Capítulo 3: Despedidas y una nueva amiga

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Mi bolso ya estaba armado con ayuda de mi madre, era bastante pequeño si lo comparaba con los tres meses que estaría lejos de casa, pero según habían dicho, en el campamento nos darían uniformes para que así todos vistieramos iguales.

Me subí si ganas al auto junto con toda mi familia para dirigirnos al aeropuerto y así yo tomar mi vuelo hacia California.

Aún no me había despedido de mis amigos ya que me dijeron que irían a despedirse al aeropuerto.

Al llegar bajé mi bolso y mi hermano me lo llevó, a lo lejos divisé a Luke y Emily que se encontraban hablando mientras me esperaban.

—Hola chicos —saludé sin entusiasmo.

—¡Kendall! —dijeron los dos.

—No puedo creer que te vayas a ir —dijo Emily algo triste —. Realmente oensé que nos divertiríamos juntas este verano.

—Verdad, ya teníamos algunos planes —habló Luke mientras me abrazaba por los hombros.

—No sean dramáticos, volveré en poco tiempo.

—Más te vale que te mantengas en contacto.

—Eso intentaré, dicen que no se permiten celulares —hice una mueca de desagrado.

—¿Segura que sobrevivirás? —exageró Emily.

—Me las arreglaré, supongo que encontraré a alguien para molestar, o sino alguien divertido que me anime los días.

—¿Por qué crees eso? —preguntó mi mejor amigo.

—Ahí van los chicos que necesitan disciplina o lo que sea, y bueno, me agrada esa clase de personas, son como yo, creo —me encogí de hombros.

Una voz en los parlantes anunció mi vuelo. Me despedí de mis amigos quienes me hicieron jurar que los llamaría si algo ocurría, ya fuera bueno o malo, y luego de mi familia que se despidió de mí como si me fuera por media hora.

—Que te vaya bien —dijo mi padre.

—Espero que aprendas algo allí —agregó mi madre.

—Ya que vas consíguete un chico —bromeó mi hermana.

—No no lo hagas, sólo ten cuidado —finalizó mi hermano dándome un abrazo —, y diviértete —murmuró en mi oído.

Y eso era muy extraño, estaba siendo abrazada por mis hermanos, creo que era la primera o segunda vez en la vida que me abrazaban y me hablaban así sin obligación, bien, quizá exagero. Los saludé agitando mi mano por última vez y subí al avión.

Fui mirando los números. 128. Era el asiento del medio, genial, el peor lugar, podrían tocarme dos personas obesas y entonces iría apretujada todo el vuelo, o sino alguien como mi hermano que ronca hasta que te hace pensar que le dará algún paro. Quería bajarme de este avión e ir con Emily y Luke.
Sin embargo, a mi izquierda se sentó un hombre de unos cuarenta años y a mi derecha una chica de mi edad.

De adentro de mi pequeño bolso saqué mi celular junto con mis auriculares y me puse a escuchar música. No tenía sueño y tampoco pensaba dormir en el medio de dos desconocidos. Saqué también el folleto del odioso campamento para leerlo y ver un poco más de que se trataba, para así poder detestarlo un poco más de manera anticipada.

—¿Irás ahi? —me preguntó la chica a mi lado, mirando el folleto.

—Sí —asentí levemente, algo molesta porque debí sacarme un auricular.

—Yo igual.

—Genial —. Sonó sarcástico pero no fue mi intención.

—¿Cómo te llamas? Yo soy Mika.

—Kendall —le dije sonriendo—. ¿Y... Por qué vas?

—Me han expulsado de mi escuela por una broma que le hice a una chica, además de que mis padres se quieren ir de vacaciones y aunque no me lo dijeron, supongo que sin mí —dijo sin emoción alguna— ¿Y tú por qué?

—Le pegué a una chica con una pelota, y prácticamente vivía en detención.

Hablamos un poco más sobre nuestra familia, gustos musicales y demás para conocernos un poco mejor, al llegar al aeorpuerto bajamos y fuimos a recoger nuestros bolsos para luego tomar un taxi hacia el campamento.

—Esto es horrible —hablé bajando del taxi junto con Mika, mientras observaba el enorme edificio blanco con una gran puerta de madera frente nuestro.

—Ni me lo digas.

Entramos y caminamos a paso lento por un largo pasillo hasta llegar a una especie de recepción, eran las 5:45 de la tarde y teníamos que estar aquí antes de las 6:30, así que estabamos en hora.

—Buenas tardes señoritas —nos saludó una mujer de unos veinti-algo de años parada detrás de un mostrador.

—Hola —le contestamos ambas.

—¿Me dicen sus nombres?

—Mika Grenson.

—Kendall Collins.

—Bien —dijo la mujer mirando unos papeles—. Están juntas, habitación 26, la compartirán con dos chicas más, arriba de sus camas está el uniforme, pónganselo y asegúrense de estar en hora en el campo de afuera —Finalizó entregándonos una tarjeta blanca que funcionaba como llave.

—Bien, gracias —contesté dándome la vuelta para subir las escaleras que nos había indicado la mujer antes.

—Esto apesta aún más —dijo Mika abriendo la puerta del cuarto.

Era un cuarto mediano, pero algo chico para cuatro personas, dos literas en una esquina y las otras dos enfrentadas, un armario con cuatro divisiones, dos ventanas y una puerta que supongo era el baño, las paredes eran de un gris blanquecino al igual que las sábanas.

—Yo en la de abajo — dije acercándome a la cama.

—Mejor, yo la de arriba.

Supuse que las otras dos chicas aún no habían llegado ya que no había ningun otro equipaje por allí.

—Me rehúso a usarlo —agarré entre mis manos el uniforme y lo miré con desagrado.

—Odio el camuflado, es horrible.

Entré al baño y me cambié poniéndome el anticuado uniforme que contaba de un pantalón verde, una musculosa blanca y las botas negras, dejé mi cabello suelto, no dijeron nada sobre como usarlo.

Mika hizo lo mismo y así salimos a explorar un poco el lugar antes de irnos al patio y tener que cruzarnos con muchos adolescentes más.

Campamento Militar || Nash Grier (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora