Corina Herrera, conocida como una mujer mediterránea alegre e independiente, es la mujer del prestigioso inspector de policía Leónidas Cron. Un joven matrimonio, perdidamente enamorado, con toda una vida por delante.
Aquella noche se apagó la luz de...
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Estiro mis piernas y brazos, sintiéndome gustosa al hacerlo después de seis horas metida en el coche. Lo necesitaba con urgencia. Me inclino hacia atrás, estirando mi espalda. No sé cómo he conseguido lograr aguantar tan bien. Es un nuevo récord, estoy orgullosa de mi misma.
Muy bien Corina, lo has conseguido.
El fresco aire acondicionado del interior de la gasolinera llega a mi como si fuera una bendición caída del cielo. Le doy millones de gracias. Saludo mostrando una amigable sonrisa al dependiente, quien está detrás del mostrador con una gorra gris que al parecer no soporta. Mojo mis manos una vez dentro del baño femenino. Cierro mis ojos, disfrutando de este momento tan gratificante. Los vuelvo a abrir la escuchar el sonido de la puerta al abrirse. Los ojos oscuros, un poco más claros debido al sol, de Rubí me saludan con entusiasmo. _Hace calor_dice, dirigiéndose con urgencia a un lavabo. Río, dándole la razón. _Mucho_confirmo. Seco mis manos con papel de mala calidad ya que nada más tocar mis manos húmedas se deshace, ¿qué esperaba? _¿Quieres que te espere?_pregunto antes de tocar el pomo metálico de la puerta. _Dame un segundo_escucho como tira de la cadena y sale para lavarse las manos con jabón barato_Ya estoy_camina con elegancia y ligereza hacia mí, dedicándome una encantadora sonrisa la cual correspondo. Miro las múltiples estanterías llenas de comida chatarra y de revistas, tanto deportivas como de moda, que hay al salir de los baños. A penas hay una persona mirando en la sección de revistas para adultos.
_¡Oh!_la escucho exclamar como una niña, me giro para verla sonreír como una_¡Madre mía!_señala una revista para asolescentes_¡Es la misma que tenía cuando apenas cumplí los trece!_exclama emocionada. Se acerca corriendo hacia una revista para chicas con complementos de plástico. Río, no puedo tomar enserio a esta mujer a veces. Cosa que me gusta. _¿Cómo se llama?_pregunto, acercándome a ella para verla. _Cosmopolitan_responde. Se gira para mirarme con una ceja levantada, divertida_No preguntes porqué, ni yo misma lo sé_reímos. _Iré a pagar, he dejado dos botellas de agua en la caja_le informo, comenzando a alejarme de su lado. _Espera, ya voy yo. Voy a coger esta revista y unas patatas de bolsa para el camino. Lo pagaré todo junto, no te preocupes_la miro asombrada. _Te doy mi parte_digo, comenzando a sacar la cartera del bolsillo de mi pantalón de tela blanco. Me para con un movimiento suave de mano. _Solo son dos botellas de agua. No me arruinaré por eso. Además, somos familia_sus ojos directos y sus sonrisa consiguen convencerme. Asiento, cediéndole el paso a la caja. Nada más poner un pie de nuevo en la calle, una oleada de calor me invade. Consiguiendo que mis ganas por quedarme el resto de la tarde en el interior de esta alejada y solitaria gasolinera se intensifiquen. Suspiro, apretando mi cabello de mi nuca, llevándolo hacia uno de mis hombros. Meto mis dedos en ambos bolsillos de mi pantalón para adoptar una postura cómoda, ignorando el echo de que tengo calor. Bajo los tres escalones marrones desgastados del viejo porche de la gasolinera, provocando un chirrido al hacerlo. Scarlett se está refrescando bebiendo agua de una botella que se ha traído, con su puerta del coche abierta. Antohny ha preferido refrescarse saliendo fuera del Chrysler y quitándose su americana de color marrón fuerte. León no ha salido del mercedes. Ha actuado extraño durante todo el viaje. Apenas ha hablado. En ocasiones se formaba un incómodo silencio,tanto que tuve que poner música para romperlo. Sentí que lo agradecía ya que destensaba sus hombros. Camino con tranquilidad hacia el oscuro e imponente todoterreno, con la intención de ver cómo está Leo. Su puesta también está abierta. _¿Cómo vas campeón?