la escena. Paso entre la gente con indiferencia y me acerco a la mesa donde se encuentra mi mochila. La vuelvo a posicionar sobre mi hombro y salgo del dichoso comedor en completo silencio.
Llego al aseo de chicas y entro para lavar mis nudillos, los cuales están impregnados por la sangre de la zorra de Katie. Levanto mi mirada para verme en el espejo y doy un salto a no esperarme encontrar detrás de mí a Niall. Por lo visto el día no piensa mejorar.
Me observa en silencio, las imágenes de lo que pasó el Sábado por la noche llegan a mi cabeza. ¿Creería que podía haber llegado a más? Si es así estaba muy equivocado.
Me doy la vuelta y él me aprisiona contra el lavamanos, uniendo su pecho al mío sin dejar de mirarme fijamente a los ojos. El azul de sus ojos está como siempre, oscuro, distante, frío.
— ¿Qué cojones quieres? — pregunto impasible, dándome cuenta esta vez de los latidos acelerados de mi corazón, que empieza a sonar como un motor recalentado contra mis oídos, algo que intentó disimular sin comprenderlo del todo.
— No te hagas la loca — pega más su cintura a la mía, haciéndo que jadee. Capullo —. Has entrado en mi juego, no puedes rendirte ahora — sonríe ampliamente.
— Ni ahora ni nunca — sonrío cínicamente de forma involuntaria, estoy tan concentrada en parar el aleteo que tiene lugar en mi pecho que no paro a pensar en lo que dice, ni en lo que digo —. Y déjame recordarte que el marcador va; Niall cero, Roxanna uno, ¿te gustó que te dejara con el calentón cariño? — pregunto burlona.
— No lo niegues querida, tú lo deseabas más que yo — rodea mi cintura bruscamente y me sube sobre el lavamanos, haciendo que gruña.
— En tus sueños — palmeo su mejilla con diversión.
— ¿Sabes qué? — alza sus cejas repetidas veces —, verte pegarle a Katie me ha sorprendido.
Nada más escuchar sus palabras una carcajada sale de mis labios, y me gusta escuchar eso. La puerta del baño se abre y entra Sky, la cual se queda estática al vernos. Como acto reflejo separo a Niall y bajo del lavamanos, haciendo que Niall bufe. De repente, con la lejanía, el motor parece perder velocidad, mi corazón se calma e intentó contener los suspiros que se aglomeran en mi garganta.
— Pe-perdón — balbucea la pelirroja —, venía a saber cómo estabas.
— Bien — contesto cogiendo mi mochila del suelo, a la vez que el timbre suena.
[...]
La gente en clase me mira como si fuera una maldita atracción de circo, me atrevería a decir que me tienen más miedo que antes y eso me agrada, al menos me gusta ver como voy encontrando mi sitio en este sitio. Me siento atrás del todo, el profesor de algebra ha faltado y por lo tanto, tendríamos hora libre. Los alumnos de repente quedan en completo silencio. ¿Qué coño pasa ahora? Dirijo mi mirada a la entrada de clase, por donde entra Horan. ¿Es qué siempre tiene la misma reacción en la gente o qué?
— Hola de nuevo — me guiña el ojo, sentándose a mi lado.
— ¿Por qué no me dejas en paz de una vez? — pregunto lo más brusca que me es posible.
— Niall todo lo que se propone lo consigue.
— De mi no conseguirás nada.
— ¿A no? Ya veremos nena. — deja caer una de sus manos en mi muslo. Alzo mi mirada, asegurándome de que nadie ha visto nada.
— Sueñas — enarco una ceja, mientras él saca un cigarrillo de su bolsillo y lo lleva a sus labios, para luego encenderlo. Creo que sabe que aquí no se puede fumar, también creo que se la suda.
— Venga, deja ya tu postura de chica mala — se ríe Niall haciendo que pequeñas masas de humo salgan de su boca.
— Deja tú, tu postura de gilipollas — murmuro apartando su mano de mi muslo, al tocarla una oleada de electricidad surge en algún lado haciendo que la suelte con rapidez.
— Eres imposible — susurra clavando sus ojos en los míos.
— Mira, ya tenemos algo en común — sonrío de la misma manera que él lo hace al escuchar mis palabras.
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Reckless - nh au #1
FanfictionRoxanna Willson, una chica que creció sin el cariño de su madre se ve obligada a ir al pueblo donde vivió su infancia y donde recobrará el deseo de cumplir su sueño. Sin embargo, los sucesos del pasado y una incógnita sin resolver harán que sus plan...
