Corina Herrera, conocida como una mujer mediterránea alegre e independiente, es la mujer del prestigioso inspector de policía Leónidas Cron. Un joven matrimonio, perdidamente enamorado, con toda una vida por delante.
Aquella noche se apagó la luz de...
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Lo miro sintiendo que mi enfado despierta haciendo que pierda la noción del tiempo.
¿Como es posible que no tenga las respuestas? Levanto mi ceja derecha indignada. -¿Y eso? Has sido mi pareja hasta el accidente,¿y no tienes las malditas respuestas?-suelto enfadada. Su mirada avergonzada y entristecida me confunde. ¿En verdad no sabe nada? Respiro y me calmo, o al menos lo intento. Enfadándome cada vez más no va ha lograr nada. Coloco mis manos a ambas partes de su suave cara y miro sus ojos, quienes me miran al instante con sorpresa. No tarda en posar sus manos sobre las mías con delicadeza y acariciar una de ellos con su dedo pulgar.
-De verdad que no, si pudiera te lo diría-habla en voz baja. Lo miro extrañada. -¿Si pudieras? Hablas como si alguien te obligase a no decir nada, ¿es así?- Mi corazón late desenfrenadamente con esperanzas,unas que se esfuman de inmediato al ver cómo niega apagándose más. Aparto mis manos de su rostro con cuidado,quitándome las suyas. Respiro profundamente y sigo reteniendo mis ganas enormes de llorar. Esto no es justo, ya he sufrido demasiado,no quiero hacerlo más.
-Escúchame Cora-se acerca a mi para envolverme en sus grandes y limpios brazos. No lo aparto de mí,necesito que me apoyen-No te irás de aquí sin saber lo que te pasó, te doy mi palabra- Finaliza dándome un casto beso en mi cabeza, el primero que me da desde que he llegado. A veces me pregunto si ha rehecho su vida y por eso ha mantenido la distancia. Pero como en esa casa no se habla de nada, no se lo he preguntado y tampoco lo haré.
Llegamos a la gran valla negra que adorna y protege la entrada de la vivienda. Las ventanas de ella brillan por el impacto de los débiles rayos de sol del atardecer. Se hace a un lado y me deja pasar primero, cosa que agradezco sonriéndole tímidamente. Una vez un poco lejos de él, me permito respirar con profundidad y dejo salir mi verdadera expresión de descontento y negatividad. Muevo mi cabeza intentando apartar pensamientos que cada vez son peores,pero no se van. Reprimo de nuevo las ganas de llorar no respirando unos segundos,me ayuda. Siempre he sido una persona muy optimista, pero ahora esa positividad no aparece cuando más la necesito. Maldita sea todo. Siento una mano grande colocarse en la mitad de mi espalda. Me doy la vuelta un poco pudiendo ver a León dedicándome una tierna sonrisa que lo deja ver sus dientes bien cuidados. Me anima a seguir caminando para adentrarnos en la mansión, pero el sonido de mi teléfono móvil hace que no le haga caso. Lo saco rápidamente con el corazón acelerado, no se porque me siento asi.
Mamá (Llamando) Contestar, colgar
Miro la pantalla nerviosa,sintiendo como un nudo difícil de engullir se forma en mi garganta.