-Narra Willy-
Amanecí en mi habitación. No estaba enfadado con él, porque no tenía derecho a estarlo puesto que le había prometido comprensión y sutileza. Además tampoco pude dormir con él porque era su turno de hacer directo y si quería acostarme en su cama tendría que esperar encerrado en mi habitación hasta que terminase de hacerlo. Otra pega más a lo nuestro. Me dolía esconderme, no poder estrechar su mano cuando paseábamos juntos por la calle después de haber ido de compras. Cuando fui a desayunar descubrí que no había rastro de Vegetta en toda la casa, asumí que estaba en el gimnasio. No me preguntó si quería ir, en parte porque ya nunca lo hacía y supongo que tampoco quería que me encontrara con Tyler. Le debía una explicación al extranjero, pero estar saliendo con mi compañero de piso era tan maravilloso que no tenía ganas ni tiempo de pensar en lo que estaba bien para los demás. Volvería a ir al gimnasio, sería tajante sobre que no quería absolutamente nada con él y ya está, fin del asunto. Tampoco es como si tuviéramos algo estrecho, cada vez estaba más convencido de que él solamente había buscado una cosa y que se la habría ofrecido a cualquier otro dispuesto a aceptarla. Llegada la hora de comer, Vegetta me contó que le había visto en el gimnasio mientras que yo devoraba un delicioso solomillo. Puesto que me dijo que le había visto hablando con otro hombre en el gimnasio, con cierta burla, yo decidí que definitivamente no estaba interesado en volver a tener algo conmigo. No me sorprendía, lo impresionante era que se hubiera fijado en un principio en alguien como yo, con la cantidad de hombres musculosos que había en nuestro gimnasio. Casi que me alegraba de las dudas que tenía mi novio sobre su sexualidad, de haber sido homosexual seguramente hubiera sido el último hombre que habría llamado su atención. Me ofrecí para lavar los platos cuando terminamos de comer, porque era mi turno. Vegetta me advirtió que fuera cauteloso con nuestra vajilla morada, me besó la mejilla y se encerró en su habitación. Quedé pensativo mientras que frotaba el estropajo impregnado en jabón contra los platos. En estos momentos nuestra relación estaba normalizada, nos comportábamos como los amigos que éramos, como siempre, pero con cierto contacto físico y cada mucho tiempo alguna charla sentimental. Era sin duda mi rutina favorita, a la que podría acostumbrarme por el resto de la vida.
Tuve que esperar a que se diera una ducha antes para que comenzáramos a grabar el nuevo episodio. Cuando terminamos seguimos cada uno en su ordenador, grabando y subiendo vídeos, trabajando. Era habitual que estuviéramos ocupados y no nos viéramos en toda la tarde, aún viviendo juntos. Por ese motivo decidíamos tomarnos algún día de relax, dejábamos los vídeos preparados y visitábamos la ciudad cada mucho tiempo. En cuanto terminé de subir algunas cosas, fui al salón a por algo de beber, y poco después apareció él.
Estaba rebosante de felicidad, impregnaba el ambiente de júbilo. Sus grandes ojos castaños brillaban resplandecientes, él lucía genial, aunque cuando estaba serio parecía un hombre mayor e intimidante, su sonrisa ocultaba cierto aire juvenil, aniñaba su rostro. Enseguida me contagió con su alegría, aunque yo no brillaría tanto como él, cuando estaba feliz las mejillas me ocultaban los ojos y odiaba eso.-¡Willy!.-Antes de poder pestañear sus robustos brazos me rodearon el cuerpo, noté que mis pies se alejaban unos centímetros del suelo y me hizo girar. Su facilidad para levantarme me hizo sentir menudo, inevitablemente reí debido a la estúpida vuelta que habíamos dado. Él no dejaba de mostrar sus perlados dientes, deleitándome con su sonrisa.-Suéltame pringado.-Exclamé, no debería hablar sin pensar, siempre decía cosas desagradables aunque no las sintiera realmente. Él me soltó, su felicidad no se vio en absoluto alterada por mi terquedad.-¿Qué te pasa? ¿Porqué tan risueño?.-Pregunté, acariciando las arrugas que se formaban junto a sus comisuras cada vez que las ensanchaba para crear una sonrisa.-Estoy muy contento con el canal, los vídeos están teniendo buena acogida y se ha suscrito mucha gente nueva.-¿era posible sentir celos de un canal? Detestaba que su felicidad dependiera de algo que no fuera yo, él había llorado incesantemente la noche que empezamos a salir, pero ahora desprendía felicidad por cada poro de su piel, por su canal. Entendía su felicidad porque yo también la sentía con Youtube, pero aún así.. no me afectaba tanto.-Felicidades.-Murmuré sinceramente. Caminó hasta colocarse detrás mío, entonces me abrazó por la cintura, sin motivo aparente. Noté su pecho contra mi espalda, sus labios acariciándome la nuca. Cada respiración suya iba dirigida a mi piel, cada aliento que expiraba suponía un escalofrío recorriéndome la espina dorsal. Suspiré, porque él desconocía lo perjudicial que resultaba su cercanía, mi cuerpo amenazaba con derretirse entre sus cálidos brazos.-Gracias, cariñito.-Pronunció con sorna, yo arqueé la ceja mientras que notaba como sus manos afianzaban el amarre en mi cintura.-¿Cariñito?.-Repetí con cierta burla, queriendo ridiculizar la expresión, la cual era excesivamente empalagosa. Noté su risa tras mi espalda y me estremeció oírla, parecía que nada pudiera enfadarle hoy.-¿Cariño, mejor? Estaría bien, podría llamarte así. ¿Te gusta?.-Lo imaginé llamándome así para avisarme cuando llegaba la hora de comer, despertándome con esa palabra pronunciada con el formato de su característica voz. Luego imaginé que se convertía en una costumbre para ambos, y acabábamos por cometer errores debido a ello.-Sí me gusta, pero no-no deberíamos acostumbrarnos a esos apelativos. Luego se nos escaparán cuando grabemos.-Me costó concentrarme en las palabras porque sus gráciles dedos estaban acariciándome con distracción los costados, me sentía en una nube.-Tienes razón, tío, que fastidio.-Dejó apoyados sus labios contra mi nuca, como si le pesara la cabeza y tuviera que apoyarse contra algo. Exhalé una bocanada de aire, mientras colocaba mis manos sobre las suyas.-Ya.-Dije simplemente, porque no me hubiera importado que él me llamara así, tener una demostración constante de que éramos una pareja oficial. El silencio se apoderó de nosotros unos segundos, después él me soltó y alzó el dedo índice.-Madre mía, madre mía chaval.. acabo de tener ¡El ideote!.-Exclamó entusiasmado, mientras que yo le miraba estupefacto. Sabía que solamente podía preparar mis oídos para una soberana estupidez cuando él se ponía en plan imaginativo.-Ya verás..-Murmuré, preparándome para la locura del mayor, sentándome en el brazo del sofá.-Hacemos una cosa.. a partir de ahora cuando te llame compañero será como decir cariño. ¿Sabes? Como un lenguaje entre nosotros, algo que nadie más entienda.-Me ardió el rostro al escuchar su idea. Me gustó, me hizo sentir especial, había cierta aventura en el hecho de tener que escondernos. Últimamente odiaba grabar con él porque teníamos que disimular constantemente, así que pasaba el tiempo ignorándolo porque me fastidiaba la personalidad deVegetta. Ahora que conocía y quería a Samuel, no podía ver al de los vídeos más que como un personaje. Irónico, porque eran completamente iguales, y al mismo tiempo irremediablemente distintos. Lo único que me asustaba es que él empezara a no diferenciarlos, no quería queVegetta arrastrara consigo a Samuel.-Me encanta tu idea, compañero.-Confesé, mirándole desde donde estaba sentado. Él se inclinó para besarme, abrí la boca para acoger sus labios y mientras los uníamos se echó encima mía para que cayera de espaldas al sofá.-Que rápido aprendes, pequeño Willy.-Puesto que tenía la pierna flexionada, colocó su mano bajo mi rodilla, la otra contra el sofá para mantener el cuerpo en alto y así no aplastarme.-Deja de sonreír como un tonto, das hasta grima.-Murmuré, también sonriendo. El mayor no dejaba de hacerlo, parecía que tuviera la sonrisa permanentemente impresa en su cara. Aunque no daba grima, estaba radiante, pero no quería decírselo. Esperaba que él no supiera la cantidad de poder que tenía sobre mí.-¡Ala! Que mala gente.-Exclamó simplemente, y como si le hubiera contado un chiste empezó a reírse a carcajadas. Volvió a contagiarme con su risa y la secundé, parecíamos dos tontos.-Si yo soy super buena gente.-Me defendí, aunque ni yo mismo podía creerme esas palabras. Él negó con la cabeza, se aproximó deteniéndose a escasos centímetros de mi rostro.-Quiero salir hoy, me apetece salir, tenemos que celebrar la vida que tenemos.-Me inspiraba cierta desconfianza su humor después de unos días tan tristes. No es como si dudara que él estuviera feliz, más bien sabía que seguida de una subida abismal de ánimo seguía siempre un bajón, esperaba estar equivocado. Seguramente él pensaba que ahora que se habían relajado los comentarios negativos, la gente ya no sentía interés alguno hacia nuestra relación-¿Qué quieres hacer?.-Pregunté, porque también me apetecía. Siempre había sido de recluirme en mi habitación, pero desde que estábamos en LA salíamos bastante, y me gustaba.-He hablado con Luzu, iremos al cine con él y unos amigos suyos creo, después podemos salir a tomar una copichuela.-Quizá a otra persona le disgustaría que hicieran planes incluyéndola sin consultar antes, pero el hecho de que siempre contara conmigo sin pedirme antes la opinión se me antojaba tierno. Desde que nos habíamos mudado parecíamos un matrimonio, no iba uno a cualquier lugar sin que el otro estuviera acompañándolo.-¿A qué hora hemos quedado?.-Vegetta miro la hora en el reloj digital que estaba incorporado en el aparato del televisor, después volvió a mirarme con sus grandes pupilas.-De aquí a una horita, puedes ir preparando vídeos y tal, yo tengo que dejar programados algunos. Ponte guapete para salir.-Me besó los labios antes de levantarse, lo cual fue algo positivo, puesto que el mío estaba empezando a temblar de tensión. Su contacto era como el veneno, no podía estar mucho tiempo en mi cuerpo sin que empezara a descomponerse algo en mi interior. Me levanté algo turbado, pero manteniendo una sonrisa porque si él era feliz yo también, porque me alegraba de que no estuviera preocupándose por comentarios negativos.
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Sentimientos Latentes (Wigetta)
FanfictionEs difícil convivir con tu mejor amigo cuando descubres que tus sentimientos hacia él no son únicamente amistosos. Eso le ocurre a Willy, que tras las reiteradas indirectas de su compañero de piso, empezará a sentir por primera vez lo que es estar e...
