Sentimientos Latentes || Fanfic || Yaoi || Wigetta || 35

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-Narra Vegetta-

Me fascinaba el canal más que nunca, añadiría horas al día para seguir grabando y así poder descansar con más frecuencia de la habitual. En cuanto me daba una ducha tras volver del gimnasio ingería una cantidad desorbitada de bebidas energéticas para rendir completamente en todos los vídeos. Ahora más que nunca, pues con motivos del viaje a España tendría que preparar una tanda de vídeos adicional. En alguna ocasión incluso había dejado de hacer directos porque llegada la noche estaba más que agotado, mi voz amenazaba con quedarse afónica de arriesgarme tanto. En cuanto llegó la noche después de un día activo lo que a grabación respectaba, decidí prepararme un vaso de leche con miel, pues decían que esto contribuía al cuidado de la voz. Estaba haciendo girar la cuchara dentro del vaso para hacer bien la mezcla cuando escuché abrirse la puerta de su habitación. Willy se acercó a la cocina cautelosamente, como si un contacto excesivo pudiera quemarle.-Hola.-Le saludé con una pequeña sonrisa, mientras comprobaba que la miel se deshacía en el producto lácteo.-¿Ya has terminado de grabar?.-Probé el primer trago de leche, dejaba mucho que desear, hice una mueca al notar su dulce sabor bajándome por la garganta.-Sí, chaval, me han quedado unos vídeos más chulos..-Expliqué jovialmente, mientras que él me miraba tímido manteniéndose a una distancia de seguridad. ¿Qué le había picado a este niño? Erradiqué bastante de la distancia que nos separaba aproximándome unos pasos hacía él.-¿Tú? ¿Has terminado?.-Pregunté, pues durante la tarde le había escuchado reírse varias veces a través de la pared, aunque quizá ya hubiera terminado y simplemente jugaba sin grabar.-.-Sonreí ante su afirmación, todavía envolviendo el vaso entre los dedos y dando un nuevo trago a este.-¿Quieres.. que hagamos algo?.-Me preguntó él, vacilante. No entendía porqué el tono de cachorrillo herido, como si hubiera pasado algo entre nosotros que hiciera que nuestro trato fuera actualmente incómodo, cuando estábamos genial. Yo tenía varios vídeos subiéndose, no había pensado moverme del ordenador hasta que terminaran de hacerlo, pero supongo que podía distraerme y pasar el rato con Willy por primera vez en todo el día, exceptuando las comidas.-Claro! Podemos hacer lo que quieras.-Comenté en un tono jovial, aunque sin alzar apenas la voz porque la tenía tocada. Di varios tragos más al vaso y lo dejé en el fregadero de la encimera. Vislumbré una sonrisa en sus labios, miró hacia ambos lados con impaciencia intentando decir algo.-Podemos.. ay, no sé.-La sonrisa le ocultó los ojos, achinando estos más de lo habitual.-Podemos hablar un rato.-Propuse, ya que él no parecía aclararse las ideas y no me apetecía que acabáramos jugando o viendo una película, mis ojos estaban cansados de tanta tecnología.-Vale.-Me senté en el sofá y él justo a mi lado. Quedamos callados unos segundos, antes de que empezara a sacar un tema de conversación.-¿Cómo te ha ido en el Smite?.-Pregunté, manteniendo mis manos pegadas a mi cuerpo para comprobar una cosa. Willy tenía las manos apoyadas sobre sus rodillas, las frotaba nervioso.-Bien, me he puesto a dar leches en plan pim pam, pim pam.. y claro, hemos ganado.-Me contó, poniendo voz de sobrado al notificar esto último. Yo me reí, negando con la cabeza.-Bueno, bueno niño.. habría que ver como eran los otros.-Él intentó defenderse vanamente, pero solamente estaba tratando de picarle, sabía que era un gran jugador, incluso mejor que yo mismo. Observé como seguía moviendo las manos con cierto nerviosismo frenético y lucía cabizbajo. Mi hipótesis empezaba a confirmarse.-Willy..-Me dirigió una oscura mirada esperanzadora, incluso me sentí mal por analizarlo de esa forma. Alcé la mano hacia su rostro, pero cuando estuve apunto de tocarlo la dejé caer, pareció decepcionado. El silencio volvió a reinar unos segundos más, antes de que yo tuviera que romperlo.-Sé que te pasa ¿Quieres que te bese, verdad? Quieres que te toque. Serás tonto.. ¿Porqué no me besas tú si tantas ganas tienes?.-Afirmé con seguridad. Era obvio que lo estaba esperando, que llevaba todo el día esperándolo y solamente me lanzaba indirectas para que lo hiciera en lugar de tomar la iniciativa. Puede que fuera mezquino por mi parte haberme contenido sabiendo lo que él quería, solamente para demostrarme que llevaba razón.-Porque tú no lo haces y eso me hace pensar que no quieres hacerlo.-Parecía triste e inseguro, sus mejillas estaban enrojeciendo. Negué con la cabeza, bufando fuertemente.-Claro que quiero. Cuando quiero besarte lo hago, cuando quiero tocarte lo hago.. no espero a que tú te lances primero. Haz lo mismo.-Cabía reconocer que había sido un poco gracioso verle tan ansioso por contacto físico pero sin llegar a reclamarlo como una verdadera pareja lo haría. No entendía sus actos, no comprendía si él pensaba que después de todo yo rechazaría su afecto. Parecía molesto, pero siempre era así, incluso cuando estábamos grabando él me daba pie a que yo le lanzara indirectas, en lugar de ser quien lo hiciera. Se aproximó vacilante y me besó los labios, yo le correspondí el beso con suavidad.-¿Ves? Era facilito.-Comenté en un tono cómico, apoyando mi mano sobre su rodilla y ascendiendo por su pierna lentamente.-Sabes a miel.-Observó él, mientras que yo me agazapaba para posar mis labios sobre su cuello y empezar a besarle con cierta voracidad. Hasta cierto punto su pasividad me excitaba, en otro punto muy opuesto conseguía ponerme nervioso. Escuché sus jadeos al contacto de mi lengua con su piel, apreté mi mano cuando llegó a su ingle y exhalé aire contra la erizada piel de su cuello.-Vegetta.-alcé el rostro cuando me llamó, apoyé mi nariz contra su cabeza y besé varias veces sus carnosas mejillas.-Dime.-Tenía el cuerpo caliente, acerqué la boca a su oreja para lamer su lóbulo de manera sugerente, él reaccionó teniendo que encogerse abruptamente de hombros ante el estremecimiento.-¿Me quieres?.-La incógnita fue inesperada. No comprendía el motivo de su pregunta, sentía que estuviera poniéndome constantemente a prueba, consiguiendo agobiarme.-¿Lo dudas?.-Pregunté, escrutándolo con la mirada. Creía no haberle dado motivos para que tuviera que estar recordando mis sentimientos incesantemente, al parecer me equivocaba.-No es eso.-Tardó demasiado tiempo en responder y no me contentó lo que dijo, pues más que una contestación sincera me pareció una mentira para no enfadarme.-Madre mía.. ¿Qué es entonces? Te quiero, Willy. Pensaba que era evidente.-En ocasiones él era el mismo de siempre, mientras que en otras pareciera que el hecho de estar juntos estuviera cambiándole. Sentía que mi amor le traía más desdichas que alegrías. Yo no era la típica persona que estuviera demostrando constantemente su cariño con palabras, era un hombre independiente y además en este caso todavía era más difícil si teníamos en cuenta las dudas que me acechaban.-Solo me gusta que me lo digas.-Me sonó a una pobre excusa, pero al mismo tiempo fue tan tierno que no pude seguir discutiéndole. Suavicé la expresión del rostro.-Mírame.-Ordené, hasta que tuve sus ojos rasgados sobre los míos. Su forma de mirar fijamente me atraía mucho, cuando él me miraba me cuestionaba mi propia existencia, me preguntaba como había aguantado toda mi vida sin él y entonces tenía que responderme que precisamente lo había hecho para conocerle. Ahora miraba al pasado e intentaba imaginarme como sería todo si nunca nos hubiéramos conocido, y era incapaz de imaginarlo, porque él había cambiado mi vida por completo.-Te quiero, cada vez más.-Él ladeó una dulce sonrisa, busqué su mano para acariciarle los dedos con mimo.-Me fascinas.. así que no vuelvas a dudarlo más, cabezón.-Añadí en un tono jocoso, pretendiendo sonar amenazante. Él me dio varios besos en los labios.-Dímelo cada día.. ¿Me lo dirás cada día? .-Me sorprendió su petición, pero por otra parte me gustó que empezara a ser completamente sincero. Observé sus finos labios rosados, sus pequeñas pupilas y sus grandes mejillas, en ocasiones parecía imposible decirle que no a algo.-Cada día, compañero, no te librarás ninguno.-Aseguré, deleitándome con su expresión de felicidad tras escucharme decir aquello. Si él era inseguro yo le haría ver que no tenía motivos para serlo, todo saldría bien.

Sentimientos Latentes (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora