Sentimientos Latentes || Fanfic || Yaoi || Wigetta || 6

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- Narra Willy -

Domingo por la mañana, que pesadez. Recordaba con claridad la noche anterior, lo funesta que había resultado nuestra pequeña salida nocturna. Vegetta consideró una buena idea la de ir a una discoteca, beber alcohol y ponerse a flirtear con una chica delante de mis narices. Vale, no podía enfadarme con él por eso, pues no éramos nada y no estaba al tanto de mis sentimientos. Ni yo mismo tenía claro que era lo que sentía por él. Pero ahora, ahora que había reafirmado su heterosexualidad y su poco interés en mí, más claro tenía que nunca jamás confesaría mis sentimientos. Irónico, puesto que el hecho de que lo hiciera también intensificó esto. Verle besándose con una chica consiguió hacerme sentir profundamente celoso, me dieron ganas de golpearle y al mismo tiempo sentí la amarga envidia de querer ocupar el lugar de la joven. Ver a Vegetta en plena acción, besando a esa rubia, me hizo cerciorarme de cuanto anhelaba ser yo quien recibiera aquel beso. Pero también me produjo tristeza, tristeza y mucho miedo, tanto que no pude contener ni las lágrimas ni el malhumor. Me imaginaba a Samuel encontrando a una chica, pasando más tiempo con ella que conmigo, apartando nuestros momentos por los de su pareja y finalmente dejando nuestro hogar para ir a vivir con ella. Eso era lo que más me asustaba, amaba tanto nuestra pequeña rutina, la vida que juntos habíamos formado, que el simple hecho de pensar que podía terminarse y ser sustituido en su vida me generaba una profunda tristeza. Pensaba que haber huido de él después de abandonar la discoteca, haberle permitido que me viera llorar e incluso confirmarle que estaba celoso, sería suficiente para que comprendiera como me sentía respecto a él. ¡Pero que estúpido! El tontaco de Vegetta se había pensado que yo solamente estaba celoso porque él había encontrado una chica y yo no. ¿Cómo podía ser tan despistado? O quizá el tonto era yo por preguntarme eso. Siempre era así, hacía las bromas, las indirectas sexuales, sentimentales.. y cuando yo las seguía, cuando yo me las creía.. cambiaba de tema, se sorprendía o decía que no significaban nada. ¿Acaso lo haría con cualquiera? ¡Maldito Vegetta! ¿Porqué tiras la piedra si luego escondes la mano? Estaba claro, lo único que podía hacer por el bien de nuestra amistad era guardar mis sentimientos en lo más recóndito del corazón, sin ser estos jamás confesados. Y olvidar, olvidar aunque en 21 años de existencia fuera la única persona que me hiciera sentir algo amoroso.

Así pues, intentaba comportarme con absoluta normalidad, aún cuando cada vez que le recordaba besándose con esa chica me afloraban los celos y por lo tanto las palabras hostiles. Miré la hora y me sorprendió que Vegetta no me hubiera llamado ya para que nos pusiéramos a grabar Apocalipsis Minecraft. Siempre se levantaba mucho más temprano que yo, hacía todas sus cosas y después me despertaba o interrumpía el desayuno para empezar a grabar. Me levanté y lo busqué por toda la casa, pero no estaba, decidí mirar en su habitación y me sorprendió descubrir que todavía estaba en la cama. Se revolvió entre las sabanas al ser despertado por el ruido de la puerta y mientras se frotaba los ojos con los puños cerrados se giró hacia mí.-Perdona, no quería despertarte.-Me excusé, fijándome en su rostro cuando se lo destapó. Tenía unas enormes ojeras, los ojos inyectados en sangre, el pelo revuelto y cara de dolor. Inevitablemente me reí debido a su aspecto.-Chaval..estás horrible. Vaya pintas.-Dije entre risas, sin poder parar debido a un ataque, mientras Vegetta me fulminaba con la mirada desde la cama.-Que tonto eres.. ven aquí anda.-Dio varias palmadas en el colchón para que me sentara a su lado, mientras él permanecía tumbado y semicubierto por las sabanas.-¿Qué hora es? Me he quedado dormido.. tenía que ir al gimnasio.-Le dije la hora y maldijo por el tiempo que había perdido, Vegetta era muy tiquismiquis y le gustaba tener todos sus días controlados. Me senté junto a él, mirándolo con ternura.-Macho.. tengo una resaca ¡Y mira que casi no bebí nada! .-Se quejó, llevándose las manos a la cabeza, la cual seguramente le dolía mucho.-No haber bebido, ya estás mayor para estos trotes.-Me burlé de él, tumbandome también en la cama para acomodarme mientras hablabámos, quedando nuevamente cara a cara. Era curioso lo atractivo que estaba aún con ese aspecto, con su barba cada vez más crecida y el rostro descompuesto. Mi corazón palpitaba con fuerza cada vez que me acercaba a él, tenía ganas de besarle los labios aún cuando apestaba a alcohol. Pero.. ¡no! Tenía que olvidarle, no podía permitirme pensar en él de ese modo.-Tú estás bien.-Observó Vegetta, mirándome fijamente mientras pestañeaba varias veces.-Es que yo no bebí nada.-Le recordé ¿Tan mal iba que no se acordaba de nada? Movió una mano y me sobresalté un poco, la depositó en mi mejilla derecha y yo lo miré confuso.-Ya.. pero como anoche te pusiste así.. triste, raro.. no sé, me alegra que estés bien.-Suspiré. Esta clase de gestos eran los que Vegetta hacía por inercia, sin darse cuenta de lo que generaban en mí. Tener su cálida mano envolviendo mi mejilla generaba en mi cuerpo mucho más de lo que él podía imaginarse.-tampoco fue para tanto..-Murmuré, pues no quería que empezara a asociar conceptos y se diera cuenta por primera vez de que mis celos eran porque él había besado a una chica. Antes de ponerse a hablar me soltó la mejilla, pues usó esa misma mano para gesticular mientras decía-¿Qué no fue para tanto? Macho si te fuiste corriendo y ni me dejaste despedirme de ella. ¡Que no fue para tanto dice! Y tuve casi que perseguirte hasta casa y no pronunciaste palabra en todo el camino, cuando llegamos a casa ni hablamos del tema y nos fuimos a dormir.-No pude evitar cambiar mi expresión a una algo más hosca. Me senté en la cama y lo miré desde arriba, frunciendo el ceño. Encima se me hacía el ofendido, cuando yo no le había obligado a correr tras de mí.-Bueno, te pones tranquilo. Que para empezar yo no quería salir de fiesta y me arrastras contigo para luego dejarme tirado por ponerte a ligar con esa tía, me dejas todo vendido con las amigas.-Espeté, enfadado al recordar lo que había visto, y lo que él había hecho sin pensar antes en mí. Aunque claro, después de dejarme claro que no era para él más que el hermano pequeño que jamás había tenido..-Ya me disculpé por eso.. pero tío , yo en tu lugar me habría alegrado si ligas. Además sus amigas no estaban mal.-¡Y seguía con el tema! que pesado, que poco se daba cuenta de lo que verdaderamente pasaba.. y no es precisamente porque yo fuera un gran actor, pues si Vegetta fuera algo más perceptivo ya se habría dado cuenta de mis crecientes celos.-Bueno, pues a mi no me gustaban, ¿Podemos no hablar de eso? Estaba enfadado anoche, ya no.-Concluí, pues no quería más discusiones absurdas con él, puesto que no teníamos oportunidades y yo tampoco buscaba que fuéramos pareja o algo así..

-Vale, no hablemos del enfado. Hablemos mejor de lo que pasó.. ¿Viste que me besó tío? Tenía los labios super suaves.-Dijo, y acto seguido se llevó la mano a sus labios, acariciándolos. ¿De que iba este hombre, es que quería que me hirviera la sangre hasta que me derritiera la piel? Parecía que lo hiciera aposta, desde ayer parecía querer dejarme claro lo heterosexual que era y lo poco que yo lo interesaba. Bien, pues lo estaba consiguiendo el pringado.-Cállate ya, anda.-Se irguió para quedar también sentado en la cama, en el momento en que sus sabanas se deslizaron reparé en que no llevaba camiseta.-¿Porqué? .-Preguntó, mientras estiraba sus musculosos brazos para desperezarse.-Porque… ehm.. tenemos que grabar, y tú estás aquí tirado sin hacer nada .-Señalé, buscando un mejor motivo para mandarle a callar que el verdadero, mis celos, mi posesividad.- Bueno, sí , tienes razón.. pero primero me voy a dar una duchita, que estoy sudado.-Realmente lo estaba, pero eso no afeaba en absoluto su aspecto lo hacía menos atractivo. ¿Es que a este hombre todo le sentaba bien? 

Cuando se levantó de la cama para irse a duchar, la sabana que le envolvía la cintura se deslizó y cayó al suelo. Estaba durmiendo desnudo. Le vi todo, literalmente.. todo. Los siguientes segundos fueron cruciales para ambos, y cada reacción del otro fue tanto épica como bochornosa. La cara de Vegetta, que al haber llegado completamente ebrio ni se acordaba de la forma en que consiguió llegar a la cama, ni mucho menos se acordaba que se desnudó por completo antes de disponerse a dormir. Mi cara, que de un tono pálido de piel pasó al nivel de rojo más intenso que nadie jamás había visto. Él cogió uno de los cojines de la cama y se cubrió la zona con este, mientras que yo lo miraba sonrojado, aturdido.-Ups..-Murmuró Vegetta, y después de eso se echó a reír de forma nerviosa. Estaba claramente avergonzado, pero decidió tomarse el momento de la forma más optimista, cosa que me hizo darme cuenta de otro motivo por el cual tanto me gustaba. Siempre intentaba ver el lado bueno, el lado divertido.. así que reí con él.-Siéntete afortunado Willy, muchas mujeres soñarían con estar en tu lugar.-Me dejé caer nuevamente en su cama, tumbado boca arriba para poder mirar el techo.-Pues que vengan que les cambio el sitio encantado.-Respondí para picarle, y él hizo el amago de pegarme pero cuando fue a mover el brazo reparó en que estaba ocupado cubriéndose las zonas íntimas y no pudo hacer nada.-Que mentiroso chaval.. pero si te has puesto rojo,si pareces un tomatito. Mírale con sus mejillas grandes y rojas.. tío, eres un tomatito.-Lo miré de la peor forma. Genial, pasaba de ser un hermano menor a ser comparado con un tomate, definitivamente era lo anti sexual para Vegetta. Él se río por la comparación, la cual le pareció muy acertada.-Cómo molan tan rojas, déjame tocarlas..-Dijo, aproximándose a la cama, por lo que yo me cubrí ambas mejillas con las manos.-Ni se te ocurra, vete a duchar.. que apestas y tenemos que grabar de una vez.-Me levanté de la cama aún cubriéndome la cara, y él me persiguió por la habitación, por lo que la abandoné y cerré la puerta tras de mi para evitar que me siguiera. Estaba riéndome , y escuchaba su risa a través de la madera. 

Me recosté contra la puerta y suspiré. Me encantaba estar así con él..tan bien, tan divertido, tan familiar. Estaba cómodo conmigo mismo.. pero quizá, si yo hubiera sido una mujer, las cosas serían muy diferentes. Sentía profundamente que éramos el uno para el otro, que habíamos nacido para conocernos, para conectar, para estar juntos. No existía ninguna duda sobre eso,  y hasta el momento me había conformado con su amistad. Pero ahora.. no podía verlo sin anhelar su amor, ser correspondido, que me quisiera y me mirase como lo hacía con algunas chicas cuando paseábamos por la calle. Quererle sin ser correspondido me dolía tanto que me daba ganas de llorar. 

Sentimientos Latentes (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora