-Narra Vegetta-
Me levanté con la nariz taponada y notando el pecho cargado. El resfriado no había empeorado, más bien todo lo contrario, pero seguía estando ahí. Aún así en lo único que podía pensar era en lo acontecido la noche anterior con Willy. El menor se marchó enfadado hasta su habitación y desde entonces no habíamos vuelto a cruzarnos en casa. Me revolví en las blancas sabanas, sin dejar de dar vueltas a los recientes acontecimientos. Él estaba enfadado porque no le había besado, aún después de pedirme claramente que lo hiciera. ¡Y nadie valoraba mi contención! Porque hay que tener una enorme contención para estar a centímetros de sus labios, para escuchar su voz grave suplicando un beso y ser capaz de no darlo. Y es que no sé que siento hacia él, porque hasta hace poco estaba convencido de que me dedicaba a tontear con Willy por el mero hecho de conseguir ponerle nervioso y divertirme con eso. Anoche descubrí que era más que un coqueteo ficticio, que cada centímetro de mi cuerpo estaba pidiéndome a gritos desesperados que le comiera la boca de un beso. Y lo habría hecho, si hubiera sido una mujer le habría besado con toda la pasión contenida, me habría abalanzado sobre su cuerpo y me habría dejado llevar hasta el mayor de los extremos. Pero era un hombre, y era mi amigo. Tras muchos pensamientos había llegado a una conclusión: Willy no tenía la menor idea de lo que era amar. Estaba claro, nunca había tenido ninguna relación, nunca le habían roto el corazón, no había besado, ni concretado. Lo notaba por su comportamiento, pues era como el típico adolescente enamorado por primera vez, insensato, que solamente anhelaba ser besado y buscado por la persona a quien dirigía su amor y no pensaba en lo más mínimo en el futuro. Yo también quería dejarme llevar, pero ya había tenido múltiples relaciones y debía actuar con sensatez, debía actuar como el adulto experto. Sabía que nada bueno podía salir del desencadenante de lo que quizá era una mera atracción, quizá yo no sentía por el más que las ganas que el celibato me habían dejado. Y es que llevaba mucho tiempo sin hacer nada con ninguna mujer, y tener a Willy tan cerca, tan tierno.. podía confundirme, era posible que lo hiciera, y que después de concretar con él me sintiera arrepentido. ¡Y eso sería terrible! Haría daño a Willy, lo último que yo quería era lastimar a mi amigo. También es ese un factor importante, la amistad. Por experiencia propia sabía que ninguna amistad sobrevive tras una relación o encuentro amoroso, la nuestra no sería menos, dejaríamos de ser amigos si salía mal y convivíamos en el mismo piso, sería terriblemente incómodo para ambos.
Sabía cual era la decisión más madura, y debía tomarla. Willy había dejado claro lo insatisfecho que estaba por mis comienzos, que nunca terminaban en nada. El menor se había cansado de que intentase hacerlo sonrojar y justo después cambiase de tema, dejando al chico aturdido y confuso. Entonces debía no empezar más, si yo no le buscaba, él lo haría mucho menos. Debía evitar todo tipo de indirecta sentimental o sexual, los súbitos acercamientos y las caricias furtivas. Todo indicio de relación extraña terminaría entre nosotros, dejando únicamente una buena amistad. Decidí comenzar con mi estado de neutralidad absoluto, así que me levanté de la cama y tras darme una ducha me dirigí hacia la habitación de Willy. La puerta estaba abierta, lo que significaba que no estaba grabando, pasé y lo vi tumbado en la cama mirando el móvil. No llevaba camisa y sonreía dulcemente al observar la pantalla. ¡Maldito sea el destino! Parecía querer hacerme difícil la tarea poniendo difíciles pruebas en mi camino. Adoraba su cuerpo, quizá por la simplicidad de mismo, que le otorgaba cierta feminidad que tanto le faltaba en otros aspectos, como la voz o postura. Tenía los brazos delgados, lánguidos y el torso plano, la piel tersa, lampiña y pálida. Aún teniendo ambos una altura similar, su cuerpo parecía muy pequeño comparado con el mío, lo que le hacía tentador, pequeño y manejable. Pensamientos sucios vinieron a mi mente al verle en ese aspecto, sacudí la cabeza, no podía permitirme pensar ese tipo de cosas ni quería mancillar la imagen que tenía de mi mejor amigo. Sonreí al ver su sonrisa, avanzando para aproximarme a la cama.-¿Qué miras tan divertido?.-Pregunté con curiosidad. Willy alzó la vista del móvil y me fulminó con la mirada. Era comprensible, pues la última vez que nos habíamos visto estaba enfadado. Supo o pensó que yo había tomado la decisión de actuar como si aquella discusión no hubiera existido nunca, así que trató de disimular también, de una manera bastante poco sutil.-Miro los dibujos que ponen en Twitter y hablo con gente.-Comentó, mirándome como si fuera insignificante y devolviendo la vista a su pantalla, bajándola con el dedo en la pantalla táctil. No me gustaba su ignorancia, me gustaba que se quedase embobado y serio mirándome, pero suponía que era lo que merecía después de todo y lo único que podía esperar de él ahora que no éramos más que amigos. Bueno.. bien pensado, nunca habíamos sido más que eso.-Ah, guay..-Susurré, sin saber que más decirle, pero aún sin marcharme de su habitación.-¿Estás mejor del constipado?.-Me preguntó con desinterés, a lo que asentí con la cabeza. Ya que no añadió nada decidí hablar un poco sobre el tema.-Tengo la voz un poco ronca todavía, pero porque soy todo un hombretón.-Bromeé, poniendo exageradamente la voz grave en aquellas últimas palabras, como a veces hacía en los vídeos. Willy no rió, simplemente negó con la cabeza y siguió con el móvil. Suspiré sonoramente, para que se diera cuenta, y juraría que lo hizo pero también decidió ignorarlo. ¿Me estás ignorando solamente porque no quise besarte? .-Pregunté, sin poder contener las palabras, que salieron a borbotones de mi boca. Simplemente no me parecía justo que se enojase por eso, podría no haber querido besarle realmente, y seguiría sin tener motivos para enfadarse, no podía obligar a alguien a que le besara. Ni se puso nervioso o sonrojado al escucharme, lo cual me sorprendió negativamente-¿qué dices pringao? No te estoy ignorando.-No sé si estaba jugando a la psicología inversa conmigo o qué. Me enervaba su reacción, pues no era justo que él hiciera drama, después de todo yo siempre le trataba bien y cariñoso , mientras que él me respondía con su habitual bordería. Estaba bien, su ignorancia me facilitaría la tarea de ser meramente su amigo.-Vale, imaginaciones mías, voy a desayunar y después al gimnasio.-Anuncié sin preguntar más, si quería acompañarme ya lo haría por él mismo.
ESTÁS LEYENDO
Sentimientos Latentes (Wigetta)
FanfictionEs difícil convivir con tu mejor amigo cuando descubres que tus sentimientos hacia él no son únicamente amistosos. Eso le ocurre a Willy, que tras las reiteradas indirectas de su compañero de piso, empezará a sentir por primera vez lo que es estar e...
