Marco se sentía en un sueño. Sabía que no debía estar haciendo aquello, que no debía exponer a Alatiel al peligro, pero no podía evitar lo que sentía. Alatiel sencillamente era una chica bellísima y a Marco no le interesaba pensar en cualquier posible desgracia mientras estuviera con ella. Más aún, cuando hacía un momento la chica se le había insinuado para algo más íntimo, todo su cuerpo se estremeció. ¿Cuántos hombres podían jactarse de estar con una mujer tan bella como Alatiel?
Ambos iban caminando por el pasillo encaminándose hacia la salida norte de la escuela. Alatiel le había susurrado que conocía un lugar perfecto cerca de la escuela en donde nadie los molestaría.
—¡Esto me parece un sueño! —exclamó Marco tomando la mano de la joven una vez que hubieron llegado donde se encontraban las canchas.
—Los sueños pueden volverse realidad, aunque también pesadillas —comentó la chica sonriendo.
Marco se carcajeó con aquello, así que le fue imposible ver el momento en que Alatiel levantó la mano y una luz de color rosa mexicano salió de su palma y se dirigió hacia atrás de ellos. Cuando Marco enfocó la vista sobre Alatiel solo vio a la hermosa chica sonriéndole.
—Te prometo que jamás vas a olvidar el día de hoy Marco —le susurró Alatiel mientras él le colocaba el brazo para que siguieran caminando abrazados.
—No lo dudo.
Marco estaba cansado de reprimir sus deseos. Muchas veces soñó con estar con alguien en la intimidad, pero en la mayoría de los casos se había contenido por miedo a que alguien saliera herido debido al destino que pesaba sobre él. Era cierto que tampoco era una inocente palomita al respecto, pero siempre se excusaba diciendo que en aquellas ocasiones no había sido del todo responsable de sus actos. Eso era lo que causaba el alcohol. De cierta manera, en aquel momento Alatiel era como una especie de licor, el licor más exquisito que hubiera probado el chico, el cual le embotaba los sentidos y en ese momento él solamente quería disfrutarlo.
Los jóvenes siguieron caminando lentamente abrazados en silencio. Salieron de la escuela y Alatiel condujo a Marco hacia una zona en donde no había mucha gente, ya que la mayor parte de aquellos terrenos estaban vacíos, por lo que mucha gente prefería irse a dar la vuelta por el otro lado de la preparatoria. La muchacha lo llevó hacia un edificio que estaban construyendo, aunque aparentemente habían interrumpido las obras hacía tiempo.
—¿Aquí? —preguntó Marco dubitativo. No le parecía el lugar para una dama como Alatiel.
—Te gustará lo que he preparado en el último piso —le respondió Alatiel acercando su boca a la del joven.
Fue un beso explosivo. Eso era todo lo que necesitaba Marco para no hacer más preguntas. Se dejó conducir por Alatiel a través del edificio por escaleras a medio hacer y otras de madera que se hallaban apoyadas en puntos estratégicos. Era un edificio de siete pisos y al llegar al último Alatiel llevó a Marco por lo que parecía un pasillo hasta el fondo, donde se encontraba recargado contra la pared un pedazo de madera.
—¿Puedes moverlo? —le preguntó la chica a Marco.
—Por supuesto —le respondió el muchacho.
Marco se separó un momento de la joven y tomó la madera para moverla. De inmediato se percató que detrás de la tabla había un hueco, probablemente algo pensado para una puerta. Marco recargó la madera en otra pared y vio que donde debía estar la puerta había una especie de cortina.
—¡Vamos! —le dijo Alatiel jalándolo de la mano para ir al otro lado de la cortina.
Marco se dejó llevar y al atravesar la cortina se quedó con la boca abierta. Aquella habitación era completamente diferente al resto del edificio. Era una hermosa habitación. En el centro había una enorme cama de forma circular con dosel y sábanas blancas, y todo estaba decorado con pétalos de rosa y veladoras encendidas. La habitación respiraba una maravillosa atmósfera romántica por sí misma.
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Libro Rojo
Viễn tưởngPrimera parte de la serie Energía Áurica. Cinco chicos estudian la preparatoria sin sospechar que están a punto de enfrentarse a algo más grande y peligroso que los exámenes. Cuando Lorena, Gabriel, Vanya, José Luis y Adriana conocen a Marco, sus vi...
