La clase se le hizo insoportable a Lorena, incluso si duró media hora menos de lo que tenía que durar. La chica quería encontrar la manera de hablar a solas con Marco y Gabriel, pero sabía que no era probable que sus otros tres amigos los dejaran solos. Además, ya no se trataba sencillamente de su don o aquella cosa del aura, estaba el hecho que aparentemente Marco no quería al chiquito, aunque ignoraba la razón. Quizás fueran antiguos rivales. Felipe le había dicho a Marco que ahora tenía un poco de competencia, aun cuando ambos iban en cursos diferentes. Tal vez solo había revivido esa antigua rivalidad sin darse cuenta de que en ese momento ya no podía aplicarse.
¿Pero rivalidad en qué? Marco era visiblemente más grande de edad que el chiquito (quien a pesar de ser alto se notaba que iba a la escuela en un grado acorde a su edad). ¿Qué podría unir a aquellos dos hombres en una relación de rivalidad?
Pensando detenidamente en Marco, recordó lo de los pupilentes. ¿Aquel habría sido solo un truco para lucir más atractivo en su primer día de escuela? Si ese fuera el caso quizás Marco hubiera hecho mejor en llevar más tiempo los lentes de contacto. Aunque, a decir verdad, era la primera vez que Lorena encontraba un chico en el que encajaran de manera tan natural. Normalmente cuando ella veía a un chico con lentillas notaba de inmediato que aquello era una farsa y, en su opinión, se veía terriblemente mal. Sin embargo, ella opinaba que Marco lucía bastante bien ya fuera con los ojos verdes o castaños. Aunque ella prefería los verdes.
-Prefiero los castaños -escuchó de repente la voz de Gabriel frente a ella.
La muchacha se asustó. Por un momento creyó que se había puesto a hablar en voz alta, pero inmediatamente se tranquilizó cuando escuchó a Marco responderle a Gabriel entre susurros.
-Esos árboles no tienen ningún chiste -le contradijo.
-En realidad solo me gustan por el nombre -comentó Gabriel entre risitas-. No tengo la menor idea sobre cómo diferenciar un árbol de otro. Para mí todos son árboles.
-Yo podría enseñarte -le propuso Marco-. No es tan difícil una vez que te lo propones.
-Luego veremos -le respondió Gabriel-. Creo que primero debes enseñarme otras cosas.
La clase acabó un rato después de ese intercambio. El profesor se retiró al igual que unos cuantos compañeros. Sin embargo, la mayoría se quedó en aquel salón, ya que la siguiente clase sería en ese mismo lugar después de media hora. Lorena pensó que tal vez podría fingir que salía a la tienda acompañada por Gabriel y Marco, pero no estaba segura de que sus otros tres amigos no quisieran salir igualmente. El plan se vendría abajo en ese caso.
Afortunadamente las cosas se dieron de otra manera. Vanya mencionó poco después que quería ir a la tienda y fue rápidamente secundada por Adriana y Chelis. Ellos se voltearon para preguntarles a los demás si no iban.
-Mejor los esperamos aquí -respondió Lorena rápidamente intentando esconder la satisfacción que estaba probando en aquel momento.
-Me quedo con ellos -les respondió Gabriel con un gesto bastante extraño en el rostro, como si estuviera algo molesto-, pero les agradecería si me traen unos cacahuates salados.
-Pues ven tú -le dijo Chelis.
-¡Ah! Tendrá que ser otro día -expresó el joven aparentemente resignándose.
-¿De los que traen cascarita? -preguntó Vanya extendiéndole la mano a su amigo para que le diese el dinero.
-¡Ah, Vanya, eres un amor! -exclamó Gabriel dándole el dinero a la chica-. Sí, de esos, por favor. Ya sabes que me fascinan.
Los tres muchachos se retiraron del salón y Lorena se volteó hacia los otros dos, pero antes de que lograra abrir la boca Marco le preguntó a Gabriel:
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Libro Rojo
FantasyPrimera parte de la serie Energía Áurica. Cinco chicos estudian la preparatoria sin sospechar que están a punto de enfrentarse a algo más grande y peligroso que los exámenes. Cuando Lorena, Gabriel, Vanya, José Luis y Adriana conocen a Marco, sus vi...