_pregunto, viendo una de sus piernas salir por el hueco. Me callo de inmediato al ver que está dormido. Me castigo mentalmente por mi fuerte voz. No lo sabía. Escucho una suave risa proveniente de los asientos delanteros. Mis ojos observan al hermano moreno y pálido mirarme con diversión_No sabía que estaba dormido_confieso, sintiéndome de pronto mal. Este niega y baja del coche. Lo escucho caminar con normalidad hasta colocarse a mi izquierda. _No te preocupes por eso_asiento, agradeciendo su comprensión_¿Cómo estás llevando el viaje?_me pregunta, colocando su mano izquierda en el coche. _Bien,supongo. Con mucho calor, pero es soportable a veces_río, haciendo que este ensanche su sonrisa. Observo con detenimiento las leves marcas de expresión que se le forman al hacerlo, dándole ese toque maduro que tanto ha empezado a gustarme. _¿Mi hermano te trata bien?_pregunta con cautela, no queriendo sonar mala la pregunta. Asiento, juntando mis manos. _Oh, si. También aguantando el calor_miro en su dirección_Aunque no entiendo cómo puede estar con la americana puesta con el calor que está cayendo. Temo que en cualquier momento le de algo_sonrío, consiguiendo que lo que acabo de decir parezca una pequeña broma. Una la cual consigue hacerlo reír. Se cruza de brazos. _¿Estás ilusionada por conocer a los Jones y su maravillosa finca?_su pregunta me hace mirarlo más de ma cuenta. _Si, será todo un placer conocerlos_respondo. Asiente tras escuchar mis tranquilas y suaves palabras. Puedo ver que está pensando en algo que no lo deja descansar de hace ratos_Nos vemos allá_me despido, levantando una forma mientras comienzo a alejarme. Miro con sorpresa una de sus manos coger la mía en el aire para evitar que me marche. _¿Tienes algo que decirme?_su pregunta me toma por sorpresa, ¿cómo? Lo miro sin comprenderlo. Antes de que pueda decir algo me interrumpe_Olvida lo que he dicho. Ni yo mismo sé lo que acabo de decir_niega con una sonrisa confusa en sus rosados labios y con su mirada perdida en el suelo gris. Asiento, no muy convencida de dejarlo de esta forma. El sonido de la puerta de la gasolinera nos avisa de que Rubí ya está lista. Levanta sus manos, con las botellas de agua recién sacadas de la nevera. Sonrío al verla. Ya estamos listos una vez más para ponernos marcha a la finca de la familia Jones.
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Las letras doradas colocadas en la alta y ancha verja blanca de la finca nos da la bienvenida. Los Jones. Tanto el mercedes, como el todoterreno y el Audi G8 blanco, entran en la propiedad privada de la familia de Rubí. Nos recibe con alegría un hermoso y sano paisaje, plagado de hermosos campos verdes y a lo lejos tres de cultivo, vegetación, diferente entre ellas por todas partes, una pequeña granja a unos cuantos metros de la casa principal, por donde salen algunos cerdos y un perro. Miro al frente, encontrándome con un camino ancho, que va desde la entrada hasta la puerta de la gran casa principal. El color blanco y el tejado negro de esta le dan un toque encantador y enigmático. La luz del sol la alumbra en todo su esplendor. Leónidas estaciona el mercedes dorado cerca de la casa, a un lado, al igual que el resto ya que lo siguen. _Es hermosa_hablo, captando la atención de quien una vez fue mi marido. Puedo ver cómo sonríe, aunque mis ojos estén puestos en el hermoso y rural paisaje que rodea la casa familiar de dos pisos. _Sí que lo es_me da la razón, contemplándola a la par mía. Dirijo mis curiosos ojos hacia la negra puerta principal al ver que la han abierto desde dentro. Dos personas, una mujer y un hombre, aparecen desde el interior, vestidos de una forma cómoda,para darnos la bienvenida con una cálida y amable sonrisa. Ambos rondan los cincuenta y muchos años ¿podrían ser ellos los padres de Rubí? Cojo el codo de León para llamarlo, antes de que desaparezca por la puerta. _¿Quiénes son?_le pregunto, señalándolos con mi clara mirada. Los ve al igual que yo. Se encoje de hombros. _No tengo ni idea, pero vamos y así lo descubriremos_me invita a bajar, como un caballero lo haría, del coche. Asiento, dándole la razón, y eso hago. Mis pies envueltos en unas sandalias romanas de color marrón, tocan las pequeñas piedras blancas, haciendo que sienta la dureza de estas. Cierro la dorada puerta tras de mí, consiguiendo ganarme la atención del matrimonio. Les sonrío al ver que estos me miran de la misma forma. Caminan hacia mí con gracia, sin poder apartar sus miradas de mí. _Buenas tardes_los saludo de forma educada, juntando mis manos y colocándolas a la altura de mi estómago de una manera elegante y formal_Tienen una bella casa_les confieso sintiendo que no puedo aguantarme, llevándome unas cálidas sonrisas que dejan entre ver sus blancos y perfectos dientes. _Muchas gracias querida, estamos encantados de que hayáis podido venir todos_la voz de la mujer consigue endulzar mis tímpanos. Su cabello, negro como el carbón bien cuidado, está sujeto en un rápido y cómodo recogido. Me hace recordar al de Rubí. Sus ojos de forma almendrada son de un tono marrón claro, más que el de su hija. Doy por echo que son sus padres por el gran parecido. El hombre también tiene el cabello negro, pero más claro, acercándose al marrón oscuro y sus ojos son azules como el cielo,dándole un toque enigmático_Somos los Jones, los padres de la alocada de Rubí_río al escuchar el adjetivo que han utilizado para referirse a su hija. Ellos también lo hacen. Conseguimos llamar la atención de los miembros de la familia Cron y de Rubí,quienes comienzan a acercarse, dejando las maletas en el suelo. León carga con las mías al ver que estoy ocupada, se lo agradezco con una rápida sonrisa de lado. _Encantados de conoceros al igual, permitirme que me presente. Soy Anthony y esta bella mujer de aquí es mi esposa Scarlett_la ronca y cansada voz del señor Cron llega a los oídos de los Jones, quienes lo miran con respeto y admiración. Ambos se quedan asombrados por nuestra elegante y de buen ver, vestimenta. Las diferencias entre la ciudad y el campo son muchas. Lo que yo daría por vivir en un lugar como este. _¿Los padres de Leónidas?_la voz de la mujer Jones hace que vuelva a poner atención a la amena conversación. _Y de Jen_se apresura a decir Scarlett con cierto nerviosismo en su voz. Sonríe tensa. Anthony le acaricia con suavidad la mano para intentar relajarla. Los miro de una forma extrañada, consiguiendo la intensa mirada de Jen. Mi confusión crece todavía más, ganándome la seria mirada de este. _Los hermanos Cron_dice el hombre sonriente_Rubí no para de hablar de ellos_rueda los ojos de una forma graciosa, haciendo que riamos. Vuelvo a mirar a la joven pareja, padres de la alocada, como dicen ellos, Rubí. _Papá, mamá_los llama, tras haber cerrado el maletero del todoterreno con energía. Las deja en el suelo, al igual que todos, y corre hacia ellos hasta abrazarnos con fuerza. Los padres se inclinan un poco hacia atrás, debido al impacto un poco brusco, y la envuelven entre sus brazos con amor y ternura. _Bienvenida a casa hija_logro escuchar el bonito susurro de su padre. Esta se separa,mirándolos con una sonrisa de oreja a oreja. _Me presentaré, soy Pol y esta es mi mujer y madre de mi adorada hija, Cristina_asentimos sonrientes. _¿Es usted de España?_pregunto con curiosidad al escuchar su nombre. Asiente orgullosa de sus raíces_Yo también_curvo más mis labios, dedicándole mi sonrisa. Abre sus ojos asombrada y emocionada. Se inclina hacia mí. _¿Cómo te llamas?_me pregunta alegre, al ver a una compatriota por tierras americanas. _Corina, Corina Herrera_
_________________________________________ MICA🌹
Me han machacado mucho a lo largo de mi corta vida, sí, pero..¿no me he convertido en lo que tanto admiro?
Si no te gusta algo o alguien no vayas a menospreciarlo, muérdete la lengua y mira hacia otro lado.