Capítulo XXVIII

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VUELTA A CASA, PERO JUNTO A TI

VUELTA A CASA, PERO JUNTO A TI

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La alegre melodía que desprende la radio del coche es lo único que se escucha, haciéndonos desconectar un poco. Mi mirada viaja por los campos de cultivo que se dejan ver a través del cristal de la ventana de mi asiento. Mis pies descalzos están sobre él, mir rodillas juntas y mis brazos las envuelven. Mi mente también está distraída, lo agradece. Echaré de menos ese camping, la hermosa y acogedora cabaña y los paisajes. Espero algún día volver. Dirijo mi atención a Leo, quien también mira distraído el tranquilo paisaje. Cuando me vió despierta corrió hacia mí, estaba tan angustiado, se sentía culpable por mi caída. Me costó mucho convencerlo de que no era así. Me tranquiliza saber que ya se encuentra mejor. Le revuelvo un poco el flequillo, consiguiendo que me mire, pero en vez de poner su típica cara de molestia me sonríe. El miedo tan inmenso que sentía antes por creer que me había perdido otra vez poco a poco ha conseguido abandonar su cuerpo y mente. Le sonrío también. Todo está bien. Rubí teclea con rapidez en su ordenador portátil. Desde que bajamos de la montaña no ha parado de recibir correos de trabajo y me temo que nos dejará por unos días para ocuparse de los asuntos de su negocio. Me apenó al escucharle decir eso. Es la única persona con la cual he mantenido una relación más cercana, con la que he pasado más tiempo. Jen se ha mantenido en silencio todo el camino, atento a la carretera. Mi miedo de que volviera a ser como antes desapareció cuando su trato hacia mí fue incluso más protector y tierno al día siguiente. La alegre sonrisa que adorna en estos momentos sus labios me tranquiliza y me anima a que en un futuro no muy lejano podamos tener una bonita y espero que duradera amistad.

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El cielo nublado de Luisiana nos da la bienvenida nada más pisar sus tierras. Puedo ver algunos rayos en el cielo y el lejano sonido de los truenos, quienes nos avisan que pronto habrá una gran tormenta.
_Os dejaré a ti y a Leo en casa y llevaré a Corina al hospital para una revisión, de hoy no puede pasar_Rubí asiente de acuerdo, mirándolo por unos escasos segundos ya que vuelve a mirar la pantalla de su ordenador atenta. El moderno todoterreno cruza la gran vaya negra de la mansión Cron con elegancia. No hay nadie,ni siquiera personal ya que se han ido a resguardar de la tormenta. El violento viento azota con brusquedad las ramas de los árboles. Aparca el coche, lo más cerca posible de las puertas de la mansión. Jen también baja del coche, junto con Rubí y Leo, quien antes de hacerlo me da un fuerte abrazo y un beso en mi mejilla derecha.
_Ponte buena mamá_
_Claro que sí, tu no te preocupes _le sonrío para hacerle saber que realmente me encuentro bien. Baja con una sonrisa. Está demasiado cansado,me gustaría llevarlo a su cama y arroparlo, pero me temo que esta noche no podrá ser. Escucho como se despiden y el portazo de las puertas de la mansión. Jen vuelve a entrar al coche. Se pone el cinturón y me mira por el retrovisor por unos segundos. Me dedica una dulce sonrisa, la cual respondo con otra, pero tímida y arranca de nuevo el coche. El camino al hospital se sumerge en un cómodo silencio, pero mi mente se encuentra en la idea de ir al hospital. No quiero ir, creo que les tengo terror. Rubí no ha podido acompañarme y ahora estoy aquí sola, con Jen. Respiro, tratando de calmarme. Al menos él está conmigo y se ha ofrecido a llevarme. El todoterreno entra en el parking del hospital, cubierto. Lo aparca en uno de los lugares más cercanos a la puerta de entrada. Bajo del coche. El aire cálido y húmedo impacta en mi piel. No lo he echado para nada de menos y creo que nunca llegaré ha hacerlo. Mi cabello vuela con libertad y violencia por mi espalda ya que el viento lo obliga. Un pequeño mareo me invade cuando doy mi primer paso. Escucho el sonido de las pisadas de Jen acercarse a mí, una vez habiendo puestos seguro al alto y ancho automóvil.
_¿Vamos?_me invita a caminar, señalándome el camino con una de sus manos como todo un señor, volviendo a enseñarme esa sonrisa que poco a poco me va gustando cada vez más. Asiento devolviéndole el gesto sin sentirme incómoda.
El olor a desinfectante llega a mis fosas nasales nada más entrar al blanco y alto edificio. Subimos por las escaleras, ya que ninguno quería ir por el ascensor.
_Espera aquí_me informa. Se acerca al mostrador de la planta cuarta para hablar con la mujer que se encuentras detrás de este. Ella asiente tras unos segundos más tarde y le entrega un folio con letras impresas.
_Enseguida la atenderán_
_Gracias_dice asintiendo y cogiendo el papel. Vuelve a mí, sin apartar sus ojos del folio_Es en la consulta 19. Un amigo mío te atenderá enseguida_asiento, agradeciéndoselo. Me abrazo, en forma de apoyo_¿Estás bien?_sus ojos me miran con afecto. Vuelvo a asentir. Sonríe como si estuviera ante él una niña pequeña a la cual han pillado en una mentira tonta_Ven_me acerca a él con ternura para envolverme en sus grandes brazos al descubierto. Pasa sus manos repetidas veces por mi espalda en forma de consuelo. Me quedo quieta, sin saber exactamente qué hacer. Me limito a sonreír, tratando de luchar contra mi nerviosismo tonto.

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_Quiero que mires ahora aquí_la grave voz del rubio doctor Green hace que mire el lugar que indica con su dedo índice, justo en frente de mí. Saca una pequeña linterna y enfoca la luz en mis ojos. Me examina. La presencia de Jen ha hecho que en todo momento mis nervios y miedos se esfumaran. De verdad no estoy sola_Bien_asiente, guardando su molesta linterna_Está todo en orden. Es normal que durante los próximos cuatro días presente leves mareos, pero se le pasarán_mira a Jen en todo momento. Se gira para verme_Es importante que bebas mucha agua y comas fruta, es importante que te hidrates_asiento, reteniendo en mi memoria todo lo que acaba de decir.
_Enotnces..._comienza ha hablar Jen, atrayendo de nuevo la mirada del joven doctor Green_¿No corre peligro, verdad?_
_No,claro que no_le sonríe con amabilidada_Dentro de poco estará corriendo y dando saltos como antes, ya lo verás _termian de decir lo último mirándome. Le sonrío.
_Muchas gracias doctor Green_
_No hay porque darlas, que tengáis una buena noche y tened cuidado allá afuera, se avecina una de las buenas_ambos asentimos y nos despedimos de él. Nos quedamos más tiempo en la habitación de hospital ya que el suero que me han inyectado por vía intravenosa todavía no se ha acabado. Mi cuerpo ha sufrido una deshidratación tras la caída y han visto como mejor opción este método para evitar posibles malestares en un futuro.
Lo miro cuando lo escucho caminar hacia mí. Se sienta en la única silla que se encuentra al lado de la camilla para estar más cerca de mí.
_¿Cómo te sientes?_vuelve a preguntarme. Lo miro sonriendo. De verdad que se ha preocupado muchísimo por mí.
_Estoy bien Jen, de verdad. Deja de preocuparte_agrando más mi sonrisa mientras acerco mi mano desocupada a su hombro para sacarlo de su tonta preocupación_Incluso creo que estoy mejor que tú, fíjate lo que te digo_levanta una ceja, mirándome extrañado.
_Ah, ¿si?_pregunta de una forma burlona. Asiento siguiéndole el juego.
_Si. Solo mira tu cara y verás a un fantasma. Necesitas tu más este suero que yo_río, contagiándolo al instante_Ahora enserio, deberías comer y dormir lo más pronto posible_
_No pienso hacerlo si tú no estás en casa_lo miro, analizando sus palabras. Asiento, dando por terminada esta divertida y rara conversación. Acaricia mi mano libre, que esta apoyada en el colchón, cerca de él. Lo miro, encontrándome ya con sus ojos en mí. Parece que tienen brillo propio, a pesar de la artificial iluminación de la habitación y el cielo casi negro.

Amapola blanca.

_Ya sé que quiero que hagas_ habla, refiriéndose a mi tona pregunta de ayer. Ni siquiera pensé en las palabras que solté por mi gran bocota. Me pone nerviosa saber qué será. Mi silencio lo invita a continuar_Quiero que me acompañes a un lugar_lo miro sorprendida. No pensé que justo eso sería lo que me pediría.
_¿A un lugar?_pregunto.
_Si. Es muy especial para mí y estoy seguro de que te gustará_sonrío.
_Seguro que sí_su mano se mueve con timidez y delicadeza sobre la mía, trazando con su dedo índice pequeños círculos sobre ella.
_¿Leo está bien?_pregunto. Sus ojos vuelven ha hacer contacto con los míos.
_Si, no te preocupes. Ahora necesita descansar, al igual que todos, hemos tenido un largo camino hasta aquí. No te preocupes, mañana estará como siempre_
_¿Tus padres saben que estamos aquí?_vuelvo a preguntar, sin apartar mis ojos de los suyos profundos.
_Si, Rubí los habrá avisado_
_¿Qué pasará mañana con Leo? Me refiero, ¿vendrá con nosotros?_niega.
_Él se irá a un evento con Scarlett, acerca de pintura_
_Es un niño muy inteligente y maduro para la edad que tiene_
_Si, es cierto. Se parece mucho a la madre_trato de evitar sonrojarme delante de él. Sus halagos me incomodan, pero no en el mal sentido...solo que nunca pensé que escucharía algo positivo por su parte.
_Gracias_murmuro, sin apartar mi mano de la suya. Me siento cómoda así.

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MICA🌹

Para cuando no sepas por dónde ir y reflexiona.

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