El estéreo comenzó a sonar: "Brother" de Amy Whinehouse, era la canción que se escuchaba.
Pace estaba impactado, no sabía qué decir después de todas las anécdotas de sus compañeros. -Bueno, mi historia no es tan... intensa. –Pace suspira. –Mi familia siempre se ha guiado por la idea de ayudar al prójimo; tenemos una gran tradición haciéndolo. Mi abuelo formó parte del ejército de Cianta en la guerra contra "El Villano". Mi madre era una bombera hasta que se lesionó una pierna; desde entonces trabaja como cocinera para un albergue de gente sin hogar. Y mi padre... bueno, mi padre formó parte del golpe de Estado contra Víctor... dio su vida para que los soldados de élite no llegaran a la Casa de Luz durante el combate.
Alicia hizo una expresión de asombro al escuchar la última parte.
-Cuando Hamilton vino a pedirme que formara parte de esto, sinceramente estaba a nada de rechazar la oferta. Quiero decir, estaba bastante aterrado... a decir verdad, aún lo estoy. –Sonrió Pace. -Pero entonces recordé lo último que escuché de mi padre...
La imagen que Pace rememora es la de él, junto a su madre, viendo las noticias en el televisor de la sala. Lo que aparecía en el noticiero era un reportaje sobre el caos que se estaba originando en Light City a causa del terremoto que había sucedido la noche anterior. La madre de Pace miraba sorprendida el televisor, agarrando su teléfono entre sus manos cruzadas. Entonces recibió una llamada.
-Es tu padre. –Dijo la madre antes de contestar y levantarse. – ¿Bueno?... Sí, estoy viendo las noticias... ¿Tienes que ir?... Detesto tu trabajo, Hubert. –Suspiró. -Se ven bastante enloquecidos; cuídate, por favor. Tendré un pastel esperándote cuando vuelvas. –Sonrió la señora. Sin embargo, tras escuchar lo que le dijo la otra persona detrás de la línea, su expresión cambió en un segundo. -¿Cómo que no volverás?
Estas palabras alertaron a Pace, quien dejó de prestar atención disimuladamente y se giró en dirección a su madre.
-¿A qué te refieres con que "es hora"?... ¡No ignores mi pregunta!... –La madre suspira. –Sólo con Pace; los niños están en su habitación.
La madre, ya con los ojos enrojecidos, se aproximó al sillón, entonces puso el celular de modo que ella y Pace pudieran ver la pantalla, en la cual estaba apareciendo la imagen del padre; un hombre de unos cincuenta años, de piel oscura, con pelo corto y nada de barba.
-Hola, Pace. –Dijo el padre en voz baja; parecía querer ser discreto, pues constantemente volteaba a todos lados, esperando que no hubiera nadie.
-¿Qué está pasando, papá? ¿Qué es eso de que no volverás? -Preguntó Pace, alterado.
El hombre mira al suelo durante unos segundos, como si estuviera buscando las palabras correctas. Entonces suspiró. -¿Sabes por qué me metí en este trabajo? ¿Por qué decidí rodearme de gente sin escrúpulos que solo piensan en sí mismos? –El hombre susurra. -Porque no todos son así, Pace. Hay gente buena aquí dentro, pero somos pocos y tenemos que reunirnos si queremos hacer un cambio real. Y ese cambio comienza hoy... Ojala pudiera verlo... pero no podré. –Comentó con tristeza, igual en voz baja. -Tengo una misión; una muy específica. Demandará que haga... el máximo sacrificio.
-Vas a dejar a tres hijos sin su padre, Hubert. –Comentó la madre, quien ya se encontraba llorando, viendo a la nada, meneando la cabeza lentamente como si estuviera decepcionada.
-Es mejor que noten mi ausencia a que noten la ausencia de la libertad. Sinceramente, Karen, prefiero irme y dejar a mis hijos sabiendo que crecerán en un mundo seguro, que verlos desarrollarse en un lugar sin esperanza.
-¿Por qué haces esto, papá? ¿Por qué tú?
-Hijo, ¿Nunca te has encontrado en una situación donde algo tiene que hacerse y la gente dice: "Ya lo hará otro"? Bueno, Pace; tu abuelo, tu madre, yo, y espero que tú, somos ese "otro". Somos los que estamos dispuestos a arriesgar lo que nadie se atreve, porque si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará, o si lo hacen, es porque tienen intenciones ocultas. Sea como sea, Pace, te pido que entiendas esto: Si se te presenta la oportunidad de ayudar ¡hazlo! no esperes a que otro lo haga. Comprendo que te de miedo, todos quisiéramos ser a prueba de balas, pero no lo somos, y si aun así actuamos de la forma correcta, sin importarnos el riesgo que esto conlleve, nuestro mérito es aún mayor ¿no te parece? –Sonrió.
-Yo... creo que sí...
-Me alegra que lo hayas entendido, hijo.
De fondo se escuchó la voz de alguien.
-Ya tenemos que irnos ¿Dónde está Charlton?
-Tengo que irme. –Suspira el hombre. –Adiós, Karen... lo siento mucho. Él hombre volteó a ver a su hijo. –Cuídate, Pace; cuida a tu madre y a tus hermanos... cuida al mundo.
El hombre en el teléfono sonríe, y es así como la llamada se corta. La madre empezó a llorar descontroladamente, abrazando a su hijo, quien parecía aun no reaccionar.
El recuerdo termina. Pace ve inexpresivamente la mesa. –Así que es eso. Quiero honrar a mi familia, actuando de la misma forma que ellos; quiero cumplir con lo que me pidió mi padre. Quiero cuidar al mundo... y lo haré siendo un Guardián.
Al principio nadie dice nada, pero entonces Reed comienza a aplaudir. Los demás no supieron si lo hacía en broma, pero tras la ausencia de un comentario sarcástico, también aplaudieron.
-Lo harás, Pace. –Dice Alicia con una sonrisa.
-Me alegra que haya alguien que termine con una moraleja positiva. –Comenta Reed. -... Aunque supongo que aún no acabamos con las historias tristes ¿No es así? –Dijo mientras veía al Guardián al que le faltaba contar su historia.
Todos los Guardianes voltearon a ver a Ray. Él no veía a nadie. Entonces, y tras suspirar, comenzó con su relato. –Supongo que para contar mi historia, primero tengo que hablarles de mi padre...
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Los Guardianes de Cianta
ActionDespués de décadas en un régimen, el país de Cianta se vio liberada del yugo del ex-presidente Victor Blake, ahora un prófugo de la justicia. Es el deber de 6 personas, todos con problemas personales contra el crimen, encontrar a este hombre y lleva...