Lorena se encontraba llegando a la escuela cuando su celular sonó. Lo sacó rápidamente de su mochila y le echó un vistazo a la pantalla. El número que mostraba era uno desconocido. Esperaba que no fuera una tonta oferta de ventas o algo por el estilo.
—Bueno —contestó.
—Bueno —le respondió una voz inconfundiblemente varonil desde el otro lado de la línea—. ¿Lorena?
La chica se asustó. No había reconocido aquella voz, pero parecía que aquella persona sí la había reconocido a ella.
—Lorena, ¿eres tú? ¿Estás ahí? —le preguntó el hombre.
—¿Quién es? —preguntó la joven un poco asustada.
—Soy yo —le respondió el hombre.
"Claro, eso lo soluciona todo" pensó sarcásticamente Lorena. Consideró que podría suponer quién era, pero aquello era darle información a un posible extorsionador. Ya había oído historias al respecto. Aunque le parecía tonto que un extorsionador supiera su nombre y no se hubiera tomado la molestia de averiguar un poco más sobre ella para armar una historia que resultara creíble.
—Soy yo, Octavio, el exaprendiz de Marco —expresó después de un rato el hombre, al parecer desesperado porque Lorena no contestara.
—¡Oh! —exclamó la chica aliviada y también un poco extrañada—. ¿Cómo está? ¿Hay algo que pueda hacer por usted?
—Para empezar, dejar de hablarme de usted. Me hace sentir viejo —le indicó Octavio en un tono bromista—. Por otro lado, necesito saber si ya llegaste a la escuela.
—Sí, voy camino a mi salón —respondió la joven algo confundida—. ¿Por qué?
—¿Todavía no has visto a Marco? —le preguntó Octavio en voz baja.
—No —contestó Lorena.
—Bien —dijo Octavio volviendo a usar su tono jocoso—. ¿Podrías retrasar tu llegada al salón? Solo por un momento.
—¿Para qué? —inquirió la muchacha deteniéndose a mitad de las escaleras.
—Estoy organizando una pequeña fiesta sorpresa para Marco —le respondió el hombre al otro lado de la línea—. No sé si sepas que este siete de septiembre es su cumpleaños.
—No, no lo sabía —contestó sorprendida la chica. ¿Por qué Marco no se los había comentado? Faltaba menos de una semana. A decir verdad, sería aquel sábado.
—Bien, pues estoy organizando una fiesta sorpresa y me gustaría que ustedes vinieran —le contó Octavio—. De hecho, estoy invitando a todos sus exaprendices y a algunos miembros de los Alejandrinos que lo quieren mucho. Apuesto a que se llevará una linda sorpresa.
—Suena perfecto —respondió la muchacha—. ¿A qué hora sería?
—La cita es a las dos en mi casa —respondió Octavio—. Daniela va a mantenerlo entretenido toda la mañana y planean llegar aquí a las tres, cuando ya todos estemos aquí.
—Perfecto —respondió la chica—. ¡Ah, pero se me olvidaba el trabajo!
—¡Vamos! —la animó Octavio—. No puedes dejar plantado a Marco en su cumpleaños. Tienes que cambiar el día o algo así.
—Tal vez pueda hacerlo —pensó en voz alta la chica—. Sí, yo creo que sí lo haré. Entonces ahí me tendrás.
—¡Genial! —exclamó Octavio—. Oye, ¿te importaría comentarle los planes a Gabriel? Le hablé antes que a ti, pero resulta que estaba en compañía de Marco y pues no he podido decirle nada.
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Libro Rojo
FantasiPrimera parte de la serie Energía Áurica. Cinco chicos estudian la preparatoria sin sospechar que están a punto de enfrentarse a algo más grande y peligroso que los exámenes. Cuando Lorena, Gabriel, Vanya, José Luis y Adriana conocen a Marco, sus vi...
