Capítulo 15

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- ¡¿Qué significa esto?! -. Lara había bajado hecha una furia hasta el despacho de su hermano, que, sorprendido por la inesperada aparición de la chica, la miraba aún con la taza de café a medio camino entre el plato y su boca.

- ¿Qué significa el qué? -. Inquirió desconcertado mientras dejaba lentamente su café.

- ¡Pues que tengo que compartir habitación con este cacho lerdo de aquí! -. Lara señaló a Kyle, que se había quedado en un plano a parte, observando divertido como la chica perdía los papeles. De golpe le había salido el carácter.

- Oye, oye, rubita, sin insultar eh, que aunque no lo admitas, te mueres de ganas.

- En primer lugar… Que sepas que yo me he opuesto, pero el profesor Dert tiene la última palabra y lo sabes. Y en segundo lugar, dormireis en camas separadas.

- Cuando yo le dije a Toni que quería otra habitación ¡en ningun momento me referia a esto!

- Lo sé Lara, pero estamos en guerra-. Luca se frotaba cansado la sien derecha con los dedos -. Necesitamos todas las habitaciones que tengamos para los enfermos que nos llegan cada día. Es por eso que accedí en parte a que te cambiaran de habitación.

- Prefiero dormir en el suelo.

- Pff por mi… -. Comentó Kyle divertido.

- Muchacho, mejor callate que empeoras las cosas -. Luca le fulminó con la mirada y volvió la vista hacia su hermana, que estaba roja como un tomate. - Y tu relajate, que parece que vayas a explotar. Mira… No estás en posición de pedir, hermanita, aún no sabemos si eres estable…

- Oh vamos, ¡ni que tenga planeado saltar por la ventana! -. Le cortó Lara.

- Estoy hablando, gracias. Como iba diciendo, se cree que tu cerebro ha estado en una situación de estrés prolongado que podría hacer que todo explotase si lo llevamos a un nivel extremo. Las últimas semanas han sido muy duras y ahora deberías relajarte, oler los pies del chico durante la noche, debería ser el mínimo de tus problemas.

- Eh, a mi no me huelen los pies. -Se defendió Kyle.

- ¡Arg! ¿Es que no lo ves? -. Lara señaló al chico con el brazo extendido, como si le mostrara a Luca algo tan obvio que no podía verlo. - ¡Odio a este tio! ¡Me pone nerviosa! No quiero pasar tiempo con él.

- Me alegra saber que el sentimiento es mutuo.

- Adolescentes… -. Luca se llevó una mano a la cara y maldijo en su interior el día en que aceptó traer aquí a Lara. Él tenía cosas más importantes que una adolescente cabreada de las que ocuparse.

 

Ante la negativa rotunda de Luca sobre el cambio de habitaciones, Lara decidió no insistir más. En su lugar se fue furibunda hacia la Sala de Objetos Perdidos, necesitaba ropa. Kyle le pisaba los talones, divertido por la manera de actuar de la chica, sabía que lo necesitaba y eso le gustaba, ¿a quién no le gustaba sentir que le necesitaban de vez en cuando? Todo sea por subir ego.

- ¿Cómo es la maldita clave de esta maldita puerta?

- Eh, eh, no la pagues con la puerta que no te ha hecho nada -. Lara puso los ojos en blanco y se apartó para dejar que el chico tecleara la clave y le abriera la puerta.

- ¿Me vas a decir cuál es la clave? -. Preguntó Lara mientras entraba en la sala y cogía una caja marrón con una etiqueta verde fosforito en la que se leía: “ROPA MUJER”.

- Nop.

Lara no dijo nada, no tenía nada bueno que decir. Rebuscó entre la ropa hasta que dió con una camiseta blanca de tirantes y unos shorts tejanos. -Gírate -. Le ordenó a su acompañante.

- ¿Por favor? -. Aún así el chico se giró a regañadientes y, mientras Lara se cambiaba, no pudo evitar echar alguna que otra miradita. Estarían en guerra, pero idiota no era.

- Vale, ya -. Lara se observó. Los pantalones le iban algo grandes, pero por lo demás, no había problema. Guardó la caja en su sitio e hizo una bola con la ropa sucia. Mientras pasaba junto al chico para salir por la gran puerta de metal, se prometió a sí misma que intentaria llevarse bien con el moreno, o como mínimo, soportarlo, que ya era mucho.

- Tengo hambre -. Soltó Kyle cuando cerró la puerta.

La verdad es que Lara también. Su última comida había sido un chocolate con leche y de eso hacía como mínimo doce horas. Sí, definitivamente tenía hambre.

Caminaron por los largos pasillos hasta llegar al ascensor.

- ¿Por qué no me soportas? -. Preguntó de golpe el muchacho mientras esperaban el ascensor.

Lara no tenía una respuesta clara. ¿Por qué no lo soportaba? Porque la ponía nerviosa, porque no paraba de tratarla mal, porque a pesar de lo mucho que Lara intentaba negarlo, él era su único “amigo” en este mundo de locos.

Amigo. Extraña palabra para definir su relación. Aunque Lara no sabía lo que era tener un amigo. En el colegio noteníaa. Tampoco hacía nada para conseguirlos. No soportaba la manera en como se trataban entre ellos, ni la manera en cómo la trataban a ella. Se limitaba a ir a las clases, se sentaba al final de la clase, escondida entre las sombras, en silencio. Andaba por los pasillos ausente y lloraba en los lavabos. Le juraba lealtad a La Marca sin llegar a creérselo y aprobaba a duras penas historia y matemáticas.

- ¿Lara? -.La llamó Kyle. - Tierra llamando a Lara, ¿hola?

Lara entornó la vista hacia el chico, que la observaba curioso desde la cabina del ascensor, aguantandole las puertas. Lara entró y se colocó en la pared opuesta en la que estaba Kyle, quería estar lo más lejos de él posible. Las puertas se cerraron y el ascensor empezó su viaje hasta la planta uno.

El chico carraspeó incómodo y desvió la mirada hacia sus pies, Lara se miró las manos. Los segundos parecían eternos y el viaje, eterno.

- ¿Y bien? -. Kyle rompió el silencio. - No me has respondido. ¿Por qué no me soportas?

Lara vaciló un instante.

Iba a responder cuando de golpe, el ascensor se paró con una fuerte sacudida que hizo que Lara cayera al suelo, y que Kyle, besara, literalmente, la pared que tenía enfrente. Las luces se apagaron y quedaron totalmente a oscuras, la poca iluminación provenía del suave destello que producía el foco de emergencia.

Lara se incorporó con dificultad. Se llevó las manos a la cabeza con un gemido de dolor.

- ¿Estás bien? -. Kyle se había alzado y ahora se dirigía hacia el mando de botones del ascensor.

- Sí. Qué… ¿qué ha pasado?

- Lara. El ascensor no responde. No funciona -. Kyle intentaba sonar calmado, pero Lara intuía la histeria en él. - Joder Lara, estamos atrapados.

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