Me desperté en su cama, él ya se había ido. Todavía recordaba el día anterior con cierta amargura. Tras mucho titubear me había atrevido a contarle el porqué de mis nervios, que parecía que sus intenciones hubieran sido las de intentar tener conmigo algo más que amistad. Teniéndome acorralado contra el colchón, con su aliento a escasos centímetros de mi cara y el corazón palpitándome a mil por hora. ¿Qué había esperado el estúpido e ingenuo Willy del pasado? Porque su respuesta fue lo que se supondría debería haberme causado alivio, y en cambio fue el principal motivo de mi creciente decepción. Oía constantemente las palabras que Vegetta pronunció la noche anterior, las escuchaba en mi cabeza como un constante y doloroso eco.
”Solamente son bromas ‘' Eso había dicho que eran, bromas. Los repentinos acercamientos, lo que parecía que eran ganas de besarme, las insinuaciones sentimentales o sexuales, las indirectas. Meras bromas. Bromas absurdas, bromas sin más intención que la de reírse. Y heme aquí, entre sus sabanas, aspirando su olor y decepcionado por sus palabras. ¡Que ironía del destino! Porque tan solo el día anterior yo juraría que no sentía absolutamente nada por mi compañero de piso, aún cuando este me dijera cosas como cariño o chiqui. Faltó que Samuel me dijera claramente que no quería absolutamente nada conmigo, que solamente eran bromas, para que yo me diera cuenta de lo mucho que esas bromas significaban para mí. Me revolví en el colchón, me cubrí el rostro con las manos y maldije en voz baja, conteniendo las ganas de gritar. Ahora todo tenía maldito sentido. Porque siempre quería hablar con él, porque sonreía solamente con verlo, porque me hacía sentir nervioso y conseguía ruborizarme, porque quise venir a vivir con él, porque le había monopolizado hasta el punto de que me ponía celoso si grababa con otro más habitualmente que conmigo. Y claro, tan negador como siempre, me había negado a mi mismo el pensar que podía sentir algo por mi amigo durante más de tres meses. Pero.. ¿Significaba esto que era homosexual? Porque eso explicaba mi poco, por no decir nulo, interés hacia las mujeres. No me llamaban en absoluto la atención, pero tampoco iba como loco tras los hombres. Solamente él, solamente me llamaba la atención él, nada más, nadie más.
La idea de tener que salir de la cama y afrontar la realidad parecía demasiado lejana, difícil. Pero así era, y debía de subir un montón de vídeos diarios, que afortunadamente ya estaban grabados. Abandoné su cama y me dirigí a su habitación, dispuesto a ocupar el ordenador y no separarme de el hasta que tuviera que volver a dormirme. Así transcurrió el día, cuando Vegetta me mandó un mensaje al móvil diciéndome que era la hora de comer le dije que lo hiciera sin mí, pues estaba muy ocupado. Subí vídeos, hice un directo de minecraft, hablé con mis amigos, pero en ningún momento pude dejar de pensar en lo acontecido la noche anterior. Eso es todo lo que me dediqué hacer hasta que dieron las nueve de la noche, entonces él se presentó en mi habitación sin previo aviso.
-¿Piensas venir a cenar, o te quedas ahí también? Macho, te vas a morir de hambre.-Me giré hacia él, verle casi por primera vez en todo el día me recordó lo mucho que me hacía sentir. Y me enfadó también.
-¿y si tocas antes de entrar? Porque podría haber estado en directo o grabando. Creo que si acordamos consultar siempre antes de entrar en la habitación del otro fue por algo.-Mi tono fue cortante, nada relajado, pues verlo consiguió alterarme. Frunció el ceño, molesto por mi tonalidad, y alzó las manos como en defensa propia.
-Menudo borde. He comprobado que no estabas en directo, pero bueno, ya iré a cenar solo, que te cunda.-él también sonó molesto, lo que me hizo sentir mal. Estuve demasiado antipático con él, después de todo no tenía la culpa de nada. Mi única intención con mi tono distante era que nunca descubriera mis sentimientos, porque me avergonzaba profundamente de ellos.
Salió de mi habitación enseguida y cerró la puerta tras de él. Yo le seguí, cuando salí estaba cogiendo sus cosas en el salón.-Entonces comemos fuera o qué, pringao.-Dije, esta vez con un tono mucho más relajado y bromista, que creo que notó, pues me dedicó una sonrisa que me hizo suspirar.-Fuera, tengo un sitio, ya verás.
Cuando salimos de la casa y caminamos por la calle, reparé en que era el primer momento en todo el día en que nos quedábamos completamente solos. Estaba nervioso, no podía dejar de pensar en lo que había dicho la noche anterior, lo que llevaba pensando todo el día. ”Eres como un hermano pequeño” Así era como el me veía, un molesto y revoltoso hermano pequeño , por el que uno no siente la más mínima atracción.-Tío.. estoy cansado ¿Dónde está el sitio ese?.Me quejé, junto antes de girar una de las largas calles que habíamos recorrido y adentrarnos en otra todavía más larga.-Ay el niño que se cansa por toodo!.-Dijo Vegetta, para acto seguido revolverme los cabellos de forma cariñosa. Fruncí el ceño, cruzándome de brazos y continuando con el paso.-No me digas niño, no soy un niño pequeño.-Declaré, pues no quería que fuera así como él me viera. ”Eres como un hermano pequeño” No, definitivamente no.-Vaya.. Cómo estamos hoy de delicados. Es una forma de hablar, lo digo muchas veces.-Vegetta lo notaba, notaba mi extraño comportamiento, y por mucho que intentase comportarme de un modo natural, como siempre, no me salía.
Me quedé callado y me dediqué a mirarle mientras caminábamos. Tenía un semblante alegre, como siempre. Su pelo castaño estaba peinado, aunque él se empeñaba en lo contrario, se lo recolocaba constantemente y me preguntaba si estaba despeinado, para después no creerme cuando le decía que no lo estaba. Sus ojos eran grandes y castaños, tenía la barba de tres días que tan bien le quedaba. A ciencia cierta lo envidiaba, mi barba dejaba mucho que desear, por lo que iba afeitado. Estaba embobado mirando sus facciones, así que cuando paró en seco no me di cuenta y choqué contra su espalda.
-Cuidado Willy, que estás empanao.-Dijo, riéndose por el choque, a lo que me reí un poco y después me puse repentinamente serio.-Bueno, ya ¿no? No tiene gracia ¿Ves que me ría? .-Exclamé, conteniendo una sonrisa, cosa difícil de hacer mientras observaba la suya.-Aquí es, es un restaurante chino.. te sentirás como en casa.-¡Que tonto era! Le dediqué una mirada asesina y me dispuse a entrar en el loca, donde nos recibieron amablemente. Tomamos asiento en una única mesa con dos sillas, el uno frente al otro.
Bien pensado, con las bromas, se me habían pasado los nervios y me había comportado como siempre. ¡Y que tanto me gustaba! amaba nuestra rutina, aunque fuera como amigos, no quería perder esa rutina y esa naturalidad por nada de mundo. Fue mala idea sacar el tema de las bromas y el casi beso la noche anterior.-Pues creo que voy a pedir tallarines con gambas y setas, arroz tres delicias y unos rollitos de primavera.-Declaro Vegetta tras observar la carta. Mira que había estado comiendo únicamente lechuga estos días, pero ahora que había empezado el gym podía permitirse conseguir peso para después muscularlo.-Pues yo.. ¡un buen filete!.-Decidí, cerrando la carta y dejándola sobre la mesa.-Un filete en un restaurante chino.. tío, es que eres más raro..-Comentó divertido Vegetta, mientras pensaba que podíamos pedir como bebida. Yo pedí un refresco, pero me sorprendió que él pidiera algo con alcohol.-Pero.. si a ti no te gusta beber.-Recordé, mientras los camareros chinos nos miraban aguardando una respuesta definitiva.-Pero un día es un día, Willy. Además.. llevamos aquí mucho tiempo, es sábado, luego podríamos salir por ahí .-La propuesta no me gustó mucho, pero después de una cena entre risas y muchas insistencias, terminó por convencerme. Al final siempre me convencía.. y salir de fiesta, fue una locura.
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Sentimientos Latentes (Wigetta)
FanfictionEs difícil convivir con tu mejor amigo cuando descubres que tus sentimientos hacia él no son únicamente amistosos. Eso le ocurre a Willy, que tras las reiteradas indirectas de su compañero de piso, empezará a sentir por primera vez lo que es estar e...
