Corina Herrera, conocida como una mujer mediterránea alegre e independiente, es la mujer del prestigioso inspector de policía Leónidas Cron. Un joven matrimonio, perdidamente enamorado, con toda una vida por delante.
Aquella noche se apagó la luz de...
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-Hemos llegado-me señala el exterior de una forma antigua y profesional. Miro la mano que me lo indica cubierta por un guante blanco. Vuelvo de mi ensoñación al sentir que le hago esperar. -Gracias- Bajo de la cuidada furgoneta. Doy media vuelta para cerrar la puerta,pero paro en seco al ver que el conductor ya lo ha hecho por mi. -Gracias-digo de nuevo nerviosa e incomoda debido a su trato seco y bastante formal. Se gira hacia mi. -Es mi trabajo- Camina hasta introducirse de nuevo en el vehículo. Respiro profundamente ignorando su último comentario. ¿Se creerá mucho por trabajar para unos ricachones? Su forma de actuar a rozado la altanería.
Mis cabellos y mi vestido hasta las rodillas se mueven al pasar por las puertas correderas de la grande e impecable clínica. Me recibe un aroma fresco y amargo, huele a desinfectante por todas partes y el aire acondicionado se pasa de la raya. No creo que sea bueno para los enfermos tanto frío. Me encojo un poco de hombros y sigo caminando hasta llegar a la recepción situada en el centro de toda la planta principal. Busco con la mirada a Jen, pero no lo encuentro. Levanto una de mis cejas al mirar mi reloj, enseguida va a ser la hora de ir en busca de Leo y él todavía no ha aparecido. Me cruzo de brazos mientras le doy unos minutos. Sigue sin aparecer. Miro de nuevo mi reloj.
Ya es la hora.
Me acerco un poco más hasta llegar al mostrador. Me quedo callada unos minutos más para darle algo más de tiempo, pero no quiero ser impuntual. Miro la entrada con una pizca de esperanza. Las curvaturas de mis labios descienden al ver las puertas mecánicas intactas...mi paciencia se agota. Vuelvo mi mirada al mostrador caoba. Me acerco hasta rozar la madera rojiza.
-Buenos días-saludo captando la atención de un hombre situado detrás de este, sentado en una cómoda silla oscura. Sus gafas de vista rectangulares se mueven unos milímetros hacia delante provocando que este las coloque de nuevo a su posición inicial. Su calidad sonrisa me da la bienvenida. Un rastro de arrugas la acompaña dándole un toque tierno. -Em...tengo cita a las 9:30 en la consulta de la doctora Fin Rosett-le informo colocando mis dedos por debajo del mostrador e inclinándome un poco hacia delante. Observo como teclea,volviendo a colocarse las gafas sin apartar la mirada de la pantalla electrónica.
-¿Leónidas Cron?-formo una fina línea con mis labios. -No, es decir...-carraspeo incómoda mientras me llevo una mano a mi cuello,nerviosa-Él no se encuentra aquí...he venido yo y también vendrá el señor Jen Cron-sonrío mostrando un poco mis dientes. Asiente y sigue tecleando. -¿Usted es?-me pregunta. -Corina Herrera- -¿Ha traído el DNI?-me mira-por cuestión de seguridad,no de lo tome personal- Asiento sonriéndole. Se lo entrego nada más sacarlo de mi cartera. Lo evalúa por unos minutos. Lo miro extrañada cuando le da la vuelta para comprobar algo y al no hacerlo su cara muestra confusión. -¿Corina Herrera?-pregunta ojeando unos minutos más mi DNI para después mirarme con desconfianza. Asiento. -No puede ser- -¿Cómo?- Lo deja en la madera. -¿De donde ha sacado ese DNI?- Levanto una ceja sin entender nada. Bufo-de mi casa, ¿de dónde voy a sacarlo?- -Ahora sé porque me sonaba tanto ese nombre-murmura mirando hacia la pantalla. Teclea rápidamente y acto seguido gira la pantalla del ordenador de escritorio para mostrarmela. Abro mis labios para dejar escapar el aire de mi interior con brusquedad al ver la horrible noticia.