No podía creérmelo. ¿Quién era ese chico? Y, sobre todo ¿Por qué estaba en la ducha de mi casa en toalla? Seguía apoyada en la puerta, intentando recuperar mi respiración normal, cuando noté que la puerta se estaba abriendo. No me dio tiempo a reaccionar cuando noté que quedaba apoyada en un sitio cálido y aún húmedo, si antes estaba roja, no me quería ni imaginar ahora.
-Vaya, yo también tenía ganas de conocerte-dijo riendo.
-Dime que no sigues en toalla- bien cerebro, bien… le escuché reír.
-No, tranquila. Puedes girarte eh, aún no te he visto la cara-No creo que quisiera vérmela en este mismo momento. Me aparté de su pecho y me giré para verla la cara, ahora sí me dejó sin respiración. Sus ojos verdes se clavaron en los míos, y su sonrisa torcida me dejó sin habla. ¿Quién es este Adonis? –Hola, soy Jackson Rathbone
-¿Rathbone?- ay no…
-Sí, soy el hijo de Katie-como un balde de agua fría, muy fría…
-Quien lo diría…-susurré.
-¿Qué?-preguntó él sin borrar esa sonrisa ladeada.
-Nada-dije arrugando la nariz mientras sonreía- encantada.
~
Domingo por la mañana en Daylesford. ¿Qué es lo que se hace? Fácil, todo el mundo a la iglesia, a escuchar la misa del señor Benson, el padre de mi mejor amiga desde pequeña, Maica, con la que me siento siempre.
El sermón de su padre, como siempre, dura una hora y poco más, de once a doce, que es cuando nos reunimos todos a esa hora fuera del recinto.
-No sabes cómo te hemos echado de menos-dijo la rubia abrazándome.
-No puedo negar que yo también he echado muchísimo de menos el pueblo y a todos.
-¿Cómo te sentó lo de Katie?-preguntó poniendo su mano sobre mi brazo.
-Te puedes imaginar… fue un shock total… y… no te he contado cómo conocí a su hijo.
-¿A Jackson?-yo asentí- es un chico de lo más encantador.
-Eso no te lo niego. Pero todo hubiera sido mucho más cómodo si la primera vez que le vi no hubiera sido cuando él acababa de salir de la ducha-los grisáceos ojos de la rubia se abrieron fruto de la sorpresa.
-Dime que llevaba algo puesto…
-Una toalla…
-¡Santo cielo!-ese tipo de expresiones eran muy típicas en Maica y su familia. Todo el mundo se había marchado, todo estaba en calma mientras hablábamos hasta que el rugido de una moto irrumpió nuestra conversación. El vehículo a dos ruedas, negro y brillante, paró a unos cuántos metros de nosotras. El chico que conducía la moto se quitó el casco, dejando ver su rostro moreno, igual que su cabello, solo que éste era de un profundo negro azabache. Los ojos del moreno se posaron en mi amiga.
-¿Ha venido más gente al pueblo y yo no lo sé?-le cuestioné sin que ninguna de las dos apartáramos nuestra mirada de aquel enigmático chico.
-Se conocía el rumor de que una familia que antes vivía en el pueblo volvería pero no se sabía seguro.
-Pues creo que lo acabamos de asegurar.
-¡Maica!-la voz de Steve, el padre de Maica, sonó desde su coche hasta donde estábamos nosotras. La mirada de aquel solemne hombre tampoco se apartaba de aquel muchacho, quien sonrió irónico al darse cuenta de que el señor Benson también le miraba y no demasiado bien, volvió a ponerse su casco y la moto en marcha. –Vamos para casa-su mirada se dirigió a mí y sonrió-¿Quieres que te llevemos ____? Me he permitido el lujo de fijarme que ni tu padre ni su nueva pareja han podido venir- era cierto, habían ido a un mercado de un pueblo cercano. Mi padre nunca se perdía la misa de los Domingos, ¿Acaso esa mujer estaba cambiando a mi padre?
-Muchas gracias señor Benson.
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Suddenly
RomanceLa familia Sinclair había vivido siempre en el pequeño pueblo Australiano Daylesford, allí eran una importante familia a cargo de importantes asuntos del pueblo. Todo parecía feliz y próspero para la familia hasta que Julie Sinclair murió en un acci...