-Narra Vegetta-
El día anterior había intentado pasar tiempo con él. Puede que pareciera raro, o que yo resultara insistente dada su indiferencia, pero no podía evitarlo. Me había acostumbrado a pasar el día con él, y en nuestra semana especial también estuvimos prácticamente juntos los siete días enteros. Después de haberle rechazado, pasó por una etapa de tristeza y después de odio, por lo que en todo ese tiempo la cantidad de horas que anteriormente pasábamos juntos se vio peligrosamente reducida. Así que, ahora que el menor ya no parecía ni tan triste ni tan enfadado, quería volver a estar tiempo con él. Pero estuvo ocupado casi toda la tarde grabando vídeos conStaxx, y riéndose mucho con él. Esto me hizo sentir abatido, como si la amistad que yo tenía conWilly estuviera perdida para siempre a causa de mi insensatez al haberle propuesto ser amigos con derechos durante una semana. Era consciente de que sería egoísta exigir que recuperase su antiguo comportamiento, pues comprendía perfectamente que estar conmigo le trajese malos recuerdos mientras que Frank era tanto consuelo como distracción. Así que tuve que alegrarme de que mi compañero de piso estuviera contento y risueño, aunque no fuera yo quien provocase esas sonrisas. Grabé mis cosas y esperé pacientemente a que él terminase las suyas, escuchando a través de la pared sus carcajadas deseoso de abrir las puertas pertinentes que me llevasen a su lado para poder continuar disfrutando de su amistad. Afortunadamente compartíamos vivienda, así que le busqué varias veces hasta que cenamos y tuvo que acostarse. Ahora que amanecía un nuevo día, creí necesario buscar que tuviéramos más cosas en común, así que en cuanto se despertó, le propuse ir al gimnasio.-Te cansas muy rápido y apenas tienes fuerza, así haces más cosas.. te vendrá bien, el ejercicio te pone de buen humor.-Argumenté, mientras él se comía su tazón de cereales. Accedió rápidamente, así que sonreí, contento de poder llevarle al gimnasio al que llevaba yendo un tiempo. Supongo que aceptó tan pronto porque hacía tiempo queme había dicho que también quería hacer ejercicio para fortalecerse, pues el menor tenía pésimas fuerzas.
En cuanto acabamos el desayuno nos dirigimos hasta el gimnasio, notifiqué de que hoy me acompañaría un amigo para probar las máquinas y si le gustaba el gimnasio volvería al día siguiente e ingresaría la cuota mensual. Claro que tuve que explicar esto con ayuda del inglés deWilly, pues el mío dejaba mucho que desear.-Ya verás niño, yo controlo.-Anuncié con cierta arrogancia, conduciendo a Willy hasta una de las zonas que estaban llenas de indumentaria para hacer gimnasia.-Algo fácil.-Me pidió, y yo sonreí. Estaba muy gracioso con ropa de deporte, normalmente solamente la usaba para dormir. Le ayudé a ajustarse con la máquina y en cuanto empezó a usarla me coloqué cerca.
Aquel era el sexto gimnasio al que había asistido. Conocía el ambiente que reinaba en ellos, y existía cierta tendencia a la homosexualidad. Sí, parecía un tópico o generalización, pero yo hablaba desde mi experiencia personal. Claro que los gimnasios no estaban llenos de personas homosexuales exclusivamente, pero había bastantes y algunos lo utilizaban como lugar de flirteo. A mi esto no me causaba ninguna molestia, pues respetaba los gustos de todos y tampoco me hacían sentir incómodo. En más de una ocasión algunos hombres habían intentando coquetear conmigo en el gimnasio, pero yo les rechazaba con toda la amabilidad posible o simplemente evitaba no corresponder sus signos. Porque los tenían, por ejemplo, si uno te miraba fijamente con cierta lujuria, ya podías notar fácil que estaba interesado en ti y bastaba con no corresponder la mirada. Tampoco pasaba durante cada día, ni eran más de la mitad de personas del gimnasio homosexuales. Yo llevaba semanas acudiendo al gimnasio en LA, y con mis gestos toscos había dejado más que clara mi indiferencia con el tema, por lo que no sufría molestias ningunas. Pero cuando el pequeño decidió acompañarme, una de las personas anteriormente mentadas se interesó por él. Era un hombre musculoso, que miraba atentamente a Willy, con evidentes connotaciones reflejadas en sus ojos azules. A mi no me importó, porque era algo frecuente y tampoco nos hacía mal a ninguno. Mi compañero estaba intentando aprender a usar una de las máquinas, mientras yo me había situado en la máquina contigua y de vez en cuando le decía alguna cosa o me burlaba mientras que hacía ejercicio. El desconocido continuó mirándole.
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Sentimientos Latentes (Wigetta)
FanficEs difícil convivir con tu mejor amigo cuando descubres que tus sentimientos hacia él no son únicamente amistosos. Eso le ocurre a Willy, que tras las reiteradas indirectas de su compañero de piso, empezará a sentir por primera vez lo que es estar e...
