SALTO
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(En el pasado)
-¿León?-lo llamo buscándolo con la mirada en todas las direcciones posibles-¡¡¡León!!!-grito desesperándome por no verlo, no escucharlo-¿Dónde estás...?-susurro clavando mis pies en la húmeda tierra del bosque.
Escucho varias pisadas acompañadas de unas voces masculinas, ninguna es la de León.
Me han encontrado.
No sé que hacer, estoy perdida.
Hago una mueca de dolor mientras sujeto mi redondo y abultado vientre con ambas manos debido al inmenso dolor que estoy empezando a sentir.
Muerdo mi labio inferior para no gritar. Esto duele y mucho.
Flexiono un poco mis rodillas clavando aún más mis pies descalzos en el barro.
Levanto mi cabeza y miro a mi alrededor con dificultad.
-¿Don...dónde estás Leo..?-susurro haciendo más presión en mi vientre, lo miro.
No puedes salir ahora mi vida.
Regulo mi respiración como puedo tomando como ejemplo las películas americanas que solía ver algunas tardes.
Avanzo tres pasos y al cuarto siento como mi interior quiere expulsar cuanto antes lo que llevo en detro.
-Ahora no por favor...-susurro desesperándome. Busco en los bolsillos de mi pantalón, mi móvil no está-Joder, esto está muy mal-
-¿Corina?-escucho mi nombre a lo lejos. Abro mis ojos con esperanzas.
-León...-susurro su nombre avanzando dos pasos más.
-¡¡Creo que está allí!!-escucho un grito masculino, la misma voz que ha pronunciado mi nombre. No, no es Leónidas.
¡corre!
Doy media vuelta y empiezo a correr con dificultad agarrando mi vientre con todas mis fuerzas.
¡¡Duele!!
-¡¡A por ella!!-otro grito de esa misma voz.
-¡No,no,no..!-no es lo más inteligente alzar la voz para que sea más fácil localizarme, pero no puedo pensar, el miedo y el dolor cada vez me nublan más.
Caigo de rodillas cerca de un grueso tronco de árbol voy a cuatro patas hasta colocarme detrás de él y así ocultarme de esos cabrones que me persiguen por culpa del trabajo de mi marido, sé que nos quieren muertos aunque León nunca quiso reconocerlo delante mío, pero no estoy sorda ni ciega, las personas murmuran y las cartas llenas de amenazas llegan.
-Corina-un hombre pronuncia mi nombre alargándolo mientras ríe. Otra vez el dolor.
-No puedes esconderte, podemos verte fácilmente con tu tamaño-
Separo un poco mis labios dejando entrar un hilo de oxígeno.
Escucho como se ríe la misma voz masculina del principio, no sé quien es exactamente, pero me suena haber escuchado su voz antes.
El sonido de algo pesado chocando contra uno de los troncos que se encuentra cerca de donde estoy hace que me sobresalte y empiece a temer por mi vida de verdad. Respiro y suelto oxígeno repetidas veces para calmarme y apaciguar el dolor que no disminuye.
Voy a explotar.
Quiero irme a mi casa, quiero encontrar a Leónidas, me hizo una promesa y no la está cumpliendo. Tengo miedo y en cualquier momento me pondré de parto.
-¡¡Corina!!-grita mi nombre enfurecido-No tengo toda la noche, sal de donde estés y prometo que no le pasará nada a tu hijo-
Mentira, está mintiendo, todos quieren matar a mi hijo y a mí para conseguir capturar a Leónidas.
Mis ojos empiezan a humedecerse, ya no lo soporto más.
Me pongo en pie con mucha dificultad y sin hacer ruido.
Mi vista es débil.
Es ahora o nunca.
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MICA
Próximamente.
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No me olvides ✔
RomantizmCorina Herrera, conocida como una mujer mediterránea alegre e independiente, es la mujer del prestigioso inspector de policía Leónidas Cron. Un joven matrimonio, perdidamente enamorado, con toda una vida por delante. Aquella noche se apagó la luz de...
