Capitulo 20

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Mi celular vibró como por milésima vez, ya estaba al borde de tirarlo contra la pared, además de que justo ahora no se quedaba sin batería, solo lo hace cuando más lo necesitas.

Esta vez miré la pantalla y era una llamada de un número desconocido, atendí de todas formas.

—¿Hola?.

—¿_____? ¿están durmiendo?.

—Eh, sí —contesté no muy segura—¿quién habla?.

—Soy Matt, ¿saben acaso la hora que es?.

No tenía ni idea de que hora era, quizás un poco tarde ya que recuerdo haber apagado la alarma unas dos veces para que sonara luego, pero al mirar por la ventana y darme cuenta de que ya estaba de noche me senté de un salto en la cama.

—¡Mierda! nos van a matar.

—Claro que sí, se perdieron toda la tarde de hoy, Gustav dijo que si no llegaban para la cena el castigo iba a ser peor.

—Gracias por llamar Matt, prácticamente salvaste nuestras vidas, lo digo en serio, ya vamos para ahí.

—No es nada.

Miré la hora en el celular, eran las 7:00 pm, y la cena era a las 7:30, nos daba para llegar, aunque ya seguramente tendríamos un gran castigo, no quería que fuera peor.

—Nash —lo moví un poco—¡Nash! —ni siquiera se movía, no tenía tiempo para perder pero no lo iba a dejar dormido— ¡Mierda Nash, ya despierta! —le dí con un almohadón en la cabeza con toda mis fuerzas como mil veces y al fin por lo menos se movió, ¡está vivo!—. ¡Levántate!.

Y cuando iba a pegarle nuevamente otro almohadazo él me detuvo agarrando mi muñeca.

—No lo hagas. Ya desperté —abrió sus ojos y me miró serio—. Vaya que eres pesada cuando quieres.

—¡Pesado el castigo que nos van a dar! ¡así que mueve tu trasero porque no pienso ir sola y aguantarme todo los gritos yo!.

—Solo si me das un beso.

—¡¿Te sirve también que te de una patada?!. ¡Levántate de una puta vez Nash!, nos van a matar, nos perdimos toda la tarde, hay que llegar para la cena.

—Eso lo sé, yo apagué la alarma que había puesto.

—¿¡Por qué hiciste eso?! —estaba al borde de la locura, tan solo imaginarme el castigo ya no tenía ganas de nada y encima Nash estaba tan calmado como si nada.

—Porque estabamos muy cómodos durmiendo juntos, ¿y sabes que te ves sexy cuando te enojas?.

Pasé ambas manos por todo mi rostro lentamente con frustración, me di la vuelta sin decir más nada, acomodé mi ropa y mi cabello delante del espejo para luego caminar hacia la puerta.

—¿No me vas a esperar?.

Lo miré seria, estaba enfadada, así que salí de ahí caminando sola por el sendero hasta la cafetería.

—¿Qué anduviste haciendo? —me preguntó Mika con una sonrisa pícara cuando llegué.

—¡Me dormí!. El idiota de Nash apagó la alarma.

—También te quiero linda —dijo Nash pasando detrás de mí, gruñí levemente, no quería ni verlo.

—_____ —me llamó alguien a mis espaldas que no reconocí, me di la vuelta y vi a una chica rubia de ojos marrones, si bien recuerdaba su nombre era Sarah, estaba con su grupo de amigas. Me acerqué hacia ellas.

—¿Qué pasa?.

—Yo... solo quería saber si —hablaba tan lento, parecía nerviosa, tímida y estaba apenas sonrrojada— ¿tienes algo con Nash?.

—¿Qué? ¡No!, ¿Por qué?.

—Ah que bueno, es que... no le digas a nadie y menos a él pero, Nash me gusta.

No entendía a qué quería llegar con esto. Por alguna razón quise golpearla y decirle que Nash nunca se fijaría en ella, sino en mí, y luego caí, en que estaba celosa, ¡estaba celosa de Nash!.

—¿Y yo qué tengo que ver?.

—Bueno, sé que nunca hablamos mucho pero, si tú no estas con él al menos eres su amiga, y quería saber, si puedes ayudarme.

—¿Ayudarte a qué? ¿a que se fije en ti?.

—Sí, algo así, digo, debes saber algo de él, o simplemente puedes hablarle de mí, claro, si no te molesta.

—¿Por qué habría de molestarme? —dije con un leve tono sarcástico—. Te ayudaré, empezamos mañana.

Me di la vuelta y volví con mis amigas, aun sin poder creer lo que haría, aunque sería divertido y podría probar si Nash en serio me quiere, no tenía mucho que perder.

—¿Qué querían?.

—Nos dices después, entremos —dijo Frida arrastrándonos hacia el interior de la cafetería.

Nos sentamos las tres junto con los chicos, a los pocos minutos Gustav entró junto al director usando un silbato ensordecedor, logrando que todos nos callaramos.

—Bueno, todos sabemos lo que ha pasado, tenemos a dos graciosos con nosotros —rodeé los ojos, hablaba de nosotros, aquí venía el sermón — que les pareció correcto dormir una siesta en vez de hacer las actividades, y dejen me decirles; ¡que eso está mal!, ustedes deben hacer lo que se tiene que hacer, y no lo que quieran, además, de que nadie aquí es un niño pequeño y supongo saben lo que está bien y mal, y como todo lo incorrecto aquí, eso será castigado. Collins y Grier, a la oficina al final de la cena.

Miré a Nash que estaba sentado en frente de mí algo preocupada, quien sabe qué pasaría ahora, él me sonrió tranquilizadoramente, y suspiré, al menos creo que estando con él las cosas parecerían ser mejor.

Campamento Militar || Nash Grier (Editando)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora