El día lunes llegó finalmente. Lorena había recibido la noche anterior un mensaje de parte de Gabriel en el cual le había dicho que se habían quedado de ver a las doce del día en la estación del metro más cercana a la preparatoria. Por el tono usado por su amigo en el mensaje la chica comprendió que estaba bastante emocionado.
Lorena llegó al lugar de encuentro y, como suponía, en el lugar ya se encontraba Gabriel acompañado de Marco. El segundo lucía como siempre, mientras que el primero parecía a punto de echarse a volar. No paraba de dar brinquitos con aspecto bastante entusiasmado.
—¡Hola! —los saludó la chica al llegar al lugar.
—Hola —le regresó el saludo tranquilamente Marco.
—Hola —le dijo a su vez sumamente emocionado Gabriel—. ¿Cómo te fue en tu fin de semana?
—Nada digno de mención —le respondió Lorena—. Ya sabes, el trabajo. ¿Y a ti?
—De maravilla —contestó el chico—. Especialmente el sábado. Ya sabes cómo es la experiencia. Y tuve oportunidad de preguntar unas cuantas dudas.
Marco sonrió ligeramente.
—Por lo menos sirvió —indicó el joven—. Estamos tan acostumbrados a considerar a la cultura griega y romana como la cuna de la civilización que frecuentemente nos olvidamos de la América precolombina.
En aquel momento Lorena se percató de que Marco no les había comentado nada al respecto cuando les había contado la historia sobre el origen de los Alejandrinos y Carneros. Cuando les había comentado acerca de los Neumas solo había hablado acerca de los del Viejo Mundo. ¿Qué había sido de los dioses prehispánicos?
—¿Le puedo contar yo? —preguntó Gabriel dando brinquitos—. Porfis.
—Si ella quiere —contestó Marco sonriendo—. No va a ser tan emocionante, ya que tú no has aprendido a controlar tu aura para crear imágenes mentales.
—Buen punto —aceptó Gabriel—. Tendrás que esperar a que aprenda.
—Mejor que me cuente Marco —le contestó la chica mientras Chelis aparecía en escena.
—¿Qué hay? —preguntó el joven a modo de saludo.
—¿A dónde vamos, por cierto? —inquirió en ese instante Lorena.
—A casa de Octavio —respondió Marco—. Tiene el espacio suficiente para que podamos utilizarla para nuestros entrenamientos, además de estar protegida.
—Aún me cuesta trabajo creer todo esto —comentó José Luis restregándose la cara con una mano.
—Son muy incrédulos —comentó Gabriel—. No entiendo cómo pueden seguir dudando después de lo que vieron el viernes. Adriana estaba firmemente convencida el sábado de que todo había sido un sueño —le explicó a Lorena.
—No me sorprende —opinó la chica para después soltar una carcajada.
—Hablando de la reina de Roma —expresó Marco, pues Adriana acababa de hacer su aparición.
—Solo falta Vanya —expresó Gabriel.
—Y según yo ya se me había hecho tarde —comentó Adriana mientras saludaba a todo mundo—. Bueno, pero es que Vanya y su puntualidad inglesa...
—Los ingleses son muy puntuales —expresó confundido Marco.
—¿El sarcasmo es una lengua extranjera para ti o qué? —le preguntó Gabriel.
—¡Oh, ya entendí!
Chelis y Adriana se rieron con aquello, Lorena solo puso los ojos en blanco. Era gracioso que Gabriel hablase de sarcasmos sin comprender. Normalmente él era quien no los entendía.
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Libro Rojo
FantasyPrimera parte de la serie Energía Áurica. Cinco chicos estudian la preparatoria sin sospechar que están a punto de enfrentarse a algo más grande y peligroso que los exámenes. Cuando Lorena, Gabriel, Vanya, José Luis y Adriana conocen a Marco, sus vi...
