Corina Herrera, conocida como una mujer mediterránea alegre e independiente, es la mujer del prestigioso inspector de policía Leónidas Cron. Un joven matrimonio, perdidamente enamorado, con toda una vida por delante.
Aquella noche se apagó la luz de...
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Camino con lentitud y tranquilidad por los alrededores de la solitaria mansión. Junto mis manos detrás de mi espalda para andar más cómoda. El ruido de los grillos es lo único que se escucha. Hay tanto silencio, creo que la mayoría están en sus habitaciones listos para dormir. Miro mi reloj de muñeca blanco, van a ser las tres de la madrugada. No me he dado cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo. Echo un rápido vistazo a la blanca casa alumbrada por unas pequeñas y redondas luces de jardín. Sonrío levemente. La decoración es asombrosa. Paro al escuchar el sonido de unos sollozos cerca de mí. Giro a mi derecha y camino hasta llegar a las escaleras del porche también iluminado. _Ágata, ¿qué ocurre?_pregunto preocupándome al reconocerla. Me coloco con rapidez delante de ella. Me arrodillo sin importar ensuciarme el vestido veraniego. Coloco mis manos en sus rodillas un poco descubiertas por la posición en la que está. Acaricio con ternura una de sus rodillas. _Tranquila_susurro_Todo estará bien_suspiro. Levanta su cabeza para mirarme con esos ojos claros que tan curiosos. Las lagrimas bañan su enrojecido rostro. Una profunda tristeza la abraza. Me compadezco de ella sin saber el motivo de su lamento. _No_apenas consigue susurrar_Nada va ha estar bien_ríe vencida_en todo este tiempo nada a estado bien Cora_una de sus temblorosas manos coge de mi barbilla con delicadeza y la acaricia con su dedo pulgar_¿Qué he hecho?_pregunta con pesar, mirándome con compasión y lástima _He destruido tu vida_ La miro sorprendida. _¿Cómo puedes decir eso?_pregunto confundida_Por supuesto que no lo has hecho_ Asiente mientras cierra sus cansados ojos. Niego. _Si_ _No_suspiro_Claro que no. Déjate de tonterías _hago que me mire a los ojos_Fue decisión mía venir aqui_ _Pero yo fui quien te contó todo_suspira con pesar. _Me alegro mucho de que así lo hicieras_confieso, haciendo que me mire interrogante _Desde que desperté me he sentido mal conmigo misma y con todo. Nadie supo decirme qué me ocurrió y el hecho de no poder recordar me atormentaba día y noche_me tomo unos segundos para tomar aire_Y un día llegaste tú y Leo, dispuestos a ayudarme de verdad, a darme la mano para salir de este agujero que tanto me estaba asfixiando_sonrío_Te estoy tremendamente agradecida_acaricio su misma rodilla_He podido conocer a mi hijo y a quien un día fue mi marido_ Me levanto junto a ella. Su mano acaricia por última vez mi barbilla con dulzura, regalándome una leve sonrisa. _Estás cansada. Deberías ir a dormir_Coloco una de mis manos en su cintura para poder encaminarla mejor hacia la entrada entreabierta. Para a unos pocos pasos de ella. Me mira con intensidad. _Las cosas no son como te las han contado_ Miro las puertas de la entrada ya cerradas tras ella. No me ha dejado tiempo para preguntarle el significado de lo que ha dicho. No la entiendo. __________________
Miro las oscuras aguas del pequeño lago que de encuentra en el jardín trasero de la gran mansión. No está alumbrado por las pequeñas y redondas luces de jardín como el resto de la casa. Mis pies descalzos agradecen un poco de frescor tras horas encerrados en los zapatos. Apoyo mis manos en la madera de la estructura que está por encima del agua para evitar caerme. Suspiro relajando mis músculos al instante. Reflexiono sobre los acontecimientos que se han dado esta noche. Me han resultado muy extraños. El comportamiento de todos al escuchar la noticia de la futura boda ha sido de lo más impactante. No entiendo la reacción de ellos. Creo que deberían alegrarse por Jen porque al fin ha encontrado a alguien y dejará de ser infeliz, o al menos eso digo yo porque Rubí parece una mujer alegre y divertida aunque un poco torpe. No son de caracteres parecidos, pero dicen que los polos opuestos se atraen. Recuerdo la mirada de Jen hacia Rubí en la mesa, no me gustó cómo la trató delante de nosotras. No parece un mal hombre, al menos no conmigo. Vuelvo a suspirar con cansancio. Sigo sin saber qué le he hecho para que me trate de esa forma tan insultante, mezquina,... Yo sería incapaz de tratar mal a alguien. Miro el horizonte poco alumbrado. Si me concentro puedo escuchar el mar. El paisaje es magnífico. A mi mente viene mi madre. No he hablado con ella todavía. No me ha vuelto a llamar y creo que debería dar yo el paso ya que he sido yo quien se ha ido. Mañana encontraré un hueco para hacerlo.