Capítulo 3

13 2 0
                                    

Era sábado y estaba en la sala con los pies apoyados en el respaldo del sillón mientras cambiaba de canal una y otra vez esperando quedarme dormida

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Era sábado y estaba en la sala con los pies apoyados en el respaldo del sillón mientras cambiaba de canal una y otra vez esperando quedarme dormida. El sonido del teclado comenzaba a parecerme fastidioso. 

Mire por el rabillo del ojo a mi papá que estaba atento a su computador. Suspire en cuanto el sonido se detuvo y escuche su profunda respiración y solo sucedía cuando intentaba formular alguna buena pregunta. Le miré. James tenía el rostro indescifrable, con gesto huraño (como siempre). 

Suspiro y dijo: —Namjoon me llamo. Dijo que ha estado tratando de comunicarse contigo, pero que no le contestas, ¿pasa algo? —su mirada se quedó sobre mí, buscando la respuesta a mi silencio.

—No pasa nada —dije—, solo que no lo escuche. 

Me encogí de hombros a modo de disculpa, y volví de nuevo a la televisión. Si le miraba, si tan solo me quedaba fija en él, la mentira se me saldría por los ojos. Namjoon y yo somos novios, su familia y la mía son inseparables desde hace algunos años, no éramos tan cercanos, pero desde que mi madre murió su familia apoyo a la mía, le debía mucho. Así que como era de esperarse todos comenzaban hacerse a la idea de que lo nuestro sería una boda segura. 

Me daba escalofríos... ¿Boda? ¡No, por favor! 

 —Iras a la biblioteca hoy... oh le cancelarás. 

Le miré enseguida. Casi olvidaba que todos los sábados salía a la biblioteca con él. Lo que significa que ningún guardaespaldas tendría que seguirme. Además, con ese tiempo extra podría salir al cine después de la biblioteca. Le sonreí. 

—Claro que iré papá. Solo que había estado un poco distraída por los exámenes. Le llamaré para verlo en el mismo lugar. 

 Él asintió y apretó su boca en una ligera línea, reprimiendo una sonrisa. 

Segundos después dijo: — Jin tendrá que cuidar de ti cuando yo no pueda hacerlo... le tengo confianza, está muy bien preparado. 

Mordí mi labio reprimiendo un gruñido. Me senté sobre el sillón y cruce mis brazos bajo mi pecho. Así que el chico se llamaba Jin, un pequeño escalofrío recorrió mi pecho y llego hasta mi estómago al recordar su mirada sobre la mía y la extraña sensación que esta me provocaba. 

Suspire lentamente... —No es necesario, estaré bien. Además, es sábado y él debe estar ocupado. 

—Él está para ti siempre, para eso recibe un buen salario. Claro que tiene su horario, pero cuando se le necesite llegara sin ningún problema. A menos que sé algo urgente para no asistir. —dejo a un lado el computador y se puso de pie—, yo tengo que ir a la oficina. 

Dijo como si solo lo estuviera diciendo para el mismo, James era empresario; se encargaba de crear alternativas de energía con solo utilizar la luz solar. La gente lo amaba y era respetado, se había ganado a las personas por seguir colaborando con las labores altruistas de mi madre.

By Your SideDonde viven las historias. Descúbrelo ahora