Sentimientos Latentes || Fanfic || Yaoi || Wigetta || 48 (Último Capítulo)

37.3K 2.1K 647
                                        

-Narra Willy-

Noté el doloroso amanecer quemándome los ojos cuando desperté. La sensación de extremo agotamiento que suele acumular el cuerpo cuando, debido a un exceso de agotamiento, uno duerme más de lo esperado. Busqué a mi compañero de lecho, esperando que todavía estuviera dormido, pues él tenía razones para sentirse aún más exhausto. Sus brazos todavía me rodeaban, pero tenía los ojos abiertos. Estaba observando con indiferencia los dibujos que la luz filtrada por la ventana esbozaba sobre las sábanas blancas. Las oscuras ojeras eran marcas delatadoras bajo sus ojos cansados y exentos de vitalidad.-¿Porqué no has dormido?.-Pregunté, notando mi voz más ronca de lo habitual. No podía creerme que hubiera pasado la noche entera despierto, con lo mucho que necesitaba su magullado cuerpo un respiro.-No he podido.-Respondió de forma mecánica, como si ya hubiera programado la respuesta y solamente estuviera aguardando que formularan la pregunta.-Insomnio, ya sabes.-Añadió, consiguiendo que yo suspirase tristemente. Él había pasado toda la noche comiéndose la cabeza, pensando y torturándose mentalmente sobre lo que estaba pasándonos. La culpabilidad me invadió, me gustaría que me hubiera despertado, poder abrazarlo fuertemente y consolarlo. El hecho de que él estuviera hundiéndose, me otorgaba las fuerzas necesarias para ser valiente, me hacía consciente de que era el único que podía apoyarle. De adoptar también una posición negativa, ambos estaríamos perdidos.-No seas tonto, es malo para tu cuerpo.-Intenté convencerlo, si era necesario permanecería a su lado mientras dormía, velaría sus sueños. Él negó con la cabeza.-No te preocupes, no suelo dormir muchas horas.-Murmuró, tratando de quitar importancia al problema con un ademán de su mano. Ambos nos quedamos callados, mirando a nuestro alrededor. Sabíamos que abandonar nuestra cama supondría adentrarnos en un portal de vuelta a la realidad. Ahora ya había pasado toda una noche, todo aquel que no hubieran visto ayer la fotografía, lo habrían hecho hoy. No cabía duda de que nuestras redes sociales, sobretodo las suyas, estarían llenas de mensajes. Por no hablar de que él todavía debía hablar con su confusa familia. Teníamos mucho a lo que enfrentarnos, la pesadilla continuaba. Constantemente notaba clavada la espina de impotencia al no poder ser realmente de ayuda. Quería tener la convicción de poder besar sus labios, acariciarle el pelo y susurrarle que todo iría bien, pero lo cierto era que no tenía la menor idea. Estaba más que nunca aterrorizado sobre nuestro futuro.-¿Quieres que nos quedemos un rato en la cama?.-Pregunté, acariciándole los dedos con ternura. Su colchón siempre había sido un refugio para nosotros, el lugar donde nos olvidábamos del resto del mundo.-No, aún tengo que confirmar que soy yo, y todo eso..-Objetó con seguridad. Casi parecía que no lo había hecho antes por no despertarme. Todavía teníamos que hablar sobre el tema, por mucho que ayer me hubiera insistido, no quería dejarle solo, menos cuando yo era el chico que lo acompañaba en la polémica imagen.

Esperé a que nos levantáramos. Se dirigió directamente al ordenador, declinando mi amable oferta sobre desayunar previamente. Tuve que frenarle antes de que tomara asiento, cogiéndolo por el brazo y mirando fijamente sus ojos castaños.-No quiero dejarte solo en esto.-Espeté con decisión, puesto que sabía que pretendía exponerse cuanto antes. Él sacudió la cabeza negativamente y bufó con pesadez, tanto la tristeza como el agotamiento sumaban muchos años de edad a su pálido rostro.-Willy.. ya lo hablamos ayer, ni se te ocurra decir que eres tú.-Me exigió. Pero había pasado un día, había pensado nuevas formas de hacerle entrar en razón. De hacerle comprender que no podía permitir que negara que yo era quien estaba besándose con él.-Lo haré, tú también lo harías por mí.-Expliqué triunfante. No me lo negaría, sabía que él también intentaría sacrificarse, que decidiría padecer el mismo sufrimiento. Alzó las cejas, cuestionando mi argumento con una expresión y mortificándolo con las siguientes incógnitas.-¿En serio? ¿Y tú no querrías impedírmelo si pudieras?.-Me posicioné en su lugar. Pudiendo evitar que él tuviera esas enormes ojeras, pudiendo hacer desaparecer su desbordante sufrimiento, aunque no se pudiera decir lo mismo del mío. Claro que lo haría. Nunca pensé que pudiera ser tan abnegado, pero haría cualquier cosa por él, por su felicidad.-Claro, pero..-Nuevamente privándome de mis argumentos. Una gran parte de mi mente, quería desatender todas sus peticiones. Pasar por alto cuanto él quisiera, ir directamente al ordenador y confirmar nuestra relación al mundo e ignorar toda reprimenda. Detestaba acatar órdenes, pero conocía a Vegetta. Sabía que realmente se enfadaría, dudaba que pudiéramos permanecer unidos tras pasar por alto toda súplica y petición suya para terminar haciendo lo que me viniera en gana. Únicamente tenía dos opciones, y ambas me disgustaban por el vaticinio de un funesto resultado. Permanecí inmóvil, reprimiendo mis ganas de derrumbarme, intentaba seguir manteniendo el papel de adulto en nuestro conflicto. Pero cada vez era más difícil, y no quería complicar las cosas para el mayor poniéndome a sollozar como un bebé. Me tomó las manos entre las suyas, manteniendo constante contacto visual.-Pero nada, Willy.. Youtube te hace feliz ¿No?.-Lo preguntó de manera conciliadora. Me mordisqueé el labio inferior. Notaba el calor bajo su piel, siempre me hacía sentir seguro tener sus manos sujetando las mías. Quería despertar de un largo sueño y descubrir que aquella maldita imagen jamás había salido a la luz. Era nuestro secreto, nadie debía haberse inmiscuido en el.-Tú me haces feliz.-Declaré con tozudez, retándole con las pupilas. Seguía sin comprender porqué se negaba a permitirme hundirme con él. ¿No era lógico y comprensible que yo quisiera vivir la misma situación? Éramos uno. Prefería soportar el odio, la confusión y la lástima de la gente, antes que permitir a mi compañero vivir esas horribles cosas en soledad. Claro que me importaba mi canal, mantener mis seguidores. Durante largos años había sido mi vida, mi empleo y el mayor de mis pasatiempos. Quizá no podría seguir disfrutándolo como antes, quizá perdería contacto con algunas personas queridas.. pero éramos una pareja, debíamos apoyarnos mutuamente.-Yo no te hago feliz, Vegetta te hace feliz. Yo no creo poder hacer feliz a nadie ¿Crees que no veo cómo me miras? Estás preocupado, estás triste. Porque yo también lo estoy, y no sé cuanto tiempo durará. No quiero ser una carga para ti.-Estaba devastado, me hablaba como si ya no permaneciéramos al mismo mundo. Cierto era que no había pensado en sus sentimientos a largo plazo, pero hacerlo me dolió. Fue un suplicio imaginar a Vegetta igual de triste dentro de semanas, meses, años. Claro que no esperaba que lo superáramos enseguida, pero él.. hablaba como si estuviera seguro de que jamás volvería a ser feliz. Y claro que, en la actualidad, yo tampoco lo era. Vivíamos una situación muy complicada, yo no podría estar bien mientras él siguiera triste, pero eso no significaba que quisiera alejarme de él.-No eres una carga.-Exclamé, visiblemente molesto por su tono depresivo y fatídico. Él siempre había sido el más optimista en la mayoría de casos. Así que me molestaba cuando alguien destruía su exuberante entusiasmo infantil. Observarlo ahora era como ver los restos de lo que había sido un vigoroso incendio. Cenizas, brasas, destrucción.. pero ni rastro del fuego.-Willy..-Coloqué la mano en su nuca y le atraje hacia mi boca, besando sus labios con enojo. No quería que siguiéramos discutiendo, quería hacerle olvidar lo que estaba pasando, quería evitar que cometiera la insensatez de excluirme de sus problemas. No sé que esperaba de un beso tan inesperado, en un momento tan delicado como el nuestro. El caso es que apoyó ambas manos en mi pecho, apartándome con suavidad sin molestarse en mencionar nada de lo ocurrido, como si entendiera perfectamente cuales habían sido mis intenciones. Me dedicó una mueca como disculpa, antes de proseguir con el tema, como dejándome claro que besarnos no conseguiría hacerle olvidar eso.-Llevas muchos años.. Willy. Llevas desde antes de que yo empezara. Aún puedes estar muchos años más. Entiendo que no quieras dejarme solo en esto, y lo aprecio.. pero no me siento abandonado en absoluto. Sé que estás ahí apoyándome. Si confirmas que eres tú, no me hará sentir mejor, no cambiará nada.-Parecía que tuviera planeado todo cuanto decía, no me extrañaría que hubiera aprovechado el tiempo sin dormir para pensar exactamente cada palabra. Me crucé de brazos, estaba hablándome como si fuera un niño pequeño y cabezota.-Cambiará que los malos comentarios no irán solamente hacia ti.-Noté que me golpeaba sin fuerza en la cabeza, usando únicamente el dedo índice.-Madre mía.. eso es absurdo. Deja de ser tan cabezón de una vez.-Por una vez su acto acompañado de esas expresiones me recordaron a su chispa habitual, pero enseguida su rostro se ensombreció, como si se hubiera olvidado momentáneamente de lo que estaba pasando.-Willy, me haces sentir que soy incapaz de protegerte. Podemos evitarte los malos comentarios, sentirte incómodo en tu propio canal ¿Y tú quieres eso? Solamente me harás sentir peor, y de paso te harás sentir peor a ti mismo. ¿De verdad quieres eso?.-Alzó las cejas. Noté como me temblaban todas las extremidades del cuerpo. Incapaz de continuar manteniendo su mirada, agaché la cabeza y negué, clavando las orbes en el suelo de su habitación.-No.-Susurré. Estaba aterrorizado. Había intentado hacerme el fuerte, y lo cierto era que los comentarios negativos nunca me habían afectado demasiado, pero me asustaba mucho perder mi trabajo. Aún así yo estaba dispuesto a perder algo querido por alguien amado.-Vamos a ello, compañero.-Noté como sus dedos me revolvían los cabellos y suspiré. Él se sacrificaría por mi bienestar, y yo se lo permitiría.

Sentimientos Latentes (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora