Capítulo XXIV

138 72 1
                                        

VUELVE A MÍ

__________________

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

__________________

El sonido del agua caer contra el asfalto era lo único que podía escuchar. Nuestros pasos veloces se mezclaban, queriendo ir al unísono. El ruido de mi risa retumbó como si se tratara de la de un ángel. La suya no tardó en aparecer e hizo que mi sonrisa se ensanchara. No me hacia falta verlo a los ojos para saber que no podía apartarlos de mí. Quería recordar cada parte de mí. Sonreí al saber que él todavía no sabía mi respuesta. Estaba tan nervioso...hacia todo lo posible por controlar sus preguntas. No quería ser pesado, no quería agobiarme y eso lo hacía ver tan tierno y encantador ante mis ojos. Lo amaba con toda mi alma y hoy iba a saberlo.
De pronto dejé de escucharlo, no sentí más su presencia. Me giré para verlo, no estaba. Lo busqué por todas partes, pero la oscuridad me cegó. Grité tratando de que me escuchara, pero no pude oírlo. Las lagrimas no tardaron en aparecer y bajar por mis mejillas, tiñéndolas de un rojo no muy fuerte. Lo necesitaba. Caí al suelo, presa de un dolor horrible. Toqué mi vientre al sentirlo hinchado. Sentí la patada de mi bebé, iba a salir y él no estaba junto a mí. Me lo prometió y no lo cumplió. Ya no estaba conmigo. Un grito desgarrador escapó de lo más profundo de mi ser.
.............................

Me despierto angustiada de mi extraño sueño. Coloco las palmas de mis manos en el blando colchón de la cama de arriba de la litera. Respiro con dificultad mientras miro un punto cualquiera en la oscuridad de la habitación. La luz de la luna ya no nos acompaña. Debe ser de madrugada. Siento gotas de sudor bajar por mi frente. Bajo con cuidado por las escaleras de la litera hasta tocar el frío parquet. Siento mi cuerpo temblar. Camino lo más silenciosa que puedo, necesito tomar aire fresco. Alcanzo a ver la puerta principal, pero no camino hasta a ella al ver que está abierta. Me abrazo para intentar darme un poco de calor. No lo consigo. Mi curiosidad y mi instinto me dice que vaya con cuidado hacia ella y eso hago. Tomo aire y el atrevimiento para asomar un poco mi cabeza para ver el exterior. Apenas hay luz. Consigo distinguir una figura humana en pie, mirando hacia la nada. Hago un esfuerzo grande para intentar reconocer a la persona. Es Jen, es él quien está allí afuera. Vuelvo a estar por completo en el interior de la cabaña. Camino desanimada al baño para mojarme la cara. Tenía ganas de respirar aire fresco, pero con él no quiero. Me resultaría incómodo. Cierro la puerta con pestillo una vez en el pequeño y bien equipado espacio. Me miro en el espejo. Mis ojos muestran el cansancio que siento, mis mejillas rosadas hacen saber que han pasado lágrimas por ellas. Suspiro con pesadez mientras cierro mis ojos. Me siento extraña y no me gusta porque no entiendo nada. No soporto no entender las cosas y menos si se trata de mí misma, pero debo entender que hay momentos en los que..¡no! Para qué engañarme...si no los entiendo.
Me alarmo al escuchar unos golpes flojos en el otro lado de la puerta. La miro por el espejo. No respondo. No me muevo. No quiero ser escuchada.
_Corina sé que estás allí. No te he visto en tu cama_la voz baja de Jen hace que mis cansados nervios vuelven ha aparecer. Sigo sin hacer nada. Solo quiero que se vaya, necesito estar sola por unos minutos, ¿tanto le cuesta entender eso?
_Corina, ábreme _
Mis manos continúan apoyadas en el bidé y mi mirada divaga en él. Escucho otros golpes más_¿Te encuentras bien?_
Sonrío sin ganas. Si tú supieras.
_Enseguida salgo_consigo pronunciar palabra, pero el sonido de mi voz ha sonado más baja y rasposa de lo que me pensaba.
_Ábreme la puerta ahora_su voz comienza a sonar autoritaria.
_Todavía no he terminado_miro la puerta molesta, ¿no puede aguantarse un poco? No escucho nada más por su parte.
Tiro de la cadena y me lavo las manos.
Me detengo antes de abrir la puerta.
¿Seguirá esperando? Solo lo sabré si la abro y eso hago. Nuestras miradas conectan. Mis ojos ya no están empapados en lágrimas y mis mejillas han adoptado su color natural. Su penetrante mirada me inquieta. No puedo dar si quiera un paso cuando sus manos me cogen por los brazos con fuerza, pero sin llegar a ser brusco para no herirme. Separo levemente mis labios por la impresión. La parte baja de mi espalda choca contra el bidé. Me agarro a él con torpeza para evitar perder el equilibrio. Lo miro sin comprender su acción. Sus facciones endurecidas me hacen saber que su actitud de siempre ha vuelto ha aparecer. Sus ojos recorren cada rincón de mi cansado rostro, analizándolo. Me sorprendo al distinguir preocupación en su mirada. Siento que mi cuerpo se paraliza ante su frío tacto y su cálida mirada.
_¿Te encuentras mal?_su suave voz hace que lo mire directamente a los ojos. Me arrepiento nada más hacerlo porque enseguida siento que no soy capaz de hablar. Niego. Su ceño se frunce levemente. Nuestros cuerpos están demasiado pegados, pero poco a poco siento que la incomodidad que sentía desaparece_Tu cara dice todo lo contrario_
_Solo he tenido un mal sueño_mi voz se deja escuchar. Asiente sin estar del todo convencido_Ya tienes el baño libre. Buenas noches_hago el amago de irme, pero me detiene con sus brazos y cuerpo. Lo miro con desconfianza. Es imposible que mi mirada de desagrado no aparezca.
_Déjame a mí_no entiendo que quiere decir. Levanto una ceja confundida.
Relaja sus facciones al ver que mi estado de defensa se ha ido. Me acerca a su duro y cálido pecho. Envuelve con timidez sus brazos en mí. Caminamos juntos hasta llegar a la habitación sin decir una palabra. Su cercanía no me incomoda, es más, me resulta hasta gratificante. Pero no lo entiendo. No recuerdo una acción tan majestuosa por su parte. Esto sin duda me preocupa. No me atrevo a mirarlo ya que no quiero que me vea hacerlo. Me lleva sin dificultad hacia la litera en la que me ha tocado dormir. Paramos una vez enfrente de las escaleras por las cuales tengo que subir para poder llegar a mi cama. Pero no subo en el momento ya que sus brazos no se han apartado de mí. Escucho su pesada respiración. Siento como mi aroma llega a sus fosas nasales, transportándolo a un mundo del cual no sé nada.
_Gracias_susurro con timidez, tratando así de salir de sus brazos.
_No tienes que darlas. Buenas noches_ya no siento su extrema cercanía, ni su suave respiración en mi cuello, ni sus brazos en mí.

____________________

Siento el calor del sol entrar por las ventanas de la habitación con fuerza. Me estiro en el colchón. Abro mis ojos con cuidado y pestañeo varias veces.
_Mira mamá _la alegre voz de Leo hace que mire encima mío. Grito al ser consciente de que me está enseñando un saltamontes muerto muy cerca de mi cara. Me deslizo hacia abajo por el colchón para alejarme de ese animal. No soporto los bichos.
_¡Leo!_grito regañándolo mientras muevo mis manos para indicarle que baje y se vaya con ese bicho_¡Tira eso!_
Su enérgica risa retumba en mis tímpanos. Lo miro de la peor forma que puedo. Bajo corriendo por las escaleras. Parece que he sido la última en despertarme.
_¡¿Cómo te atreves?!_dejo de gritar al ser consciente de las miradas curiosas de Jen y Rubí. Ambos ya están vestidos y preparando la mesa para el desayuno. Sonrío con nerviosismo.
_Buenos días_saludo incómoda. La divertida mirada de Rubí hace que me sonroje un poco.
_Parece que el pequeño Leo se ha levantado travieso_dice mientras ríe.
Sonrío todavía más, sintiendo que en cualquier momento mis mofletes dolerán. Distingo una pequeña sonrisa en los labios de Jen. Su mirada está puesta en la servilleta que está colocando, pero su atención en la expresión de mi cara y en la acción de Leo.
_Mamá_Leo vuelve a entrar por la puerta principal, todavía con el saltamontes en la man. Lo miro con mi entrecejo cruzado.
_Deja eso ahora mismo_le ordeno mientras camino hacia él, sin importarme estar en pijama y dejar que me vean los vecinos curiosos.
Escucho risas al fondo.
_Jo_
_Ahora y vete ahora mismo a lavarte las manos jovencito_
_¿Jovencito?_pregunta burlándose de mí. Lo miro ofendida.
_Ves ya_
Se va corriendo mientras no para de reír.
_Con cuidado Leo_la jovial voz de Jen se hace escuchar.
_Cómete esa_murmuro victoriosa. Leo me saca la lengua. Finjo estar ofendida mientras camino al comedor.
_Ya no hay respeto por los mayores_bromeo. Rubí ríe y sorprendentemente Jen también_Oh_miro mi pijama_Iré a cambiarme_sonrío.
_Claro, aquí te esperamos. Asiento y voy a paso rápido a la habitación.
¿Que debería ponerme? Ropa cómoda sin duda ya que hoy nos espera una larga caminata.

_________________________________________
MICA🌹

Si sueñas, pero no lo pones en práctica, mejor sigue soñando, pero así no conseguirás nada.

VOTA-COMENTA-SÍGUEME

No me olvides ✔ Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora