Sentimientos Latentes || Fanfic || Yaoi || Wigetta || 22

42.3K 2.6K 367
                                        

-Narra Willy-

Noté su mano sobre mi hombro y me sacudió el cuerpo con delicadeza para despertarme. Yo refunfuñé, murmuré palabras ininteligibles y me oculté entre las blancas sabanas que me rodeaban. Escuché como reía ante mi reacción, guardando silencio unos segundos antes de reanudar sus vanos intentos de espabilarme. Sentía un profundo sueño, producto de trasnochar la pasada noche por estar jugando a juegos hasta pasadas las doce. Me tocó el cuerpo por encima de las mantas, instándome a moverme. Yo, francamente adormecido, lancé un manotazo al aire por puro instinto, que no consiguió impactar contra su supuesto objetivo.-Cinco minutos más.-Rogué, escuchándose mi voz ronca. Su risa volvió a hacer eco contra las paredes de mi habitación, pero yo no presentaba fuerzas ni para conseguir abrir los ojos.-Madre mía niño.. ¿cinco minutos más? ¡Son las dos de la tarde! Tenemos que grabar para poder subir el vídeo esta misma noche.-aún así sus recriminaciones sonaban más jocosas que impacientes. Yo no respondí, y continué sumido en la oscuridad mientras que intentaba recobrar el completo sueño. Él debió pensar que me había quedado dormido, pues se aventuró a acariciarme el rostro y mencionó en un murmuro lo adorable que estaba cuando me ponía”remolón”. Yo fingí estar dormido, para no avergonzarle y porque disfrutaba al saber que me apreciaba, realmente me trataba como si así fuera. Poco después volvió a sacudirme, con una energía no exenta de cierta ternura.-Venga.. despierta ¡Cabezón! Exclamó y yo abrí los ojos, aunque sentía como si me hubieran pegado las pestañas con pegamento. Pensaba decir algo, pero la voz estaba atorada en mi garganta y en su lugar bostecé abiertamente.-Ya está.. pesado.-Murmuré, aún con cierto sueño, estirando los brazos para desentumecer los músculos.Vegetta, que llevaría alrededor de media hora intentando despertarme, se había sentado en la cama para descansar las piernas.-¿A qué hora te acostaste anoche?.-Me preguntó curioso, mientras intentaba peinarme los descolocados cabellos con sus dedos. Yo sentí un estremecimiento recorrerme el cuero cabelludo al contacto con sus gráciles dedos, pero procuré disimularlo.-Pf.. yo que sé, muy tarde.-Respondí, sin querer obligar a mi mente a pensar recién levantado. Volví a bostezar, y me quedé mirando a mi compañero mientras seguía distraído con mi pelo. Estaba guapísimo, parecía recién afeitado y el rostro desprovisto de vello facial le daba un aspecto juvenil y travieso. Tuve que obligarme a no seguir mirándole de aquella manera, pensando en él como si fuera posible que me quisiera tanto como yo le quería. Puesto que apreciaba su amistad, para conservarla tenía que olvidarle. Era difícil olvidar a alguien con quien vivías, pero nada era imposible ¿Verdad? Lo de odiarle había resultado ser un completo fracaso, pues mi impertinencia consiguió sacar al pacífico Vegetta de sus casillas. Cuando le vi tan furioso, dispuesto a darme contacto físico simplemente para acallar mis insolencias, me di cuenta de que no era eso lo que quería. No quería obligar al mayor a quererme, no quería que me complaciera si su corazón no sentía el ferviente amor que el mío proyectaba. Me disgustaba mucho que no me amase, pensarlo detenidamente me llenaba los ojos de lágrimas y realmente, como le había confesado el día anterior, temía que fuera incapaz de olvidar, de expulsarle de mi corazón. Pero lo intentaría, por él, por nosotros y por mi mismo, porque yo merecía su amistad, pero también merecía estar con alguien que me quisiera tanto como amor yo le profesaba. 

Mis pupilas tardaron unos diez minutos en habituarse a la luz solar, cuando lo hicieron miré fijamente al mayor.-¿Me permite el señor que me duche?.-Pregunté, con cierta ironía, insinuando sutilmente que era un mandón de mucho cuidado. Él sonrió divertido, y tras darme una palmada en la espalda exclamó.-¡Claro que sí, hombre! Faltaría más.-Usando para ello un tono socarrón. Recordé nuestra semana. No lo pretendía, pero los recuerdos me venían constantemente a la mente de un modo masoquista. Pensé que durante esa semana él me despertaba metiéndose en mi cama y llenándome de besos los labios, y ahora simplemente me daba una palmada en la espalda. Suspiré, ¿Cómo puede cambiar todo tan repentinamente? Él pareció cerciorarse de mi brusco cambio anímico, se levantó de mi lecho y me miró con cierta preocupación.-¿Estás bien, Willy? ¿Qué piensas?.-Sentí que me había leído la mente, que sabía que estaba volviéndome a deprimir por él. Pero tenía que olvidarle, aunque fuera la única persona con quien quisiera estar sin necesitar a nadie más en el mundo.-Que eres un pringado.-Me obligué a sonreír, y le saqué la lengua mientras que él se enojaba (bromeando) por mi ofensa. Me levanté de la cama, comenzando a coger ropa limpia para irme a la ducha.-¿Te acompaño a la duchita, Willy? .-Me preguntó entonces, usando un tono pervertido en sus palabras. Entendí que Vegetta lo había dicho sin pensar, pues acostumbraba a hacerme estas bromas antes de haberme enamorado de él, y las hacía constantemente en nuestra serie, así que la había hecho sin segundas intenciones y sin querer hacerme daño. Yo me limité a mirarle, sin saber que argumentar al respecto, aún consciente de que no lo decía en serio, lo cual era sin duda lo más doloroso.-Lo he dicho sin pensar.. perdona, pronto para este tipo de bromas.-Confesó, rascándose los cabellos visiblemente incómodo y arrepentido. No pude enojarme ni sentir rencor hacia él, todos decíamos a veces cosas sin pensar.-Mantente alejado de mi ducha.-Rechacé su propuesta, en cierto tono cómico, también como hacía en la serie, lo cual le hizo sonreír porque seguramente no esperaba que yo continuase la broma. Entré en el cuarto de baño para poder darme una ducha.

Sentimientos Latentes (Wigetta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora